Historia del periódico “El Alcázar”.

El diario “El Alcázar” fue un periódico de larga trayectoria histórica. Se empezó a publicar en plena Guerra Civil y hasta su disolución en 1987 no estuvo excento de polémicas. Hoy ahondamos más en su historia.




Fundación 
El periódico El Alcázar fue originalmente fundado en julio de 1936 -durante el asedio del Alcázar de Toledo- por el comandante de Infantería Víctor Martínez Simancas, y redactado por los soldados sitiados para mantener el ánimo. El primer número apareció el 26 de julio de 1936, y continuaría editándose hasta el 27 de septiembre de 1936, cuando publicó su último número —el 63—, coincidiendo su cese con la conquista de Toledo por las fuerzas nacionales y la liberación de los sitiados del Alcázar. Sin embargo, volvió a editarse nuevamente a partir del 28 de septiembre, continuando la numeración del diario editado durante el asedio.
A partir de ese momento se convierte por unos meses en órgano de los requetés por iniciativa del capitán Aurelio José González De Gregorio, siendo su primer director Jorge Claramunt, para pasar a ser el «Diario del frente de Madrid» y luego durante un breve periodo de tiempo órgano de la Falange.

Franquismo
Finalizada la guerra, el ministro de la Gobernación Ramón Serrano Suñer autorizó el 14 de mayo de 1939 el traslado de El Alcázar a Madrid con la indicación expresa de salir por las tardes e incorporar a su plantilla el personal de los antiguos periódicos La Nación  y El Siglo Futuro. El 19 de junio de 1939 aparece el primer número de El Alcázar editado en Madrid.

Estas imposiciones lastran al diario con un exceso de personal (contaba con el doble de redactores que el resto). 
Coincidiendo con los años de la II Guerra Mundial, el diario mantuvo una línea editorial católica, tradicionalista y «violentamente antisoviética», contando una circulación de 45.000 ejemplares.
A principios de 1945 alquilan el diario a un grupo encabezado por Ramón Sierra (periodista y ex-gobernador civil de Guipúzcoa ), que pasa a ser el nuevo director. El intento fracasa y el 12 de octubre de 1945 la empresa Papelera Española embargó la cabecera El Alcázar por impago del papel consumido. Es la primera vez que no aparece desde su fundación. Reaparece el 16 de octubre, gracias a las gestiones de la Hermandad de defensores del alcázar  y de los redactores, que abonan parte de la deuda y logran un aplazamiento. La Editorial Católica, en cuyos talleres se imprime, concede también un aplazamiento en su deuda y sigue imprimiéndolo.

Dado que ninguna empresa quiere un negocio ruinoso, y la Hermandad carecía de medios, los redactores se constituyen en sociedad cooperativa el 9 de noviembre de 1945. En 1946 el entonces director José de las Casas solicita una ayuda al Estado que les permite saldar la deuda con la Papelera Española y seguir publicando durante 1947, pero la deuda con Editorial Católica continúa, por lo que el 1 de diciembre de 1947 se traslada la redacción a la sede del diario Arriba en la calle de Larra 14, imprimiéndose desde entonces en sus talleres. La administración sigue en la calle de Alfonso XI 4 (sede también de la redacción del diario Ya. Sobre ello publican con humor: «Es que hemos cambiado de domicilio. Así, en 24 horas. Tenemos mucha influencia. Ya no estamos donde estábamos. Hemos ganado altura. Estamos Arriba...». Esteban Pérez González , vocal del Consejo Superior de Cooperación, es el asesor letrado de la cooperativa.

Esto no resuelve los problemas económicos. El periódico se ve limitado por tener que depender de la Hermandad y de la Unión Nacional de Cooperativas, lo que les estrecha aún más el escaso margen que daba el Régimen, y las ventas siguen a la baja (mientras que el resto de diarios madrileños ven incrementar sus ventas de 1946 a 1948, El Alcázar baja de 10.359 a 7.501 ejemplares). En enero de 1949, José Moscardó y la Hermandad llegan a un acuerdo para ceder la cabecera a Jesús Obregón y Agustín Pujol, que fundarán Prensa y Ediciones (PESA), en la que participarán, además de Carlos Pinilla, José María Fernández y algunos miembros del Opus Dei. Dicha empresa editará el diario hasta el 27 de septiembre de 1969, en que por orden gubernamental vuelve a la Hermandad. Con la llegada de José Luis Cebrián a dirección, en 1963, el diario adoptó una lídea editorial más abierta. Durante un corto periodo entre 1966 y 1968, El Alcázar se abrió a las tendencias aperturistas dentro del régimen franquista y formó parte de la llamada «prensa independiente» junto con el diario Madrid y el Nuevo Diario. En etapa cuando El Alcázar cosechó un promedio de 110 000 ejemplares por tirada en 1968. Las claves de su éxito fueron su diseño innovador y atractivo (que incluía el suplemento juvenil Chío) sus reportajes sobre política internacional y su línea editorial independiente. Sin embargo, fue precisamente por esto último que el rotativo fue incautado de nuevo por la Prensa del Movimiento en 1968 (teniendo ahora como director a Lucio del Álamo). Al año siguiente, Girón, Milans del Bosch y Miguel Moscardó adquirieron el periódico.

Desde 1971 el diario estuvo dirigido por Antonio Gibello. En 1975, el periódico fue adquirido por la Confederación Nacional de Ex-combatientes y, tras la muerte de Franco, se convirtió en el medio de expresión de dirigentes y militares d opuestos a la descomposición de España que se suponía con el paso a la democracia. Este periodo coincidió con el cierre del diario Arriba, fundado por José Antonio, que supuso que  El Alcázar ocupase su lugar como periódico de los simpatizantes falangistas, y que además se consolidase en el rol de principal diario de resistencia al nuevo orden establecido.





Transición 
Entre 1980 y 1981 El Alcázar publicaron unas proclamas del llamado colectivo Almendro, en los que se pedía una actuación de las Fuerzas Armadas. Estas proclamas se hicieron a través de tres artículos, el primero de ellos publicado el 17 de diciembre de 1980 con el título «Análisis político del momento militar»; el segundo artículo, con fecha 22 de enero de 1981, se tituló «La hora de las otras instituciones»; y el tercer y último artículo, titulado «La decisión del mando supremo», se publicó en el diario madrileño el 1 de febrero de 1981, unos días antes del intento de golpe de Estado del 23-F. El diario "El Alcázar", fue entonces investigado como posible soporte de ideas sediciosas e instigadores del golpe, si bien judicialmente nunca se pudo demostrar la relación.






En estos años el director del diario fue Antonio Izquierdo —entre 1977 y 1987—.

Disolución 
El periódico cerró en 1987 como resultado de su falta de medios financieros para subsistir, provocada principalmente por la discriminación en materia de publicidad institucional que sufrió. Dicha discriminación fue reconocida mediante una sentencia del Tribunal Supremo en 1994 en la que se otorgaba el derecho a una indemnización de 2.958.395.142 pesetas a costa del Estado a favor de la empresa editora. Sin embargo, el periódico, una vez cerrado, ya no volvió a editarse, empleándose el dinero recibido para pagar a los acreedores. El último editor de El Alcázar fue Félix Martialay. 

Publicar un comentario

0 Comentarios