Entrevista a Pedro Conde, ex jefe nacional de Falange Española de las JONS (Aut)

Pedro Conde Soladana es periodista y político y sindicalista español, aunque ya apartado de la política y el sindicalismo, jugó un importante papel en la transición, al haber sido el jefe nacional de la Falange Española de las JONS (Auténtica) durante aquellos difíciles años.

Durante el régimen de Franco, siendo trabajador de la FASA-Renault, y estudiante de Derecho y Sociología, entra en contacto con Manuel Hedilla y se une al Frente Nacional de Alianza Libre, donde como curiosidad también militó Blas Piñar. Pedro Conde se afilia a la Confederación de Trabajadores Sindicalistas, siendo detenido y encarcelado varias veces.

En mayo de 1975, a propuesta de Narciso Perales, es elegido presidente de la Junta de Mando de FE de las JONS, que se constituyó más tarde como Falange Española de las JONS (Auténtica) en el registro de partidos, al dar el gobierno Suárez las siglas histórica al Frente Nacional Español de Raimundo Fernández Cuesta.

El 20 y 21 de noviembre se celebró en Alicante el I Congreso de Falange Española de las JONS (Aut), en el cual se ratificó como presidente a Pedro Conde que se convertiría en el jefe nacional de la Falange (Auténtica). Hoy tenemos el privilegio de contar en DiarioAlcázar.com con Pedro Conde. al que preguntamos sobre la Falange, y la actualidad que nos atañe.

- Recientemente se hizo viral un vídeo de YouTube con más de 100.000 visitas que comparaba el mensaje de FE de las JONS (Auténtica) en 1976, con el discurso actual de Podemos. ¿Qué similitudes y diferencias hay entre la Falange y la formación morada?

- En 1936, 1976, como ahora, similitudes, ninguna; diferencias, todas. A lo más, decir que el fenómeno de la comparación ocurre en España, con la salvedad de que los podemitas no son o no se sienten españoles y los falangistas lo son hasta la médula. Notable diferencia en calidad e identidad.

- FE de las JONS (Aut) era también conocida como la Falange hedillista. Usted conoció al II Jefe Nacional de la Falange, Manuel Hedilla. ¿Qué podría contarnos sobre él?

- Sí. Lo conocí en su casa de la calle Fuencarral, en Madrid. Un 8 de diciembre de 1968, día de la Inmaculada. Nos encontramos en la puerta de su domicilio. Había una cita previa. Venía de oír misa.

En lo personal, me pareció un hombre de gran calidad humana. Creo que la bondad en él estaba a la vista; con la serenidad de espíritu de quien ha cumplido en la vida con su deber aun a costa de sacrificios y sufrimiento.

En lo político, se sentía en esos momentos muy alejado de las formas y los símbolos falangistas. Convencido ya de que estos habían fenecido como en una hoguera sacrificial y perdido su virtualidad. Sin embargo, su respeto y amor a ellos estaba latente. Y, sobre todo, la figura de José Antonio seguía siendo para él la gran referencia. Se le notaba el respeto y la admiración hacia el Fundador. Y, como éste, quería lo mejor para España.

Por aquellos días había fundado el FNAL (Frente Nacional de Alianza Libre). Se puede decir que en la clandestinidad aunque ya se anunciaban, en una especie de apertura política del régimen, las Asociaciones dentro del Movimiento. Se sabía esto y de ahí una forma de anticipación para estar en la línea de salida cuando aquellas se aprobaran. Un periódico francés le había hecho una entrevista sobre el asunto, que naturalmente se publicó en Francia. No recuerdo el nombre del mismo; si bien, creo que la tengo entre mis viejos papeles, pero no sé dónde. Yo, como él, estoy ya de vuelta de muchas cosas y de las ocurrencias políticas. No así del amor a mi Patria, España, que me acompañará hasta la tumba y lo dejaré como legado a mis hijos para que no cesen en el amor a su nación, una de las más grandes y gloriosas de la Historia Universal. Nada más hay que leer a los auténticos historiadores, hispanos y extranjeros. Nunca a los sectarios, que escriben al dictado de perversas ideologías como el comunismo en cuyo inmenso río sangriento se bañan desnudos de ideas propias sin ningún pudor.
- Los muchachos de la Auténtica eran fachas para los rojos y rojos para los fachas. Fueron los grandes incomprendidos de la Transición; pero quizá los únicos que supieron romper la brecha de lo convencional. ¿Cómo era la España que soñaba FE de las JONS (Auténtica).

Pues sí. Y los fachas eran fachas y los rojos eran rojos. Así eran ellos y no otra cosa. Y los falangistas auténticos, que nos denominamos así porque queríamos sacudirnos de encima todo carga ideológica sobrevenida y no original, fuimos vistos con esa inversión de términos. Nuestra originalidad, si es que hubo alguna, fue sacar del baúl de la Historia en el que se había arrojado y ocultado una gran parte del potencial ideológico de la prístina Falange. Y ese desconocimiento no era sólo de quienes no eran falangistas. Pude constatar yo mismo la ignorancia que muchos de los que se consideraban tales y vestían la camisa azul tenían de los contenidos profundos y revolucionarios de la doctrina; muchos que se sorprendían al conocerlo. Me ocurrió en un mitin de 1977, primeras elecciones democráticas, en el Palacio de Deportes del Valladolid, cuando al acabar éste se me acercó un grupo de personas para saludarme. Eran falangistas, de unos 50 años. Alguno había hecho la guerra. Recuerdo que uno, delante de todos, dijo: “Después de tantos años militando, hoy me he enterado de la verdadera doctrina”. Estas, más o menos, fueron sus palabras. Sin duda, eran falangistas honrados pero del Movimiento.

Sacamos de nuestros símbolos su verdadera esencia y la dimos a conocer, con sorpresa para muchos y con réplicas de alguno, como la de Tierno Galván que a los pocos días de declarar yo en una entrevista que nuestro saludo brazo en alto y mano extendida, podría venir de los iberos o de los romanos, pero que para nosotros esa mano abierta era un signo de paz. Aquel mentiroso que llegó a alcalde de Madrid, dijo también que el puño cerrado no era símbolo de crispación sino de unión. Le he llamado mentiroso a tal individuo porque manipuló su biografía. Pero esto es ya cuestión de que cada cual busque datos, están en libros, y sobre todo en uno de César de los Ríos, y lo lea. Del Cara al Sol supimos cantarlo y darlo a conocer como un himno de paz y de héroes dispuestos a dar su vida por la Patria, un himno de idealistas que luchan y pierden su juventud formando escuadras dispuestas a traer a los españoles, a costa de su vida, primaveras de esperanza en la Justicia y los valores hispánicos. Precisamente de ese mismo acto, mencionado antes, al día siguiente el diario El Norte de Castilla dijo en su reseña del mismo, cito de memoria: Al final se cantó un Cara al Sol emotivo, sereno… La periodista, Maribel Rodicio era del PSOE. De la camisa azul, resaltamos ese color como símbolo del Trabajo, protagonista y fuente de riqueza en engrandecimiento de la nación… Así que hubo sorpresa, alguna admiración también en ciertos sectores de la izquierda honrada. Pero era tan grande la costra de los prejuicios que cubría la historia de la Falange…

- A su juicio y desde la perspectiva que ofrece el tiempo, ¿cuáles fueron los mayores aciertos y desaciertos de Falange Española de las JONS (Auténtica)

- Podría resumirlo en una especie de juicio sumarísimo: “Puesto que la cosa acabó como acabó, aciertos, ninguno; desaciertos, todos”. Y es que el enemigo conspirador y destructor lo teníamos dentro. Los muchos enemigos exteriores del proyecto infiltraron sus pequeños pero eficaces caballos de Troya para hacerlo volar por los aires. Éramos, lo que éramos, claro, la “mosca cojonera”, con perdón, del nuevo sistema, la democracia, a la que habían acudido también como moscas, a las futuras mieles y sinecuras del mismo, para cubrir ambiciones de individuos y partidos, pero sin importarles España como nación. Lo vimos e intuimos enseguida cuando se fraguó la Constitución con un Preámbulo que hablaba de algo que nunca había existido en esta tierra: las “nacionalidades”. ¡Ay, las autonomías! Ahí están los resultados. Ahora recogemos los amargos frutos de aquellos pactismos de unos políticos insensatos o traidores. “Café para todos”, decían aquellos imbéciles en oficio de políticos. Y ahora lo que tenemos es un establo gigantesco, el Estado, con 17 establos menores bajo su techo, con unas enormes pesebreras para alimentar a “zánganos y convidados” de toda laya; en ellos se empanzan, hasta quedar timpanizados, los mismos separatistas que quieren descuartizar nuestra nación.


- ¿Qué opinión le merece Raimundo Fernández Cuesta, jefe nacional de FE de las JONS durante los años 70 y qué relación mantuvo con él al ser usted jefe nacional de la otra facción falangista?

- No tuve personalmente ninguna relación. Creo que ni siquiera lo conocí físicamente.

Desde el punto de vista político, y con la visión y objetividad que da la distancia en el tiempo, podría decir que fue incoherente con su falangismo original por cuanto la conducta y actitud durante el régimen de Franco no se ajustó a la ortodoxia doctrinal. Por otro lado, no soy quien para negarle su coherencia personal con la heterodoxia que vivió sirviendo a las órdenes y directrices del General. Pero conociendo a algunos que tuve cerca y que laboraron en la sombra, los “caballitos de Troya” de antes, para cargarse el proyecto renovador de 1976, por qué le voy a titular, como hacíamos entonces, de más traidor a él que a éstos. Tengo muchos años y muchas experiencias vividas y vívidas como para usar de dogmatismos condenatorios contra quien interpretó las cosas de otra manera. Lo importante cuando se llega a esta edad es que tu conciencia te avale, con todos los errores humanos cometidos, en los actos positivos que tú crees haber realizado.

- ¿Era imposible cualquier entendimiento entre falangistas en la Transición?

- Eso parecía y resultó así. Qué duda cabe que quienes intentábamos rescatar y llevar a cabo la doctrina pura de la Falange que estuvo vigente hasta el Decreto de Unificación, no podíamos entendernos fácilmente con quienes se atuvieron después a una aplicación parcial de la misma. Unido a ello el fervor y ardor juvenil que a veces no te deja entender posibles acuerdos tácticos que si bien aplazan la aplicación pura de la doctrina en el momento, toman espacio histórico suficiente para hacerlo más adelante con más fuerza y experiencia. Me he preguntado muchas veces si en el aquel contexto histórico, como en éste, aun habiendo obtenido la Falange el poder absoluto hubiéramos podido desarrollar y llevar a ejecución y práctica doctrina tan revolucionaria para la sociedad. ¿Lo hubieran consentido el capitalismo y el comunismo, la pregunta vale para ahora mismo, incluso el nazismo si hubiera triunfado entonces? Yo creo que la racional y auténtica doctrina falangista es tan revolucionaria en las ideas políticas y sociales que sólo podrá ser fruto de un colapso del capitalismo, y desaparecido el comunismo, cosa difícil ésta porque siempre está al acecho para implantarse como una élite de dictadores, mentira que sea proletaria, siempre son burgueses en oficio de revolucionarios, ese es su correlato. Personalmente he llegado a la conclusión de que de poder ser un día, lo será por vía de imparable y necesaria evolución. Todas las revoluciones en la Historia la revuelven pero no la resuelven positivamente. La sangre en abundancia que derraman se vuelve siempre contra ellas. Así que quede la palabra “revolución” como una cita invocatoria, interpretada como el noble deseo que la guía. O ¿nos liamos a tiros con el capitalismo y el comunismo para implantarla sin que, por otro lado, la entienda en sus principios el propio pueblo o nación para quien la haces? Eso es el comunismo que hace las revoluciones más sangrientas contra el propio pueblo en cuyo nombre dice realizarlas. Ahí están presentes todavía los ejemplos.

- ¿Defiende actualmente Falange de las JONS aquello por lo que luchó la Auténtica en los años 70?

- No lo sé porque no milito en ninguna Falange y no puedo saber qué es lo que defienden las existentes que, por otro lado, me parece no pueden lucir de mucho músculo social. Por tanto, mi respuesta ha de ser personal. Yo sigo creyendo en la virtualidad del proyecto por su racionalidad intelectual. Pero para su materialización me atengo a lo respondido en la pregunta interior. Lo que sí debe ser de práctica diaria es el ser y estar ante la vida que ha de distinguir como ciudadano ejemplar a un falangista auténtico. Esa conducta, si no da prosélitos para el grupo, sí despierta al menos admiración y respeto. Además de servir de ejemplo.

- ¿Qué le parece el acuerdo firmado por FE de las JONS y FE-La Falange para las elecciones europeas de 2019?

Estoy tan alejado de todo que desconozco esos acuerdos, los otros desacuerdos; estos encuentros, los otros desencuentros… Si me paro a analizar la pregunta que se me hace no sé si es para reír o llorar. ¿Por qué eso de FE de las JONS y la FE-La Falange, más otros nombres de la misma raíz que pululan por ahí? ¡Qué espectáculo ante la sociedad! ¿Por qué, después de tanto tiempo y tan malas experiencias para todos y de todos, no se ponen de acuerdo en condición tan indispensable y primera, como sería, entre quienes se llaman falangistas, que se nominaran con el solo nombre que todos conocemos? ¿Por qué esos retorcimientos nominales? ¿Puede más el “taifismo” y el “liderismo” que la doctrina, si es que ésta es la común? Está claro que mi respuesta a esta pregunta no es otra que la de que estoy fuera de juego. Es el eterno “ritornello” de los falangistas. ¿Tiene remedio? Contéstelo Dios que es el único que lo sabe.

- ¿Aún tiene futuro la Falange? En caso afirmativo, ¿cómo debería afrontar el futuro? 

 - Por el tono que ha ido tomando la entrevista, el entrevistador se habrá dado cuenta ya de que el entrevistado está “cansuto”, sinónimo en mi pueblo de cansado. Sí, estoy cansado de que le pidan a uno convertirse en profeta. Y dar una respuesta positiva o negativa es tanto como ser adivino para bien o para mal. Y, de verdad, ni lo soy ni quiero serlo. Lo más que me ha parecido ser en el pasado es una “voz que clama en el desierto”. Como otras que me antecedieron. Y, aseguro, que estar en el desierto resulta al cabo del tiempo muy aburrido y acabas padeciendo hartazgo de soledad.

Otra cosa es que, como he dicho antes, crea en la virtualidad y potencial de la idea, de la doctrina; y que gentes de futuras generaciones, por necesidad o racionalidad, la rescaten y pongan en práctica como respuesta a un difícil y exhausto mundo futuro que la necesite por supervivencia. Qué hombres de hoy quieren seguir trabajando con ese potencial ideológico: ¡Adelante!


- ¿Aún cree en la revolución? ¿O simplemente se sigue luchando por utópico idealismo sabiendo que no se llegará nunca a nada?

- Creo que esta pregunta ha quedado respondida en el desarrollo de las anteriores.

Pero como aparece en ella lo utópico, me extenderé un poco sobre las utopías. La verdad es que son peligrosas si desde el presente las vemos en el futuro como una realidad hecha. Tratémoslas como retos a la conciencia para acercase a un mundo más justo y digno. Porque lo contrario a la utopía es el mundo en que vivimos, un mundo cruel e injusto para muchos. Tomemos a la utopía como un desafío que obligue a cada uno al compromiso, al esfuerzo y la lucha diaria frente a la injusticia que nos rodea y golpea a los más débiles. La muy lejana utopía tiene su gestación en la entrega individual. Fiarla al grupo, partido o colectivo es disolverla en totum revolutum. La utopía empieza por uno mismo sin que tenga fin.

- Escribía Ramiro Ledesma que España lleva doscientos o más años ensayando el mejor modo de morir. Actualmente en coma. ¿Qué futuro le espera a nuestra nación y por ende a los españoles?

- Parece cierto lo que nuestro españolísimo y cofundador de Falange Española de las JONS, Ramiro Ledesma Ramos decía. No sé si será tan cierto lo que dice que dijo von Bismarck sobre España y los españoles; más o menos, que llevamos siglos intentando destruirla y no lo conseguimos. Yo siempre, basado en su berroqueña y bizarra Historia, creo también en su supervivencia. El Genio de España está ahí. Pero a veces parece echarse la siesta con nosotros. Despertémosle y despertémonos. Lancemos su aguerrido grito a la calle. Seguro que asusta a sus enemigos externos e internos. Estos, como siempre, enanitos que les da por enredar cuando los gobernantes de España, como los de ahora, tienen la misma talla ética y moral que ellos. Nada hay más parecido hoy en esta nación que un gobernante del Estado a un separatista. Dos liliputienses paridos por una democracia enclenque, frágil y enfermiza.

- Muchísimas gracias por atendernos. Todo un honor para nosotros.

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2 Comentarios

  1. Buena entrevista a uno de los mejores jefes de Falange que hemos tenido, un abrazo !

    AE

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  2. Leer a quién todo lo dió, es todo un honor. Pedro, al igual que tú, cansado en este desierto...aún no he perdido el norte. ¡¡Arriba España!!

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