De cómo España recobró su bandera.

El presente apéndice lo dedicamos a la bandera bicolor, creada en 1785 por el Rey Carlos III para reconocer a su escuadra y que hoy aún es la enseña de la Patria desde hace ya más de dos siglos, con el paréntesis de la Segunda República (1931) ya que la Primera (1873) no la suprimió conservando la bandera roja y gualda, ya fuertemente arraigada al pueblo español. Los republicanos de la 2ª República se inventaron una nueva bandera sin ninguna tradición por un tremendo error histórico que confundía el color de los antiguos pendones rojos de Castilla, ya desteñidos por el paso del tiempo, con el color morado, añadiendo un color extraño y despojando a los españoles de su bandera. La Bandera roja y gualda, fue restaurada en la zona nacional y luego mantenida por el actual régimen con algunas modificaciones, es decir, la supresión del Águila de San Juan con la leyenda "una, grande y libre" y el yugo y las flechas del escudo de armas de los Reyes Católicos que habían sido añadidos en 1938. 

Pero ¿por qué se reinstauró la bandera rojigualda que había sido abolida por el gobierno salido del 14 de abril de 1931?. Para ello debemos remontarnos al 18 de julio de 1936 al producirse el levantamiento de una parte del Ejército contra el gobierno del Frente Popular, que no contra la República como forma de gobierno, como puede demostrarse ya que en algunas de las capitales donde triunfó la rebelión, los bandos de proclamación del estado de guerra, se leyeron en muchas partes con la bandera republicana. Una de las fuerzas políticas decisivas en el Alzamiento fue el Carlismo, organizado bajo las siglas de la Comunión Tradicionalista. 


El Requeté navarro, con Antonio Lizarza Irribaren al frente, había llegado a altas cotas de organización y el 12 de junio Lizarza a través de unos oficiales de la guarnición Navarra fue llamado por el general Mola, Director de la conspiración para que le informara sobre la organización del Requeté navarro. Al manifestarle Lizarza que tenía encuadrados más de 8.000 requetés, el general se mostró complacido y le comunicó que era una fuerza con la cual deseaba contar para el Alzamiento que estaba preparando el Ejército. No obstante, Lizarza manifestó al general que él no contaba con ninguna autorización para comprometerse con el Ejército ya que esta competía a la Junta Nacional Carlista por lo que el general Mola le pidió que lo pusiera en contacto con ella. Producto de la misma hubo una segunda reunión celebrada en capitanía entre el general Mola y José Luis Zamanillo, Delegado Nacional de Requetés, donde Mola le puso en su conocimiento el proyecto de Alzamiento del Ejército y Zamanillo esbozó unas bases de cooperación de la Comunión Tradicionalista con el Ejército que no fueron aceptadas por el general Mola, especialmente lo relativo a la bandera roja y gualda por cuanto había mucha gente del Ejército comprometida con el levantamiento de ideología republicana (casos de Miguel Cabanellas, Gonzalo Queipo de Llano etc). No obstante, Zamanillo le manifestó a Mola que pondría en conocimiento de la Junta General sus proposiciones. 

El día 15 de junio se celebró en el monasterio de Irache otra reunión entre el general Mola y  Manuel Fal Conde en la que éste entregó a Mola por escrito unas bases mínimas para que el carlismo se sumara al Alzamiento Nacional entre las que había dos que Mola no aceptó de ninguna manera: la bandera rojigualda y el derrocamiento del régimen republicano. Bases que como otras respecto a la derogación de las leyes anticatólicas de la República, Mola no aceptó de ninguna manera, separándose los reunidos sin llegar a ningún acuerdo pero no obstante con el propósito firme de continuar los contactos. En este paréntesis, la Junta Nacional Carlista mandó a Antonio Lizarza a Portugal para entregar una carta al general Sanjurjo en Estoril, comunicándole la situación de las relaciones con el Ejército, como jefe supremo del Alzamiento proyectado. Antonio Lizarza entregó la carta de la Comunión al general Sanjurjo y éste con fecha 9 de julio escribió una carta por duplicado, una para el general Mola y otra para la Junta Suprema Carlista en la que entre otros conceptos, en referencia a la bandera rojigualda manifestaba que "aquellas fuerzas que fueran netamente carlistas en el Alzamiento se alzaran con la bandera roja y gualda y las fuerzas del Ejército sin ninguna bandera". 

Regresado Antonio Lizarza a Navarra entregó una de las cartas al ayudante del general Mola y después de leída por el general, éste manifestó tajantemente que la firma de la carta era del general Sanjurjo pero su contenido no. La Comunión Tradicionalista ante este estado de la situación acordó romper las relaciones con el Ejército, continuando sus preparativos para pronunciarse contra la República. Ante esta situación, Antonio Lizarza tuvo una entrevista con varios oficiales de la guarnición en su propio domicilio y éstos le echaron en cara el abandono con que los carlistas habían dejado a Mola ya en las proximidades de la fecha clave para producirse el Alzamiento ya que una de las condiciones que ponía el carlismo era "la aceptación total de su programa y la proclamación de la monarquía en la persona de Don Alfonso Carlos", afirmación que fue rechazada tajantemente por Lizarza por no ajustarse a la verdad. 
No obstante Antonio Lizarza hizo una propuesta a los oficiales que asistían a la reunión. ¿Por qué no proponéis a Mola que acepte las orientaciones que fije después de triunfar el Alzamiento el general Sanjurjo como jefe de gobierno?. Esta propuesta hecha por Lizarza por escrito fue trasmitida al general Mola el cual emitió el siguiente comunicado: "Conforme con las orientaciones que en su carta del día 9 indica el general Sanjurjo y las que el día de mañana determine el mismo como jefe de gobierno. Firmado Emilio Mola". 

Esta nota fue entregada por Lizarza a la Junta Nacional Carlista en San Juan de Luz que la consideró suficiente y emitió el siguiente documento "La Comunión Tradicionalista, se suma con todas sus fuerzas en toda España al Movimiento militar para la salvación de la Patria, supuesto que el Exmo señor Director acepta como programa de gobierno el que en líneas generales contiene la carta dirigida al mismo por el general Sanjurjo de fecha 9 (de julio). Lo que firmamos con la representación que nos compete. Javier de Borbón-Parma. Manuel Fal Conde".

El Alzamiento del Ejército empezó el día 17 de julio en África y el 18 se sublevó la guarnición de Burgos (6ª División), y los requetés burgaleses sacaron ese día a la calle la bandera roja y gualda. El día 19 se proclamó el estado de guerra en Navarra y la bandera roja y gualda fue izada en la plaza del Castillo y asimismo los requetés la colocaron en el balcón de la Diputación Foral.

El día 12 de agosto con motivo de la visita a Sevilla del general Franco, jefe del Ejército del Sur, en el balcón de capitanía junto con el general Queipo de Llano se izó la bandera roja y gualda, organizándose una manifestación en la capital paseando la enseña nacional. Poco después la Junta de Defensa Nacional instauró de manera oficial la bandera rojigualda en todo el territorio nacional, bandera que se ha mantenido hasta nuestros días.

Ampliación de la información:

De una carta de Fal Conde al general Mola, de 6 de julio de 1936.

Nada que allí no conste ha sido pedido por nosotros y todo lo en ellas mencionado se reduce a dos puntos sintetizados en la segunda. Uno sustantivo de futura gobernación sobre base de antiparlamentarismo, desaparición de toda política de partido y reconstrucción social para la vida política nueva en forma orgánica o corporativa, en que, atendido el problema religioso, se encauce toda la política del Estado a esa transformación y urgente renovación. Y otro relativo al símbolo. Jamás saldremos en acción militar con la bandera tricolor; mas tampoco sin ninguna bandera, ni aún con la bicolor, si el contenido sustancial ha de ser republicano; y en la carta de 5 de junio de V. se dice: “El Directorio se comprometerá durante su gestión a no cambiar en la Nación el régimen republicano…”.
 
De la carta del general Mola a Fal Conde, de 7 de julio de 1936.

4.º En cuanto al símbolo yo prometo solemnemente hacer cuestión de gabinete, tan pronto las circunstancias me lo permitan, y procurar inmediatamente sea restituida la bandera bicolor; pero de momento no puede salirse con ella, por ser impolítico y nos restaría muchas colaboraciones de orden militar que son imprescindibles para la victoria.

https://www.aciprensa.com/imagespp/BanderaEspana_FlickrAntonioMoralesGarciaCC_BY-SA_2.0_060615.jpg

De la carta de Fal Conde al general Mola de 8 de julio de 1936.

4.º No me negará V. que esa imposición del símbolo republicano por algunos colaboradores es muy sospechosa de que esos mismos exijan, como caso de honor militar, que consecuentemente con el hecho de haber ostentado ese símbolo y triunfado con él, se le deje adoptado y, lo que es peor, se respeten las esencias que esa bandera representa.

¿Se sacará, por tanto, la bandera tricolor, aunque sea nada más que en el coche del General en Jefe o en los edificios públicos?

Aunque se deje oculta esa bandera, ¿se mantienen los compromisos del Directorio de respetar el régimen republicano?

Carta del general Mola a Fal Conde, de 9 de julio de 1936.

Al recibir su grata de ayer he adquirido el convencimiento de que estamos perdiendo el tiempo. El precio que Vds. ponen para su colaboración no puede ser aceptado por nosotros. Al Ejército sólo le interesa la salvación de España; nada tiene que ver con la ambición de los partidos.

Recurrimos a Vds. porque contamos únicamente en los cuarteles con hombres uniformados, que no pueden llamarse soldados; de haberlos tenido nos hubiéramos desenvuelto solos.

De la carta del general Sanjurjo al general Mola, transcrita literalmente en otra del propio Sanjurjo a Fal Conde, ambas de 9 de julio recibidas respectivamente por Mola y Fal Conde los días 10 y 11 de julio.

Mi parecer sobre la bandera debía, por lo pronto, solucionarse dejando a los tradicionalistas que usen la antigua, o sea, la española; y que aquellos cuerpos a los que hayan de incorporarse fuerzas de la Comunión no lleven ninguna. Esto de la bandera, como usted comprende, es cosa sentimental y simbólica, debido a que con ella dimos muchos nuestra sangre y envuelto en ella fue enterrado lo más florido de nuestro ejército; y se dio el caso que en nuestra guerra entre tradicionalistas y liberales, unos y otros llevaron la misma enseña. En cambio, la tricolor preside el desastre que está atravesando España.

Compromiso íntegro enviado por el general Mola a Fal Conde, el día 11 de julio, por medio de su enlace y confidente D. B. Félix Maíz, a quien acompañó, además, el enviado del general Sanjurjo que llevaba a Fal Conde su ya citada carta. Maíz copia el compromiso en su libro ALZAMIENTO EN ESPAÑA (pág. 253).

CONFORME CON LAS ORIENTACIONES QUE EN SU DÍA DÉ EL JEFE DEL GOBIERNO PROVISIONAL, GENERAL SANJURJO. FIRMADO: EMILIO MOLA VIDAL.

Del citado libro de Maíz, enlace y confidente del general Mola.

¿Bandera?

No es posible ya seguir opinando, ni mucho menos discutir sobre las razones que puedan influir en pro o en contra de determinada enseña. No somos nosotros los que la impongamos. Que decida España.

Toda enseña que cobije fuerzas anticomunistas puede agruparse con nosotros.

Pero el general Mola también necesita una bandera:

– ¿Y yo? –pregunta.

Los reunidos callan. Por fin se oye una voz:

– Mi general, ¿podría enarbolar su coche la Bandera de Navarra?

Para el coche del general se va a confeccionar un Banderín con el escudo de Navarra.

Del Decreto restableciendo la bandera de la patria, dictado por la JUNTA DE DEFENSA NACIONAL, pocas semanas después del Alzamiento, el 29 de agosto de 1936.

El movimiento salvador de España, iniciado por el Ejército y secundado inmediatamente por el pueblo, fundidos en el fervoroso anhelo de reanudar su gloriosa historia, ha sido presidido espontánea y unánimemente por el restablecimiento de la tradicional bandera bicolor, roja y gualda.

Sólo bastardos cuanto criminales propósitos de destruir el sentimiento patriótico en su raíz, pueden convertir en materia de partidismo político lo que, por ser símbolo de la Nación, está por encima de parcialidades y accidentes.
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Bajo sus pliegues gloriosos se ha producido ahora esta vibración patriótica, jamás superada, y al recoger este clamoroso anhelo popular y restablecer oficialmente la bandera bicolor, pabellón de España, la Junta de Defensa Nacional no hace sino dar estado oficial a lo que de hecho existe ya en todo el territorio liberado.

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Con información de Hispanismo y Pepe Romero

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1 Comentarios

  1. Un artículo muy interesante, quizá si no llega a ser por la testarudez de los carlistas el ejército hubiera mantenido la bandera tricolor, puesto que la otra gran fuerza que se sumó al Alzamiento (la Falange) era claramente de corte republicana y usaba la tricolor. Yo aún así, que me considero anti-monárquico y por tanto republicano, soy partidario de mantener la bandera roja y gualda, que como decía el general Sanjurjo a Mola, se trata de un asunto sentimental.

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