El novio de la muerte

Todos hemos cantado esta canción en la que amor y muerte forman un solo ser como la cara y la cruz de la misma moneda, la vida y la muerte una delgada línea las separa y el soldado vive en ella.  Parece lógico que nuestra unidad más ofensiva y recia tenga esta canción como himno pero el cómo se creo es un incógnita para casi todos los españoles...

Nos debemos trasladar a 1920, España se encontraba ante una larga guerra de guerrilla en el Norte de África, la conocida como Guerra de Rif. Tras duras derrotas el general José Millán-Astray creo tras la aprobación del Rey Alfonso XIII un Tercio de Extranjeros a imitación de la famosa Legión Extranjera francesa. Esta nueva unidad tenía como campo de batalla las montañas de Rif y se entrenó en la guerra contra las Cabilas marroquíes.



Como toda unidad militar precisaba de una serie de símbolos para crear un sentimiento de grupo no pudiendo faltar un himno que catalizase a la unidad en una melodía inconfundible. Al comienzo la unidad solía cantar de forma espontánea canciones como el “Himno de Infantería” o la francesa “La Madelón”, pero los distintos orígenes de los extranjeros alistados dejaron huella en los gustos musicales entre ellos el “Tipperary” británico o el alemán “Deutschland über alles”. Pero Millán-Astray deseaba una obra que se adaptase al paso único de esta unidad por lo que encargo a un amigo la creación de un Himno. El compositor y músico militar zaragozano Francisco Calés Pina junto al poeta Antonio Soler crearían el himno oficial conocido como “Tercios Heroicos” o “Himno de los legionarios”. Pero sería en 1921 tras el Desastre de Anual mientras la ciudad de Melilla esperaba ansiosamente el ataque final de las cabilas cuando canción y legión se fusionen del tal modo que desde entonces su destino es uno.

En enero de ese mismo año se produjo la muerte en combate del primer legionario en Beni Hassán, era el cabo Baltasar Queija de la Vega que acababa de perder a su novia. En los días previos mostraba a sus compañeros su deseo de no sobrevivir a su amada, comentándoles:
“¡Ojalá la primera bala no tarde mucho y sea para mi corazón, para reunirme pronto con ella”. Fue el primer novio de la Muerte.   



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La historia del novio de la muerte llego rápidamente a la península. Fidel Prado Duque, un afamado letrista de cuplés, emocionado por la dramática historia de amor escribió unos versos sobre ella. Le envió la letra a su amigo el compositor barcelonés Juan Costa Casals, el cual doto de música a sus versos.

En julio de 1921 el autor se encontró en la castiza calle Montera de Madrid a la famosa cupletista Lola Montes, nombre artístico de Mercedes Fernández González a la que propuso cantar la canción cuya música aún no había escuchado. 

Le invito a una audición en el estudio de Modesto Romero donde todos crearon emocionados con la magnífica composición. 

Lola Montes añadió esta pieza a su repertorio y se dirigió a Málaga para comenzar su gira de variedades. Donde estreno la canción en el teatro Vital Aza, resultando un increíble éxito. Entre los espectadores estaba la Duquesa de la Victoria que dirigía los hospitales de la Cruz Roja en África la que invito a Lola Montes a Melilla para insuflar moral patriótica a los soldados. Llegó en julio, la ciudad atestada de soldados en espera del futuro ataque del general Silvestre precisaban de diversión que levantase el ánimo. La cupletista actuó de telonera del famoso cómico Valeriano León, quitándole todo el protagonismo con su actuación. Apareció de repente vestida de enfermera interpretando el inigualable “Soy el novio de la muerte” el éxito fue total. Al poco los legionarios tomaron esta canción como suya, paradojas de la historia la obra vuelve a los hombres que la inspiraron, los verdaderos novios de la muerte.

Pese a ello, El himno oficial de la Legión es La canción del legionario, que data de finales de la década de 1920. La tradición y la cultura popular mandan mucho y en ese ámbito el himno real de la Legión española ha salido perdiendo, en favor de El novio de la muerte. Y es que este último, probablemente por su letra, se ha convertido en el himno de facto. 

La letra de la Canción del legionario es del comandante Emilio Guillém Pedemonti y la música de Modesto Romero. No se escribió para ser el himno, pero lo cierto es que entró en el repertorio legionario rápidamente y unos años después de su composición se ganó esa posición que sigue ostentando hoy de himno oficial. 


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