La verdad sobre el feminismo: Mercedes Formica




Mercedes Formica, feminista influyente que la historia y el feminismo parece haberla silenciado, era una falangista gaditana nacida el 9 de agosto de 1913 en el seno de una familia burguesa. Mercedes sufrió una infancia dura debido a la estricta separación de sus padres, acto que le sirvió de incentivo para lograr quebrantar prohibiciones sociales y culturales entonces tabúes para las mujeres.

Estudió en el colegio de Las Esclavas del Sagrado Corazón en Cádiz, más tarde en Las Escolapias de Córdoba, y por último, en El Sagrado Corazón de Sevilla. Su etapa universitaria fue realizada en la Facultad de Derecho de Sevilla, que ingresó en 1931, donde tuvo a profesores formados en la Institución Libre de Enseñanza; cómo única alumna debía ir acompañada a clase con una «doña» para subvenir prejuicios.

Debido a la Guerra Civil de 1936, Mercedes tuvo que dejar sus estudios universitarios, continuándolos después de la contienda en Barcelona y Madrid acabando en 1948, antes se doctoró en Filosofía y Letras en 1945, ejerciendo finalmente como abogada, una de las tres juristas que entonces había en Madrid.

Ya licenciada, decidió volver a Madrid y donde optó por afiliarse a la Falange Española desde sus orígenes. Formica era una gran admiradora del pensamiento y acción de José Antonio Primo de Rivera desde su juventud. Primo de Rivera la nombró Delegada Nacional del SEU en 1936, y miembro de la dirección de la Falange. Se casa con Eduardo Llosent y Marañón, editor de revistas en Sevilla, entre ellas Mediodía, de la Generación del 17, pasando a residir en Málaga. Más tarde volvió a Madrid debido a un destino de negocios de su marido tras la guerra.



En 1945 edita en la revista Escorial su primera novela, Bodoque, cuya trama principal gira en torno a un caso de separación, debido a los problemas de su infancia. Acabó su carrera interrumpida por la guerra doctorándose en Filosofía y Letras. 

Hacia 1958 es internacionalmente reconocida, a raiz del artículo que publicó en el periódico ABC titulado "El domicilio conyugal", y la fotógrafa Inge Morath viajó a España expresamente para conocerla y retratarla. Pilar Primo de Rivera le encargó una ponencia sobre "La mujer en las profesiones liberales" para presentarla en el I Congreso Femenino Hispanoamericano Filipino que debía celebrarse en 1951. Mercedes, junto a un grupo de universitarias, reivindica en este texto la plena incorporación de las mujeres al mundo laboral, pero los organizadores la retiran por feminista. Colabora en la prensa y dirige la revista de la Sección Femenina Medina.



El artículo causó tal revuelo en la España de entonces (en la redacción se recibieron en las semanas siguientes más de cien cartas diarias) que Formica, gracias a su condición de camisa vieja falangista, obtuvo una audiencia del general Franco. Éste, hijo de padres separados, se interesó por la reforma y hasta la mejoró.

En las memorias de Formica censura los planteamientos del caudillo, y asegura que hubiese preferido la disolución de la Falange al "albondigón", que así es como ella llamaba a la unión de tradicionalistas y falangistas decretada por Franco:

"Aquella amalgama monstruosa, aquel gigantesco albondigón, estranguló la ideología, y todo quedó en una especie de cristianismo obligado, como el impuesto por Roma en el decreto de Constantino. La tragedia del pensamiento joseantoniano fue detenerse en plena evolución. Si Dionisio alzó la voz, a José Antonio le cerraron la boca los que dispusieron su muerte", escribió Formica.


Franco mandó a Mercedes al ministro de Justicia, en ese momento, Antonio Iturmendi, que la recibió esa misma mañana. El presidente del Tribunal Supremo, el civilista José Castán Tobeñas, dijo en su discurso de apertura del año judicial de 1954:


"Reconocemos la profunda transformación que en la actualidad experimenta la vida social, y dentro de ella, el papel de la mujer (...) No debemos aferrarnos, con actitud retrógrada, a las formas de vida que ya pasaron"

La reforma entró en vigor en 1958. Esta reforma de 1958 sustituyó el concepto "casa del marido", con el que se definía la vivienda común del matrimonio, para transformarlo en el «hogar conyugal», el término propuesto por Mercedes Formica. También eliminó la figura degradante del "depósito de la mujer". La activa participación de Formica en el impulso de esta reforma hizo que fuese bautizada, como " La reformica", aludiendo a su apellido, ya que fue un importantísimo primer paso hasta que la ley reconociera en 1981 la plena igualdad del marido y la mujer en el matrimonio.


En 1972 publica la novela histórica La hija de don Juan de Austria, con prólogo de Julio Caro Baroja, y con la que al año siguiente ganó el Premio Fastenrath de la Real Academia Española; interviniendo como jurado: José María Pemán, Pedro Laín Entralgo y Gerardo Diego. Esta obra fue recibida por la crítica como una definitiva contribución al estudio del siglo XVI español. Años más tarde fue objeto de una polémica entre su autora y Antonio Gala porque le acusaba de plagio, en relación con un guión de éste para un programa de Televisión. Mercedes pedía que al menos Gala admitiera que había hecho una adaptación. De esta novela hizo una excelente crítica el Premio Nacional de Literatura 1949, Pedro Rocamora.


Fue de las pocas que usó esa proyección pública, social y política en la primera posguerra para, desde dentro del sistema, intentar transformar leyes perjudiciales para la dignidad de la mujer.

Mercedes Fórmica falleció en Málaga el 22 de abril de 2002, víctima de la enfermedad de Alzheimer. Esta escritora y abogada ejerció siempre su profesión enfrentándose a la situación jurídica de la mujer en España, aunque las feministas la ignoraron, y la ignoran, porque fue falangista poniéndole además el sello de fascista sin que nadie se molestara en averiguar si lo era o no. Que también escribió que José Antonio era un hombre de Derecho, no un hombre de derechas; y que ante la muerte que ya presentía no muy lejana, dijo que tenía fe y que para ella la religión le había aportado la esperanza y la explicación del objetivo de su vida.



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1 Comentarios

  1. Albondigon?. Eso escribía en sus memorias, pero bien que participó en el Nuevo Estado, llevando a cabo realizaciones muy positivas. También Falange hizo un "albondigon" con las JONS, para beneficio de José Antonio y perjuicio de Ramiro y el Nacional-Sindicalismo. En fin miremos el futuro e intentemos que ADÑ consiga representación en el Parlamento Europeo.

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