El fusilamiento del hijo del Coronel y la liberación del Alcázar

Hoy día 23 de julio, fue sin duda uno de los de mayor relevancia en la historia del asedio del Alcázar, en lo acontecido con Luis Moscardó Guzmán, hijo del coronel Moscardó que mandó la resistencia. El joven de 24 años y estudiante en la Escuela de Ayudantes de Obras Públicas se convertirá en uno de los principales protagonistas del asedio.




El jueves 23 de julio de 1936 todas las fuerzas sublevadas ya se encontraban concentradas en el Alcázar toledano y los edificios colindantes que pertenecían también a las instalaciones militares. El republicano general Riquelme, que había llegado con una columna desde Madrid y había lanzado el ataque contra el Hospital de Tavera, se encontraba al mando de la situación republicana en la ciudad. Ese día, a las 10 de la mañana, se realizó una llamada telefónica desde el edificio de la Diputación al despacho de Moscardó en el Alcázar. Aportamos la conversación que transcribe D. José Luis Fernández Cela, telefonista del Alcázar:

Jefe de Milicias: Son Uds. responsables de los crímenes y de todo lo que está ocurriendo en Toledo, y le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, y de no hacerlo fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí a mi lado.
Coronel Moscardó: ¡Lo creo!
Jefe de milicias: Y para que vea que es verdad, ahora se pone al aparato.
Luis Moscardó Guzmán: ¡Papá!
Coronel Moscardó: ¿Qué hay, hijo mío?
Luis Moscardó Guzmán: Nada, que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde, pero no te preocupes por mí.
Coronel Moscardó: Si es cierto, encomienda tu alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós, hijo mío, un beso muy fuerte!
Luis Moscardó Guzmán: ¡Adiós, papá, un beso muy fuerte!

El 23 de agosto de 1936 un grupo de milicianos invadieron la cárcel. Llevaban una lista de condenados a muerte entre los que figuraban dos hijos de Moscardó, Luis y Carmelo. Pero cuando estaban a punto de salir a la calle, el granadino se acercó a la pareja y con una navaja cortó la cuerda que unía a los hermanos, y dijo aludiendo a Carmelo: - ¿Me dejáis que me quede con este chaval?.




El 23 de agosto de 1936 murió fusilado Luis Moscardó Guzmán a las afueras de la ciudad, tras una saca de la cárcel de Toledo. El Coronel Moscardó no supo de las noticias de los fusilamientos de sus dos hijos Luis y Pepe, en Toledo y Barcelona respectivamente, hasta que no fue liberada la fortaleza toledana.

El Alcázar con sus supervivientes fue liberado el día 27 de septiembre de 1936, a las 21 horas. El contacto con los resistentes fue establecido por la 1.ª Compañía del I Tabor de Tetuán, al mando del teniente Luis Lahuerta Ciordia, al frente de su Sección de Regulares. Tras sesenta y nueve días de asedio demoledor el relato de los instantes previos a la liberación es descrito así por los diarios del I Tabor de Tetuán y de la V Bandera del Tercio de la Legión; y por el historiador Benito Gómez Oliveros en su libro General Moscardó: 

 “El teniente Lahuerta es el privilegiado mortal que con su Sección de Regulares acaba de romper la virgen integridad del asedio a toda costa. Entran en la Explanada Norte, saltando por los escombros, llevan empapadas en sudor y en polvo las camisas del color del desierto y laten ansiosos los pechos destapados.

Por el silencio majestuoso de las ruinas, al escuchar que penetran el Alcázar, el centinela de la fortaleza lanza un "¿Quién vive?" que es una tremenda y recelosa interrogación. 

La contestación es el prodigio de la vida que vuelve: —¡Fuerzas de España. Regulares de Tetuán! Nadie contesta. 

El coronel Moscardó y mil quinientas vidas suspenden los latidos del corazón entre la alegría y el temor de un engaño por parte del enemigo. 

En el Alcázar todavía no se siente el matiz de lo de fuera, sólo llega la estridencia.  

—¡Somos de Regulares. Toledo es de España!  Aún dura el silencio y las precauciones. Al fin, por entre los escombros, fusil a la cara, comienzan a surgir los defensores. La Sección de Regulares y su teniente se ven por un momento encañonados. Son unos instantes más y al fin el oficial que manda el grupo de los sitiados cae casi desfallecido de tanta emoción en los brazos hermanos del teniente Lahuerta. Al mismo tiempo aparecen los legionarios de Tiede y juntos, en medio de la más grande emoción, saltando por las ruinas, llegan al Patio liberado hasta de sus límites, porque la destrucción y los escombros han dejado la fortaleza abierta de par en par al mundo.

El prestigioso periódico británico, The Daily Telegraph, publicaba en su editorial las siguientes palabras sobre la gesta "La historia de España está llena de casos de defensa desesperada contra los asedios. Lo mismo los generales de Roma que los mariscales de Napoleón descubrieron que los españoles son sobrehumanos en la resistencia tras los muros de un fuerte. A la guarnición que defiende el Alcázar hay que concederle el honor de un heroísmo tan grande como el de los defensores de Numancia y de Zaragoza. Reducidos a un puñado de hombres, tienen con ellos muchas mujeres y niños; están mal provistas de municiones; los alimentos les faltan, y, sin embargo, desde hace más de nueve semanas han defendido la fortaleza medieval contra un ataque con armamento moderno: cualquiera que sea el resultado definitivo, han ganado una fama inmortal. "





El día 28 llega el general José Enrique Varela. Es el histórico instante del famoso gesto: Moscardó, enflaquecido, con la barba del asedio, se cuadra ante el general y pronuncia su lacónico: "Sin novedad en el Alcázar." El día siguiente, 29 de septiembre, recibe la misma novedad el general Franco, que cuarenta y ocho horas más tarde —en medio del entusiasmo nacional e internacional por la liberación del Alcázar— es nombrado Generalísimo. 

A los héroes del Alcázar, militares, falangistas, civiles; hombres, mujeres y niños, les fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando Colectiva. Su gesta, y la de aquellos que murieron entre sus muros, no debe caer jamás en el olvido.




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1 Comentarios

  1. El coronel Moscardo, imitando a Guzmán el Bueno, es un ejemplo del espíritu de sacrificio imperante en la Revolución Nacional, que llevo a la construcción del Nuevo Estado. Tenemos en la actualidad este espíritu de sacrificio?.

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