Valeriano Ruíz Fernández, un divisionario ejemplar


Valeriano Ruiz Fernández, nació el 6 de mayo de 1918, en San Mamés de Meruelo (Cantabria). Cuando el Frente Popular ganó las elecciones, él tan solo tenía 18 años, y ya era secretario de las Juventudes Católicas de Meruelo, teniendo también el cargo de fundador de Falange Española en el pueblo. 

Después del alzamiento militar contra el Gobierno de la República, el Frente Popular, Cantabria quedó dentro de la zona republicana y Valeriano fue encarcelado. Dos meses después fue puesto en libertad. Un 17 de octubre le volvieron a meter en la cárcel, en la Prisión Provincial de Santander, en el barco-prisión Alfonso Pérez habilitado como cárcel para unos 900 presos derechistas procedentes de toda la región en el que murieron 154 amigos y compañeros de Valeriano. Más tarde fue trasladado a El Dueso, donde estuvo unos nueve meses hasta la liberación del penal, el 26 de agosto de 1937.

Valeriano se incorporó voluntariamente a la lucha con las tropas nacionales, como recluta del Batallón de Arapiles, al frente de Guadalajara, donde Franco estaba reuniendo tropas para avanzar sobre Madrid.

Más tarde, fue trasladado al frente de Teruel. «Fue mi primer contacto con el enemigo, en las navidades de 1937. Fue muy duro, soportábamos 20 grados bajo cero. Pedíamos una herida, una bala de la suerte, porque el frío era insoportable». Valeriano recuerda que, llevados por la desesperación, se ponían en pie o sacaban un brazo de la trinchera ofreciendo un blanco seguro al enemigo. Después de la recuperación de Teruel, participó en el frente de Aragón, en 1938. En abril, su regimiento tomó parte en el corte del Mediterráneo, conseguido en Vinaroz (Castellón). «Ahí  comenzó a decidirse la guerra». 

A Valeriano le llegó la noticia del final de la contienda en Albolote, un pueblo cercano a Granada, donde ocuparon Las Pedrizas, una sierra muy rocosa. Allí sucedió uno de los hechos más curiosos de su guerra y que recuerda con una sonrisa: un día, desde la trinchera ocupada por los rojos, les ofrecieron jugar un partido de fútbol. «Los comisarios políticos republicanos y mis sargentos primeros se reunieron sin armas, en una zona neutral. El primer tiempo lo pitó un alférez nuestro y el segundo lo arbitró un comisario político. Terminó el partido 1-1. Cuando se despidieron alguien dijo: 'Vamos señores, esto se ha acabado, ahora el que asome la cabeza se la volamos'».

En 1941, fiel a su ideología anti-comunista, se ofreció voluntario en la División Azul. La Segunda Guerra Mundial comenzó para él en Puschkin, una ciudad de unos 30.000 habitantes al sur de Leningrado. Fue destinado al primer batallón del Regimiento 263, 3ª compañía, con la graduación de sargento.

Una noche los soviéticos se dirigían a atacar la trinchera de los divisionarios mientras dormían y apuñalaron silenciosamente a uno de los centinelas. Los voluntarios españoles contraatacaron muriendo su alférez Lluch. En esta acción militar Valeriano Ruiz tuvo un comportamiento heroico y fue propuesto para la Cruz de Hierro alemana, que al final no le otorgaron porque había tenido lugar sin el consentimiento de sus superiores. Sí le concedieron dos medallas alemanas que conserva enmarcadas en su casa entre otras muchas condecoraciones españolas, así como un certificado reconociendo su entrega y valor.

Medallas recibidas de Valeriano Ruíz Fernández
Este cántabro no puede olvidar que volvió a nacer en dos ocasiones. La primera, en la toma de Mosqueruela. «Nos lanzábamos granadas de una trinchera a otra, la separación era muy escasa... Hubo muchas bajas». Él era enlace y tenía que transmitir las órdenes del mando. «Mi capitán ordenó retirar la unidad y fui reptando por el suelo hasta donde estaba la avanzadilla. En un momento, bajo un fuerte ataque artillero, un proyectil pequeño se coló entre mis piernas, milagrosamente no llegó a explotar», recuerda sin disimular aún hoy un gesto de sorpresa.  
La segunda fue en el frente de Madrid, en la localidad de Vaciamadrid. «Una noche, mientras hablaba con un comisario político, de trinchera a trinchera, alguien intentaba localizar por el sonido el sitio donde yo estaba. Lanzó una ráfaga y me rozó. Entonces mandé a mi equipo: ¡Cargar toda la artillería que haya sobre la trinchera enemiga!'. Al final nos pidieron que no tiráramos más, pero yo respondí : 'Vosotros habéis disparado cuando estábamos hablando y eso es una traición'».
En 1943 se retiró de la División Azul emprendiendo un triste regreso a España. En su retirada sufrieron un bombardeo de la aviación aliada en la ciudad alemana de Hof.
En vísperas de la Navidad de 1943 logró reunirse con su familia en Santander. y vivió sus en Villa San Roque, en San Mamés de Meruelo, con su mujer, junto a los recuerdos que marcaron su niñez y su juventud, y con las medallas que le reconocen su participación en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial.

Valeriano Ruíz y su mujer.
Valeriano Ruíz Fernández falleció a los 93 años de edad el 10 de noviembre de 2011, en su pueblo natal, San Mamés de Maruelo. Valeriano recibió los Santos Sacramentos y la B.A, siendo considerado un gran héroe español que luchó contra el comunismo y nunca tuvo miedo a morir por ello. El 18 de julio de 1967 le fue concedida la Cruz al Mérito Policial con distintivo Blanco. Fue un gran caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Siempre será recordado por un gran héroe y divisionario español.  




Valeriano Ruíz Fernández, un divisionario ejemplar.



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2 Comentarios

  1. Increíble e interesante artículo. No sabía nada sobre el y gracias a vosotros si muchas gracias

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