La nueva inquisición rosa



En la sociedad actual, tan políticamente correcta, salirse de la norma escrita puede conllevar complejos, malas miradas, incluso persecución personal. Uno de los temas que nos ametrallan día si y día también es el feminismo radical y lo que ese feminismo radical considera machismo. Un feminismo vendido a la histeria y a la persecución del que no comulga con sus imposiciones totalitarias y muchas de ellas sin argumentos de peso, pero aquí como en todos los lobbys, tanto de derechas como de izquierdas hay una doble vara de medir abrumadora. ¿Os imagináis que en plena vorágine pseudo feminista unos políticos se van de putas con dinero público y que la prensa prácticamente no dice nada y que las pseudo feministas no protestan ni dicen nada? No es ficción, es una realidad, y eso mismo ha ocurrido en las filas del PSOE Andaluz. 15.000 euros provenientes de fondos públicos fueron dilapidados en prostitución, en un gesto feminista, y socialista.

Da la impresión que Susana Díaz, la líder de los socialistas andaluces apruebe este gesto tan humanista hacia las chicas que se tienen que prostituir o a las familias paradas que se benefician de los fondos públicos destinados para cursos de formación con los que se pagó los servicios en esos clubs de alterne. El “movimiento feminista” ha enmudecido ante tal compraventa humana, esta transacción económica con mujeres, no lo califican como a los de “la Manada”, como van a protestar a los que seguramente en un guiño totalitario les aprueban acciones de imposición del lobby del “nuevo socialismo” que es básicamente destruir unos valores, destruir la familia, o la imposición de un sexo superior en la raza humana.

El día 8 de Marzo una vez más el lobby feminista invitaba a expresar con violencia encubierta su interés en presionar a los que no piensan como ellas, increpando a muchas mujeres que no querían unirse a su huelga discriminatoria, en una ocasión que se me acerco una de ellas con un megáfono a gritarme que era un fascista (por llevar la bandera de España en un llavero) y machista (por que una camarera me sirvió mi café) le invite cordialmente a que hablásemos de sus argumentos para hacer una huelga feminista, solo era insultar por insultar, y básicamente le dije que tendrían que hacer la huelga desnudas, mucha de la ropa que llevaban había sido cosida por niñas asiáticas, explotadas laboralmente y humanamente. Eso no interesaba, solo interesaba decirme literalmente “La talla treinta y ocho me aprieta el chocho”, le conteste: Clara Campoamor, Emilia Pardo Bazán, María Moliner o Gloria Fuertes deben de estar orgullosísimas de semejante poesía femenina.

Otro ejemplo, lo podemos comprobar, con la asesina del pequeño Gabriel, o con las novias de los Guardia Civiles en Alsasua, o las violaciones cometidas por inmigrantes a menores talescomo los de Alicante, ¿Hubo alguna acción de condena por parte del colectivos y partidos que se consideran feministas? Ahí se demostró su doble moral a la hora de reivindicar y denunciar ataques perpetrados hacia las mujeres o por mujeres. Hay que reivindicar una feminidad, no un feminismo politizado por la más extrema y autoritaria izquierda, ni un feminismo sumiso como el derechoide. Una verdadera feminidad como la de la falangista Mercedes Formica, o Mercedes Sanz Bachiller, que en un régimen tan autoritario, dictatorial y reaccionario como el de Franco, donde las mujeres, valían cero con nada, lucharon por los derechos de la mujer desde la equidad, donde una mujer no tuviese que pedir permiso a su marido para tener una cuenta bancario o aceptar un trabajo. Si eres mujer y no te sientes identificado por el “feminismo” tu lugar es el nacional sindicalismo, es decir el falangismo, donde reivindicamos una mujer femenina, revolucionaria y patriota.

Cambra.




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2 Comentarios

  1. En política escribir una teoría y realizar una praxis distinta, tiene un nombre demagogia. La censura nunca podrá esconder la realidad.

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  2. En política escribir una teoría y realizar una praxis distinta, tiene un nombre demagogia. La censura no encubre la demagogia, y dice muy poco de quien las práctica.

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