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Entrevista a Veterano Dixie, banda de rockabilly azul

Hoy entrevistamos a Freddy Billy (Alfredo Rosselló) y a los “Veterano Dixie”. El grupo está compuesta por músicos especialistas en diferentes géneros, aunque sus estilos predilectos son: folk, country-rock y bluegrass. Aunque en su repertorio ofrecen composición propia, no dejan de hacer y dar a conocer a grandes figuras o referencias (Johnny Horton, Waylon Jennings, John Denver, o el mismo Clarence White también en su paso por los Byrds….) desde las décadas de finales de los 40 (Bill Monroe) hasta el más contemporáneo (Dwight Yoakam). 

Debido a la exitosa aparición por las redes sociales de unas nuevas versiones del cancionero falangista, traemos hoy con nosotros a Veterano Dixie, desde estas líneas agradecer a Freddy su tiempo. 

Veterano Dixie lo integran:
Freddy Billy (Guitarra eléctrica, acústica, Laúd, Voz)
Eddy Bayo (Guitarra acústica, Coros)
Moisés Gadea (Batería, Coros)
Pablo Martínez (Contrabajo, Bajo eléctrico, Coros)



Cuéntanos un poco de ti, y tus orígenes. A muy temprana edad descubrí mi pasión por la música con los primeros acordes que me enseñó mi padre, a partir de ahí, con mi forma de ser, un tanto rebelde y en ocasiones difícil.
Es algo que me ha acompañado el resto de la vida como medio de expresión.
¿Cómo te iniciaste en el mundo de la música, y en especial el estilo Rocabilly? Con tan sólo 8 años, el recuerdo más grande que tengo, fue el regalo que me trajeron los Reyes Magos, un vinilo del rockero pionero español que, indudablemente fué Bruno Lomas. Desgraciadamente no se le dió su lugar en España, precisamente por tener unos ideales afines a los nuestros.
Ahí empezó todo
¿Cómo nació y se gestó la idea de crear a "Veterano Dixie" Más que ideas fue otro impulso. Una época idílica en la que mi señora y yo nos mudamos a vivir al corazón de la Sierra Calderona aquí, en la Comunidad Valenciana, (aunque debo decir, que soy valenciano, pero llevo con mucho orgullo sangre aragonesa) yo venía de tocar en diferentes formaciones dentro de este género. Me gusta aprender continuamente, eso me llevó a inspirarme entre las montañas. A abrir un abanico de posibilidades comprendiendo estilos más puristas de los 50, como el Honky Tonk o el bluegrass, incluso el country. Así es como nace la idea de Veterano Dixie
¿Es una moda pasajera o por el contrario ves que los seguidores crezcan? No creo que esto sea una moda pasajera, de hecho, ni siquiera pienso que sea una moda. Al auténtico Rock'&'Roll  le pasa exactamente lo mismo que al falangismo, es una cuestión de estilo de vida.
Los miembros de Veterano Dixie son conocedores de nuestra alternativa nacional y sindical ¡Claro que sí! ¿Qué persona con dos dedos de frente, no puede estar de acuerdo con las premisas básicas del que parte nuestro ideario? Eso sí, cuando se conoce
¿Cuál fue vuestra primera canción y es posible escucharla? Nuestra primera canción como Veterano Dixie lleva por título "Sin perder el valor", y se puede escuchar en cualquiera de nuestros directos siempre la tocamos
¿Cómo surgió remasterizar los himnos falangistas? Otra cuestión de impulso, por qué no combinar esas dos grandes pasiones, la música y el mensaje Nacional Revolucionario. Ya que es al mismo tiempo, otra forma más de llegar a la juventud o a personas que lo desconocen.
Vuestras versiones se han hecho virales en las redes, os ha surgido algún concierto u oferta de CD. Pues nos ha pillado por sorpresa. En pocos días, han contactado con nosotros varios sellos discográficos, peticiones y varias propuestas de actuaciones en directo por varios puntos de la geografía española.
Aparte de los himnos falangistas tenéis pensado canciones patriotas y revolucionarias que engrosen  nuestras canciones. Nos puedes adelantar el título de alguna. Sí claro!  Además de los clásicos himnos estamos trabajando continuamente en creaciones propias, como puede ser "En esta tierra" o "Lobo hambriento".
¿Qué temas te gustan reivindicar desde tus acordes? Eso se va creando sobre la propia armonía a medida que avanza la pieza, pero normalmente, es un amplio sentido de la justicia social.



Sabemos que llevas los jóvenes de FE de las JONS en Valencia. ¿Tú ves que tu música puede atraer a muchos al falangismo, simplemente con remasterizar nuestros himnos? Como decía antes, es una herramienta más, pero no es suficiente. El trabajo constante, la disciplina y el ejemplo, son los pilares fundamentales para unos buenos resultados, estos son los que a su vez hacen crecer a las juventudes.
¿Desde cuando militas en FE de las JONS?
Desde hace unos 3 años aproximadamente utilizando todo el tiempo del que dispongo para ello.
¿Que te impulsó a dar el paso a la militancia activa?
Llevaba años de inquietud. Toda la vida he sido como decían.... Un "revolucionario" aunque en ocasiones por derroteros equívocos hasta que empecé a interesarme por el pensamiento de José Antonio.
Es totalmente actual, vanguardista, y por supuesto, los derroteros que ha tomado España por las pésimas gestiones por parte de los "desgobiernos" de la partitocracia. Ése fue el primer impulso que me llevó a presentarme así, sin más, en la sede de la calle Pizarro sin recomendaciones en un "...a ver qué pasa". Jamás olvidaré la cara de sorpresa de los que luego fueron grandes camaradas.
¿Tienes  alguna predilección sobre alguno de nuestros fundadores, y sobre alguna frase suya?
Es una pregunta difícil porque a mi modo de pensar, honestamente, son todos grandes Héroes que nos ha dado a la Patria. Pero sí que es cierto, que el padre del naciona-sindicalismo es como sabéis, Ramiro Ledesma Ramos, cuyas dos frases me calaron para siempre....

"Queremos y pedimos la aplicación de las penas más rigurosas para aquellos que especulen con la miseria del pueblo"

Y la otra más conocida....



"Sólo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener Patria"


¿Como ves la situación de España en general y la de Valencia en particular? Podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío. Es innegable la situación que está atravesando España en estos momentos, pero precisamente por eso, hay que trabajar más duramente para poderla salvar de esa inmundicia que padece.
¿Como ves a tu partido, desde la responsabilidad encomendada en Valencia? A mi partido lo veo bien, en el sentido de ver a camaradas que se esfuerzan muchísimo por sacar adelante y cumplir con sus objetivos en poblaciones como por ejemplo Alzira (Valencia).
Que planes de futuro te gustaría que se cumpliesen Siendo objetivos, pueblo a pueblo ir sacando paso a paso el máximo de concejales posibles y gustarme.... Llegar algún día a "La conquista del Estado"

Cambra





Falangistas contra Franco: los azules fusilados en 1942.

Pedro Durruti.

GUSTAVO MORALES. Finalizada la Guerra Civil, en plena Segunda Guerra Mundial, en distintos puntos de España se sucedieron los incidentes. Algunos falangistas manifestaron abiertamente su rebeldía ante un régimen que no consideraban el suyo; algunos de ellos acabaron frente a un pelotón de fusilamiento de los nacionales, sus camaradas de armas. El fracaso de la última experiencia azul de entonces desde dentro del sistema, los sindicatos de Gerardo Salvador Merino, llevó a algunos falangistas a instalarse en la clandestinidad y la acción subversiva.

Hay casos llamativos por el apellido. Marciano Pedro Durruti, hermanos de Buenaventura, el líder anarquista asesinado el 20 de noviembre de 1936, eran falangistas. Pedro había sido miembro del grupo anarquista leonés Paz y Amor en septiembre de 1932. Cayó en las sacas republicanas. El caso más interesante es el de Marciano, quien ingresó en Falange en febrero de 1936, avalado por José Antonio Primo de Rivera, y el 1 de abril le entregaron el carnet número 1.501 de FE de las JONS. Su hermana Rosa Durruti le bordó el yugo y las flechas. Marciano realizó gestiones para un encuentro entre Buenaventura Durruti, líder de la Federación Anarquista Ibérica, y Primo de Rivera. Marciano a punto «estuvo de ser estrangulado por su propio hermano cuando le llegó con la embajada» (Garcival 2007). Sí hubo un encuentro con Ángel Pestaña el 3 de mayo de 1935. A la reunión con el líder sindicalista asistieron José Antonio y Diego Abad de Santillán. La reunión la facilitó la amistad existente entre el líder sindical, Marciano Durruti y el falangista Lluys Santa Marina, inventor de la camisa azul. Pestaña se había separado del anarquismo con el Manifiesto de los Treinta y criticó frontalmente a Moscú, donde estuvo como delegado en una reunión de la Internacional: «Pueblos encaminados a la libertad no darán nunca déspotas».

Marciano tuvo aún peor suerte con las derechas. En 1937 fue detenido por los nacionales y encerrado en el penal leonés de San Marcos, donde ya estuvo Quevedo. Más tarde, el grafista Siro habló de él: «Me metieron en la cárcel con Durruti. A él lo fusilaron. Me dijeron: a usted le toca mañana. Les propuse que mejor montábamos un periódico. Me sacaron de la cárcel y creamos Proa. Lo hice yo. No había visto una linotipia, pero la necesidad crea el órgano. Hasta que apareció uno que me denunció por rojo. Yo era sindicalista».«Según el sumario del consejo de guerra celebrado contra él entre el 21 y el 22 de agosto de 1937, Marciano Durruti iba proclamando con absoluto descaro, en público y en privado, ideas corrosivas como... la subordinación del Ejército a la Falange». Fue el sumario 405/37:

«RESULTANDO que Marciano Pedro Durruti Domingo, vecino de León, que fue elemento de confianza de la organización anarquista y por ello y su participación en una huelga ilegal encarcelado en 11 de diciembre de 1933 y que en 10 de octubre de 1934 estuvo detenido a disposición del Comandante Militar de esta Plaza por considerársele como directivo y complicado en el movimiento sedicioso de aquellos días y ser elemento muy significado de la FAI, ingresó posteriormente en Falange Española de Madrid. La suposición de que fue a esta última organización con el propósito único de servir de enlace con la de su procedencia y al servicio de ésta, aparece robustecida con la desaparición del fichero puesto bajo su custodia y que según rumor insistente fue a parar a la Dirección General de Seguridad y del cual se tomaron los datos para practicar detenciones y fusilar ya iniciado el Movimiento a un buen número de afiliados a la JONS de Madrid, y probada plenamente con su conducta posterior.
RESULTANDO que iniciado el Movimiento Nacional apareció de nuevo en León procedente de zona roja y de nuevo consiguió ser admitido en Falange captándose la confianza de los Jefes, y abusando de ella y firme en sus ideas arraigadas de marxista, no desperdició ocasión de difundirlas buscando desmoralizar y escindir la apretada y compacta retaguardia Nacional; y así, el día 4 del corriente mes y sobre las veintitrés o las veinticuatro horas se presentó en el domicilio del Alcalde de Armunia Don Lucio Manga Rodríguez en unión de otros individuos y en presencia del Alcalde citado y otros dos vecinos del pueblo hizo las manifestaciones de que él sabía que en aquella localidad se había notado entre el vecindario cierto malestar con ocasión de celebrarse el aniversario del Movimiento Nacional atribuyéndolo a que el pueblo indicado en su mayoría era contrario a aquél. Que había que trabajar y llevar a Falange el mayor número de personas, importando poco que fueran socialistas o comunistas, puesto que el objeto era crear un partido fuerte para en su día hacerse dueños del poder y que todos los mandos fueran falangistas, ya que el Ejército, en el que había demasiadas estrellas, quería mangonear, siendo así que el saludo debía hacerlo el Ejército a Falange. Que la campaña debía comenzar con el desprestigio de la Guardia Civil poniendo en circulación la especie de que en los primeros días del Movimiento había cometido asesinatos, abandonando en el monte los cadáveres de sus víctimas. Añadió, para mejor convencer a sus oyentes, que contaban con los Guardias de Asalto y estaba preparado en Valladolid el personal designado para ocupar los cargos y que era necesario realizar estos planes antes de terminar la guerra, siendo preferible morir en la retaguardia que morir en el frente, conceptos que repitió el día 14 del corriente mes en el Café Central, en presencia de varios individuos... FALLAMOS que debemos condenar y condenamos a Marciano Pedro Durruti Domingo como autor responsable de un delito de adhesión a la rebelión con circunstancias agravantes, a la pena de MUERTE.»

Marciano Durruti, con 26 años de edad, «bajo y fuerte como un legionario romano», fue fusilado por un pelotón vestido de azul en El Ferral de Bernesga, León, a las seis de la tarde del 22 de agosto de 1937. La acusación real era participar en la conspiración hedillista. La derecha hizo correr el rumor de que era «un atracador como su hermano Buenaventura».

Marciano fue asesinado en zona nacional, de nada le sirvió el carnet falangista ni el apellido. Acaso fueron agravantes en León. Muchos pensaron que su ingreso en Falange se había producido para salvar la vida, como ocurrió en otros casos y que dio origen a la expresión «failangista». Marciano coincidió con José Antonio en la cárcel Modelo de Madrid. Pero mientras el líder falangista era trasladado a Alicante, Marciano Durruti fue liberado gracias a gestiones de su madre que usó la fuerza del apellido probablemente ante la CNT-FAI. En cuanto pudo, Marciano se pasó a zona nacional pero cometió el error de volver a León donde era conocido por sus andanzas anteriores, de carácter anarcosindicalista.

Narciso Perales

Narciso Perales se refiere al fusilamiento: «Yo, también como tú soñé toda mi vida con la revolución. Pero es obvio que no con la de Buenaventura Durruti, sino con la de José Antonio, con la que también soñaron Pedro Durruti, falangista antiguo, fusilado en Barcelona [sic], al comenzar la guerra, y Marcelo [sic] Durruti, fusilado en León por los enemigos de la Falange, poco después de su incorporación a ella. Estoy seguro de que la muerte brutal de sus dos hermanos fue para él [Buenaventura] –que era ante todo un hombre bueno– un terrible dolor que sólo pudo mitigar en el fragor de la lucha» (de Guzmán 1977).

Otras fuentes, como Perales y Siro, hablan de otro hermano falangista, Pedro Durruti:


«El día 22 de agosto se produce un asalto de milicianos republicanos a la Cárcel Modelo de Madrid con la liberación de presos comunes y el asesinato de numerosos políticos de derechas o falangistas, como Melquíades Alvarez, José María Albiñana Sanz, Fernando Primo de Rivera, Pedro Durruti (falangista y hermano de Buenaventura Durruti), el general Osvaldo Capaz Montes (el general Capaz fue quien tomó posesión del territorio de Ifni para España), el aviador falangista del vuelo Plus Ultra Ruiz de Alda, los ex ministros y diputados José Martínez de Velasco, Manuel Rico Avello y Ramón Álvarez Valdés, el ex comunista y actual falangista Enrique Matorras y el militar José Fanjul Sedeño, entre otros. Fue efectuado por la checa oficial de Fomento [...] con la ayuda de milicianos de la checa del Cine Europa. Comenzó como un registro el día 21 y la matanza continuó el día 23. Se buscó como excusa un incendio que fue provocado por presos comunes [...]. Ante los incidentes acudieron a la prisión el director general de Seguridad y prisiones, Manuel Muñoz, y el ministro de Gobernación, general Sebastián Pozas, que no tomaron ninguna medida [...]. Los bomberos apagaron el fuego, los milicianos dejaron en libertad a los presos comunes, hicieron salir a los funcionarios de prisiones y comenzó la matanza [...] continuó con las grandes sacas de noviembre (principalmente Paracuellos del Jarama)». «Pedro Durruti cayó en las sacas republicanas de las cárceles de Madrid en 1936» (Cervera Gil).
Juan Pérez de Cabo.

El falangista J. Pérez de Cabo, autor del libro Arriba España, prologado por José Antonio Primo de Rivera en agosto de 1935, es fusilado por un pelotón del Ejército en Valencia, en 1942. No fue el único. Pérez de Cabo fue el primero en escribir un libro sobre Falange. De él dice Primo de Rivera:

«Cierta mañana se me presentó en casa un hombre a quien no conocía: era Pérez de Cabo, el autor de las páginas que siguen a este prólogo. Sin más ni más me reveló que había escrito un libro sobre la Falange. Resultaba tan insólito el hecho de que alguien se aplicara a contemplar el fenómeno de la Falange hasta el punto de dedicarle un libro, que le pedí prestadas unas cuartillas y me las leí de un tirón, robando minutos al ajetreo. Las cuartillas estaban llenas de brío y no escasas de errores. Pérez de Cabo, en parte, quizá –no en vano es español–, porque estuviera seguro de haber acertado sin necesidad de texto alguno, veía a la Falange con bastante deformidad. Pero aquellas páginas estaban escritas con buen pulso. Su autor era capaz de hacer cosas mejores. Y en esta creencia tuve con él tan largos coloquios, que en las dos refundiciones a que sometió su libro lo transformó por entero. Pérez de Cabo, contra lo que hubiera podido hacer sospechar una impresión primera, tiene la virtud rara entre nosotros: la de saber escuchar y leer. Con las lecturas que le suministré y con los diálogos que sostuvimos, hay páginas de la obra que sigue que yo suscribiría con sus comas. Otras, en cambio, adolecen de alguna imprecisión, y la obra entera tiene lagunas doctrinales que hubiera llenado una redacción menos impaciente. Pero el autor se sentía aguijoneado por dar su libro a la estampa, y ni yo me sentía con autoridad para reprimir su vehemencia, ni en el fondo, renunciaba al gusto de ver tratada a la Falange como objeto de consideración intelectual, en apretadas páginas de letras de molde. El propio Pérez de Cabo hará nuevas salidas con mejores pertrechos, pero los que llevamos dos años en este afán agridulce de la Falange le agradecemos de por vida que se haya acercado a nosotros trayendo, como los niños un pan, un libro bajo el brazo».

 El falangista Pérez de Cabo era un teórico en ciernes del nacionalsindicalismo. Francisco Blanco da cuenta de los proyectos que presenta ante secretario general de Falange Española:

«En uno de los informes emitidos por el falangista Juan Pérez de Cabo para el Secretario General Fernández-Cuesta, se calificaba a Méjico de ‘el pueblo mejor preparado para nuestra Revolución’. Ilusionado de un pueblo mestizo que ‘admiran al héroe por instinto, porque descienden de dos pueblos heroicos’ y además ‘[…] les seduce la gesta heroica de la España nacional’. Pérez de Cabo, conocedor de las colonias españolas americanas pensaba que la revolución falangista era fácilmente exportable a aquel país. Llegó incluso a esbozar un plan de ‘nueva conquista de Méjico’, a partir de la toma de los sindicatos CROM (Confederación Regional Obrera Mejicana) –de carácter nacional y sindical– y de la FROC (Federación Regional Obrera Comunista) a la que apuntilla Pérez de Cabo ‘cree ser comunista. Pero no lo es’. El terreno lo suponía abonado este teórico del falangismo: Ejército favorable, veteranos de la revolución también y una colonia española simpatizante con el movimiento español rebelde aunque ‘Ninguno tiene la menor idea de nuestra doctrina’. Planes, en donde la impresión de aventurerismo no queda ausente, pero que revelan a un profundo conocedor y sobre todo a un activista de gran originalidad. Análisis en los que esperaba hasta la comprensión y apoyo yanqui en el movimiento obrero–militar que se conseguiría y en donde llegaba a ver al Presidente Roosevelt casi como un aliado (‘[…] pues Roosevelt es, quizás sin sospecharlo, un pretotalitarista’). Estas ideas cuanto menos sorprenden porque muestran una realidad diferente a la que hemos tenido sobre aquel país. La utopía creadora y revolucionaria de Pérez de Cabo no iba a llegar en absoluto. Pero junto a ese hiperoptimismo que más parece fruto de la euforia romántico-revolucionaria, se observa una visión ‘diferente’, tanto en cuanto a las pretensiones del autor del Arriba España como a la que tradicionalmente se mantiene sobre Méjico. La nación que no reconoció nunca al Régimen de Franco, que propuso su condena internacional, que fue lugar predilecto del exilio republicano, resultó también ser uno de los espacios donde la Falange se movió con mayor intensidad. En 1939 el Sinaia, el Ipanema y el Mexique llevaban a Méjico tres barcos cargados con exilados y a cargo de la SERE. Ese mismo año y al terminar la guerra civil española, el responsable falangista Alejandro Villanueva, experto conocedor de las Falanges de América, llegaba a hablar de un 95% de la colonia ‘simpatizantes de nuestra España».


Pérez de Cabo trabajaba en ‘Auxilio Social’ de Valencia cuando le acusaron de apoderarse de fondos. Dicen que vendió en el mercado negro unas partidas de trigo para obtener financiación para la Falange clandestina en 1942. Había estado en diciembre de 1939 en la fundación de Falange Auténtica en la casa madrileña del coronel Emilio Rodríguez Tarduchy, jefe de Provincias de la Falange originaria, que había sido miembro de la Unión Patriótica del general Primo de Rivera y de la Unión Militar Española. La primera Junta de Mando quedó formada por el presidente, el propio Rodríguez Tarduchy; el secretario, el periodista González de Canales; y los vocales Daniel Buhigas, ex jefe de Falange de Villagarcía y anterior miembro de la Vicesecretaría de Acción Popular; Ricardo Sanz, de Asturias; Ventura López Coterilla, de Santander; Luis de Caralt, de Barcelona; José Antonio Pérez de Cabo, de Levante; Gregorio Ortega Gil, de Canarias, y Ramón Cazañas, nombrado jefe de Melilla por José Antonio y quien intentó canjearle por familiares del general Miaja. González de Canales pidió a Pérez de Cabo que resolviera el problema de financiación. La solución le costó la vida.

El fusilamiento del hijo del Coronel y la liberación del Alcázar

Hoy día 23 de julio, fue sin duda uno de los de mayor relevancia en la historia del asedio del Alcázar, en lo acontecido con Luis Moscardó Guzmán, hijo del coronel Moscardó que mandó la resistencia. El joven de 24 años y estudiante en la Escuela de Ayudantes de Obras Públicas se convertirá en uno de los principales protagonistas del asedio.




El jueves 23 de julio de 1936 todas las fuerzas sublevadas ya se encontraban concentradas en el Alcázar toledano y los edificios colindantes que pertenecían también a las instalaciones militares. El republicano general Riquelme, que había llegado con una columna desde Madrid y había lanzado el ataque contra el Hospital de Tavera, se encontraba al mando de la situación republicana en la ciudad. Ese día, a las 10 de la mañana, se realizó una llamada telefónica desde el edificio de la Diputación al despacho de Moscardó en el Alcázar. Aportamos la conversación que transcribe D. José Luis Fernández Cela, telefonista del Alcázar:

Jefe de Milicias: Son Uds. responsables de los crímenes y de todo lo que está ocurriendo en Toledo, y le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, y de no hacerlo fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí a mi lado.
Coronel Moscardó: ¡Lo creo!
Jefe de milicias: Y para que vea que es verdad, ahora se pone al aparato.
Luis Moscardó Guzmán: ¡Papá!
Coronel Moscardó: ¿Qué hay, hijo mío?
Luis Moscardó Guzmán: Nada, que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde, pero no te preocupes por mí.
Coronel Moscardó: Si es cierto, encomienda tu alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós, hijo mío, un beso muy fuerte!
Luis Moscardó Guzmán: ¡Adiós, papá, un beso muy fuerte!

El 23 de agosto de 1936 un grupo de milicianos invadieron la cárcel. Llevaban una lista de condenados a muerte entre los que figuraban dos hijos de Moscardó, Luis y Carmelo. Pero cuando estaban a punto de salir a la calle, el granadino se acercó a la pareja y con una navaja cortó la cuerda que unía a los hermanos, y dijo aludiendo a Carmelo: - ¿Me dejáis que me quede con este chaval?.




El 23 de agosto de 1936 murió fusilado Luis Moscardó Guzmán a las afueras de la ciudad, tras una saca de la cárcel de Toledo. El Coronel Moscardó no supo de las noticias de los fusilamientos de sus dos hijos Luis y Pepe, en Toledo y Barcelona respectivamente, hasta que no fue liberada la fortaleza toledana.

El Alcázar con sus supervivientes fue liberado el día 27 de septiembre de 1936, a las 21 horas. El contacto con los resistentes fue establecido por la 1.ª Compañía del I Tabor de Tetuán, al mando del teniente Luis Lahuerta Ciordia, al frente de su Sección de Regulares. Tras sesenta y nueve días de asedio demoledor el relato de los instantes previos a la liberación es descrito así por los diarios del I Tabor de Tetuán y de la V Bandera del Tercio de la Legión; y por el historiador Benito Gómez Oliveros en su libro General Moscardó: 

 “El teniente Lahuerta es el privilegiado mortal que con su Sección de Regulares acaba de romper la virgen integridad del asedio a toda costa. Entran en la Explanada Norte, saltando por los escombros, llevan empapadas en sudor y en polvo las camisas del color del desierto y laten ansiosos los pechos destapados.

Por el silencio majestuoso de las ruinas, al escuchar que penetran el Alcázar, el centinela de la fortaleza lanza un "¿Quién vive?" que es una tremenda y recelosa interrogación. 

La contestación es el prodigio de la vida que vuelve: —¡Fuerzas de España. Regulares de Tetuán! Nadie contesta. 

El coronel Moscardó y mil quinientas vidas suspenden los latidos del corazón entre la alegría y el temor de un engaño por parte del enemigo. 

En el Alcázar todavía no se siente el matiz de lo de fuera, sólo llega la estridencia.  

—¡Somos de Regulares. Toledo es de España!  Aún dura el silencio y las precauciones. Al fin, por entre los escombros, fusil a la cara, comienzan a surgir los defensores. La Sección de Regulares y su teniente se ven por un momento encañonados. Son unos instantes más y al fin el oficial que manda el grupo de los sitiados cae casi desfallecido de tanta emoción en los brazos hermanos del teniente Lahuerta. Al mismo tiempo aparecen los legionarios de Tiede y juntos, en medio de la más grande emoción, saltando por las ruinas, llegan al Patio liberado hasta de sus límites, porque la destrucción y los escombros han dejado la fortaleza abierta de par en par al mundo.

El prestigioso periódico británico, The Daily Telegraph, publicaba en su editorial las siguientes palabras sobre la gesta "La historia de España está llena de casos de defensa desesperada contra los asedios. Lo mismo los generales de Roma que los mariscales de Napoleón descubrieron que los españoles son sobrehumanos en la resistencia tras los muros de un fuerte. A la guarnición que defiende el Alcázar hay que concederle el honor de un heroísmo tan grande como el de los defensores de Numancia y de Zaragoza. Reducidos a un puñado de hombres, tienen con ellos muchas mujeres y niños; están mal provistas de municiones; los alimentos les faltan, y, sin embargo, desde hace más de nueve semanas han defendido la fortaleza medieval contra un ataque con armamento moderno: cualquiera que sea el resultado definitivo, han ganado una fama inmortal. "





El día 28 llega el general José Enrique Varela. Es el histórico instante del famoso gesto: Moscardó, enflaquecido, con la barba del asedio, se cuadra ante el general y pronuncia su lacónico: "Sin novedad en el Alcázar." El día siguiente, 29 de septiembre, recibe la misma novedad el general Franco, que cuarenta y ocho horas más tarde —en medio del entusiasmo nacional e internacional por la liberación del Alcázar— es nombrado Generalísimo. 

A los héroes del Alcázar, militares, falangistas, civiles; hombres, mujeres y niños, les fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando Colectiva. Su gesta, y la de aquellos que murieron entre sus muros, no debe caer jamás en el olvido.




Historia del periódico “El Alcázar”.

El diario “El Alcázar” fue un periódico de larga trayectoria histórica. Se empezó a publicar en plena Guerra Civil y hasta su disolución en 1987 no estuvo excento de polémicas. Hoy ahondamos más en su historia.




Fundación 
El periódico El Alcázar fue originalmente fundado en julio de 1936 -durante el asedio del Alcázar de Toledo- por el comandante de Infantería Víctor Martínez Simancas, y redactado por los soldados sitiados para mantener el ánimo. El primer número apareció el 26 de julio de 1936, y continuaría editándose hasta el 27 de septiembre de 1936, cuando publicó su último número —el 63—, coincidiendo su cese con la conquista de Toledo por las fuerzas nacionales y la liberación de los sitiados del Alcázar. Sin embargo, volvió a editarse nuevamente a partir del 28 de septiembre, continuando la numeración del diario editado durante el asedio.
A partir de ese momento se convierte por unos meses en órgano de los requetés por iniciativa del capitán Aurelio José González De Gregorio, siendo su primer director Jorge Claramunt, para pasar a ser el «Diario del frente de Madrid» y luego durante un breve periodo de tiempo órgano de la Falange.

Franquismo
Finalizada la guerra, el ministro de la Gobernación Ramón Serrano Suñer autorizó el 14 de mayo de 1939 el traslado de El Alcázar a Madrid con la indicación expresa de salir por las tardes e incorporar a su plantilla el personal de los antiguos periódicos La Nación  y El Siglo Futuro. El 19 de junio de 1939 aparece el primer número de El Alcázar editado en Madrid.

Estas imposiciones lastran al diario con un exceso de personal (contaba con el doble de redactores que el resto). 
Coincidiendo con los años de la II Guerra Mundial, el diario mantuvo una línea editorial católica, tradicionalista y «violentamente antisoviética», contando una circulación de 45.000 ejemplares.
A principios de 1945 alquilan el diario a un grupo encabezado por Ramón Sierra (periodista y ex-gobernador civil de Guipúzcoa ), que pasa a ser el nuevo director. El intento fracasa y el 12 de octubre de 1945 la empresa Papelera Española embargó la cabecera El Alcázar por impago del papel consumido. Es la primera vez que no aparece desde su fundación. Reaparece el 16 de octubre, gracias a las gestiones de la Hermandad de defensores del alcázar  y de los redactores, que abonan parte de la deuda y logran un aplazamiento. La Editorial Católica, en cuyos talleres se imprime, concede también un aplazamiento en su deuda y sigue imprimiéndolo.

Dado que ninguna empresa quiere un negocio ruinoso, y la Hermandad carecía de medios, los redactores se constituyen en sociedad cooperativa el 9 de noviembre de 1945. En 1946 el entonces director José de las Casas solicita una ayuda al Estado que les permite saldar la deuda con la Papelera Española y seguir publicando durante 1947, pero la deuda con Editorial Católica continúa, por lo que el 1 de diciembre de 1947 se traslada la redacción a la sede del diario Arriba en la calle de Larra 14, imprimiéndose desde entonces en sus talleres. La administración sigue en la calle de Alfonso XI 4 (sede también de la redacción del diario Ya. Sobre ello publican con humor: «Es que hemos cambiado de domicilio. Así, en 24 horas. Tenemos mucha influencia. Ya no estamos donde estábamos. Hemos ganado altura. Estamos Arriba...». Esteban Pérez González , vocal del Consejo Superior de Cooperación, es el asesor letrado de la cooperativa.

Esto no resuelve los problemas económicos. El periódico se ve limitado por tener que depender de la Hermandad y de la Unión Nacional de Cooperativas, lo que les estrecha aún más el escaso margen que daba el Régimen, y las ventas siguen a la baja (mientras que el resto de diarios madrileños ven incrementar sus ventas de 1946 a 1948, El Alcázar baja de 10.359 a 7.501 ejemplares). En enero de 1949, José Moscardó y la Hermandad llegan a un acuerdo para ceder la cabecera a Jesús Obregón y Agustín Pujol, que fundarán Prensa y Ediciones (PESA), en la que participarán, además de Carlos Pinilla, José María Fernández y algunos miembros del Opus Dei. Dicha empresa editará el diario hasta el 27 de septiembre de 1969, en que por orden gubernamental vuelve a la Hermandad. Con la llegada de José Luis Cebrián a dirección, en 1963, el diario adoptó una lídea editorial más abierta. Durante un corto periodo entre 1966 y 1968, El Alcázar se abrió a las tendencias aperturistas dentro del régimen franquista y formó parte de la llamada «prensa independiente» junto con el diario Madrid y el Nuevo Diario. En etapa cuando El Alcázar cosechó un promedio de 110 000 ejemplares por tirada en 1968. Las claves de su éxito fueron su diseño innovador y atractivo (que incluía el suplemento juvenil Chío) sus reportajes sobre política internacional y su línea editorial independiente. Sin embargo, fue precisamente por esto último que el rotativo fue incautado de nuevo por la Prensa del Movimiento en 1968 (teniendo ahora como director a Lucio del Álamo). Al año siguiente, Girón, Milans del Bosch y Miguel Moscardó adquirieron el periódico.

Desde 1971 el diario estuvo dirigido por Antonio Gibello. En 1975, el periódico fue adquirido por la Confederación Nacional de Ex-combatientes y, tras la muerte de Franco, se convirtió en el medio de expresión de dirigentes y militares d opuestos a la descomposición de España que se suponía con el paso a la democracia. Este periodo coincidió con el cierre del diario Arriba, fundado por José Antonio, que supuso que  El Alcázar ocupase su lugar como periódico de los simpatizantes falangistas, y que además se consolidase en el rol de principal diario de resistencia al nuevo orden establecido.





Transición 
Entre 1980 y 1981 El Alcázar publicaron unas proclamas del llamado colectivo Almendro, en los que se pedía una actuación de las Fuerzas Armadas. Estas proclamas se hicieron a través de tres artículos, el primero de ellos publicado el 17 de diciembre de 1980 con el título «Análisis político del momento militar»; el segundo artículo, con fecha 22 de enero de 1981, se tituló «La hora de las otras instituciones»; y el tercer y último artículo, titulado «La decisión del mando supremo», se publicó en el diario madrileño el 1 de febrero de 1981, unos días antes del intento de golpe de Estado del 23-F. El diario "El Alcázar", fue entonces investigado como posible soporte de ideas sediciosas e instigadores del golpe, si bien judicialmente nunca se pudo demostrar la relación.






En estos años el director del diario fue Antonio Izquierdo —entre 1977 y 1987—.

Disolución 
El periódico cerró en 1987 como resultado de su falta de medios financieros para subsistir, provocada principalmente por la discriminación en materia de publicidad institucional que sufrió. Dicha discriminación fue reconocida mediante una sentencia del Tribunal Supremo en 1994 en la que se otorgaba el derecho a una indemnización de 2.958.395.142 pesetas a costa del Estado a favor de la empresa editora. Sin embargo, el periódico, una vez cerrado, ya no volvió a editarse, empleándose el dinero recibido para pagar a los acreedores. El último editor de El Alcázar fue Félix Martialay. 

Editorial: Resistir como en el Alcázar


Corren tiempos complicados, y solo complicados, por suaviazar de alguna forma esta presentación. No hace falta enumerar una vez más los males que asolan nuestra Patria, ni la dificultad de quiénes la amamos para poder defenderla de aquellos que la oprimen. Hoy, como en el Alcázar de Toledo hace ochenta años, no tenemos medios, nuestras fuerzas son minoritarias, estamos asediados sin posibilidad de maniobra, viendo como se destruye todo lo que hay a nuestro alrededor. No importa. Hay algo que nunca han tenido en cuenta; somos españoles. Españoles orgullosos de serlo, que no conocen la rendición porque temen más la deshonra que a la muerte. 

Hoy no nos roza la metralla como entonces, pero los medios de comunicación nos bombardean día tras día con información de dudosa credibilidad, y aún más dudosa procedencia, convirtiéndose estos medios en el arma principal del régimen actual y por tanto valedores de la destrucción moral y económica de nuestro pueblo, con el último fin de acabar con la idea de España como nación. Y solo a ella nos debemos. La sangre de los que cayeron por la Patria no consiente el olvido estéril ni la traición. 

Nosotros, los últimos resistentes ante la sistemática desinformación del sistema, creemos necesario más que nunca la existencia de un medio de comunicación libre e independiente que sepa contrarrestar a los grandes medios creadores de opinión. La lección de los héroes del Alcázar debe guiar siempre nuestro camino: el que resiste gana. 

Fue precisamente en los muros del Alcázar durante el asedio, cuando nació el diario de su mismo nombre, "El Alcázar", fundado por el comandante de Infantería Víctor Martínez Simancas y redactado por los soldados sitiados para mantener el ánimo. En el se refleja la vida diaria en el Alcázar y se publican las órdenes de la Comandancia Militar de Toledo y de Falange Española de las JONS. El primer número apareció el 26 de julio de 1936, y continuaría editándose hasta el 27 de septiembre de 1936. Su cese coincidió la liberación de Toledo. Sin embargo, volvió a editarse nuevamente continuando la numeración del diario original, a petición del Coronel Moscardó.


Finalizada la Guerra Civil Española, el ministro de la Gobernación Serrano Suñer autorizó el traslado de El Alcázar a Madrid. El 1 de diciembre de 1947 se traslada la redacción a la sede del diario falangista Arriba, imprimiéndose desde entonces en sus talleres. En 1969 Girón, Milans del Bosch y Miguel Moscardó adquirieron el periódico, para posteriormente ser adquirido en 1975 por la Confederación Nacional de Excombatientes. Durante un breve periodo de tiempo (1966-1968) El Alcázar formó parte de la llamada "prensa independiente" con una línea crítica al régimen lo que le llevó a ser incautado de nuevo por la Prensa del Movimiento en 1968.

El diario cerró en 1987 como resultado de su falta de medios financieros para subsistir, provocada principalmente por la discriminación en materia de publicidad institucional que sufrió, debido a su línea editorial. Dicha discriminación fue reconocida mediante una sentencia del Tribunal Supremo en 1994. Sin embargo, el periódico, una vez cerrado, ya no volvió a editarse. Desde entonces el vacío que dejó el diario quedó latente en una sociedad, desde entonces, huérfana de una perspectiva distinta a la establecida por el nuevo régimen surgido de la constitución de 1978. 

Diario Alcázar nace sin vinculación con el primigenio periódico, pero con la misma vocación de servicio a la Patria, sin ningún medio económico, sin pretender complacer a nadie, pero con la convicción de ofrecer a los españoles de nuevo un diario alternativo y sin complejos que rompa con el convencionalismo mediático, para poder así construir una auténtica sociedad de hombres y mujeres libres. Contamos contigo! 

 "Cuando la información se convirtió en negocio, la verdad dejó de ser importante." 


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