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El Milagro de Empel y el origen de la festividad de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción


Los tercios españoles, uno de los primeros ejércitos profesionales del mundo, fueron la mejor infantería durante muchos años. Con una profesionalización empezada por los reyes católicos, y las mejoras que se fueron haciendo en varios aspectos, hoy en día se siguen estudiando sus tácticas de combate, tanto por el uso de las picas, como por el uso de operaciones especiales y la arcabucería de segunda línea de ataque frente a la caballería pesada.

Uno de los hechos mas llamativos, fue el del llamado “Milagro de Empel”, acaecido entre el 7 y el 9 de diciembre de 1585 cerca del pueblo de Empel, Provincias Unidas (Holanda), en plena época de dominación española. 


Un destacamento español denominado "Tercio Viejo de Zamora", dotado de 5.000 soldados, se salvó de una aniquilación más que segura.



Los soldados del Tercio de Zamora o de Bobadilla son enviados el lunes 2 de diciembre a tomar el llamado Bommelerwaard (al norte de 's-Hertogenbosch), un terreno de 25 kilómetros de este a oeste y 9 kilómetros de norte a sur delimitado por el río Mosa, Waal y canales afluentes.


Pese a lo rico de la tierra, el invierno golpeaba fuerte y los campesinos habían guardado su ganado. Para empeorar la situación de hambruna y desabastecimiento del tercio, una poderosa flota rebelde holandesa de cien barcos ("grandes y pequeños") al mando del conde de Holak (Felipe de Hohenlohe-Neuenstein) aparece en el horizonte, y bloquea a los españoles por las vías fluviales.

El Tercio Viejo de Zamora, bajo el mando de Francisco Arias de Bobadilla en clara inferioridad había quedado aislado entre los ríos Mossa y Waal, en la Isla de Baamel por las tropas del Almirante Holak. 

Amberes había sido rendida en agosto, y los soldados españoles que no habían sido licenciados por don Alejandro de Farnesio aquel verano, eran enviados en auxilio de algunas plazas católicas amenazadas por los herejes. 

Tal era el caso de Empel. Cinco mil infantes españoles protegían la ciudad en aquellos días. Pero las tropas de Holak les superaban ampliamente en número y los españoles sufrían el acoso de su artillería.


El asedio comenzaba a hacer mella entre nuestras filas. Los soldados del Tercio Viejo apenas tenían víveres ni ropa seca con la que combatir el frío, estaba claro que en aquella isla, las fuerzas españolas no aguantarían mucho.

Holak, que ya saboreaba la victoria, ofreció la rendición a nuestros soldados, pero Francisco Arias de Bobadilla, soldado veterano, respondió de la forma en que solían expresarse nuestros héroes: "Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación cuando hayamos muerto”. Entonces Holak mandó romper el dique del río Mossa. 

El agua entonces, inundó el campamento español, y los soldados tuvieron que refugiarse en una pequeña colina llamada colina de Empel. Habiendo casi perdido la esperanza y sin ninguna posibilidad de ser auxiliados, el Tercio Viejo se preparaba para lo peor, combatir hasta el último aliento. 

Comenzaron a cavar trincheras, más bien a modo de tumbas, según decían algunos. Y en esto estaba uno de nuestros soldados cuando topó con un pequeño objeto de madera. Lo desenterró, era una imagen flamenca de la Inmaculada Concepción.

El entusiasmo recorrió rápidamente todo el campamento. Los soldados del tercio eran católicos, y tomaron el hallazgo como una señal divina. La imagen se dispuso en un altar improvisado junto a una Bandera y entonaron la Salve, encomendándose a ella para que les ayudase en la batalla.

Francisco Arias de Bobadilla arengó a sus compañeros ”¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota, pero la Virgen Inmaculada viene a salvarnos, ¿queréis que se quemen las banderas, que se inutilice la artillería y que abordemos esta noche las galeras enemigas?” “¡Si, queremos!” Contestaron todos y cada uno de los soldados, que estaban hambrientos, harapientos y ateridos de frío.

En la madrugada del 7 al 8 de diciembre empezó a soplar un viento del nordeste terriblemente gélido y comenzó a helar, algo que no pasaba desde hacía mucho tiempo. Las aguas del río Mossa terminaron por helarse rápidamente. Esto hizo que los Infantes españoles vieran la posibilidad de atacar la flota enemiga. 

Aprovechando que el enemigo dormía en sus barcos, marcharon los Tercios sobre el hielo en silencio bajo la protección de la noche y de La Virgen Inmaculada, sorprendiendo al hereje y consiguiendo así una heroica victoria que haría exclamar al almirante Holak: “Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro” "cinco mil españoles que eran a la vez cinco mil infantes, y cinco mil caballos ligeros y cinco mil gastadores y cinco mil diablos"

Siglos después de aquella gesta, los historiadores y los meteorólogos continúan preguntándose cómo fue posible que en una sola noche se congelasen las aguas de río Mossa. 

Desde entonces, cada 8 de diciembre se recuerda a aquellos héroes y nosotros, continuamos encomendándonos a la Inmaculada Concepción, patrona de los Tercios de Flandes y de la Infantería Española.

David López

¿Pudo ser el español, el idioma oficial en USA?


¿Sabías que el español estuvo a punto de ser lengua oficial en Estados Unidos?" Esta pregunta me la hizo un amigo canadiense hace unos cuatro años, y sirvió para que durante una buena temporada mi orgullo nacional-lingüístico estuviese por las nubes. Casi como cuando descubrí que la fregona era un invento español. Así que en cierta ocasión se lo solté a otra amiga que estudiaba ciencias políticas. "Esa historia la he oído ya con el alemán y con el francés, pero es con el alemán cuando tiene más base histórica". Cuenta la leyenda urbana que en el albor de la formación de los Estados Unidos hubo una votación para decidir que lengua sería oficial en el país. 

En algunos estados se hablaba mayoritariamente inglés, mientras que en otros la lengua predominante era el español. La votación fue muy reñida, y por un escaso margen se escogió el inglés. Debido a esto la capital de Estados Unidos se llama Washington y no algo como Aznar o Zapatero, y el béisbol se llama beisbol y no bolabase. Esta es la versión con el español, y no tiene ninguna base histórica en absoluto, pero todas las crónicas de la época apuntan a que pudo ser así. Con el alemán la leyenda ya tiene incluso nombres propios, y es que esta versión es la más "real". Una votación en la Cámara de los Representantes se vería saldada con un voto de diferencia a favor del inglés en detrimento del alemán, gracias a la abstención del portavoz de la cámara, quien tenía origen alemán: Frederick Muhlenberg. Todo sería muy bonito si no fuese porque Estados Unidos de América no tiene lengua oficial, ni hubo ninguna votación para decidir su idioma

Cada estado es soberano para decidir su idioma oficial, y en algunos casos (Nuevo México), no hay ninguno, simplemente se acepta de facto el uso del inglés y del español. En el fondo histórico hay hechos. El 9 de enero de 1794 un grupo de inmigrantes alemanes solicitaron que las leyes fueran traducidas al alemán, y que no fueran publicadas sólo en inglés. Hubo una votación en la Cámara de los Representantes, y esta petición fue denegada. La votación tuvo un resultado de 42 a 41, y en ella Muhlenberg, quien era bilingüe y nacido en Alemania, dijo su famosa frase de "Cuanto antes los alemanes se conviertan en americanos, mejor para todos"

Varios años después ya se hablaba de "una votación que hubo para escoger el idioma oficial de EE.UU.". La verdad es que en esa época no se escogían idiomas oficiales. Se usaban de facto, y sólo se escogían idiomas para su uso administrativo. El español es oficial en Puerto Rico (estado asociado de EE.UU.), y se habla en un 10% como media en todo el país. Los estados donde el español tiene más presencia son California, Texas, Arizona, Nevada, Florida Nueva York y Nueva Jersey. En total, el español está bien extendido en 43 estados. Lo mas justo, hubiera sido que el español hubiera sido el idioma oficial, o al menos uno de los dos oficiales, no obstante y por lo de la justicia divina, para el 2050, se prevé que USA sea uno de los mayores países hispano-parlantes, con lo que se revertirá la situación y conseguiremos esa justicia que la historia nos debe. 


 David López Cerro.

El videoclip de un grupo de rock italiano en homenaje al Alcázar que te emocionará

Hay cosas en España que nunca nadie entenderá. Como que se tenga más respeto por nuestros símbolos e historia fuera de nuestras fronteras que en nuestra propia nación. Esta canción pertenece al álbum "Conosci te stesso" de la banda italiana Innato Senso Di Allergia (INSEDIA), trayendo de vuelta la gesta de los héroes del Alcázar con un personal homenaje, para que jamás caigan en el olvido.

   

" Setenta días de infierno, pero también de heroísmo continuado. Y eso fue, en última instancia, la gesta del Alcázar toledano. En el Alcázar, la guerra de liberación se hizo Cruzada. En el Alcázar se depuró y decantó la quintaesencia de la religiosidad, del patriotismo y de la vocación castrense de un pueblo que no se resigna a morir. En el Alcázar se dio otra vez una de esas constantes de nuestra Patria, que la identifican y personalizan históricamente: la del sacrificio por mantener el honor. En el Alcázar se mantuvo, contra todo y contra todos, en el asedio absoluto, desde el aire al subsuelo, desde los cañonazos y asaltos continuos a las amenazas cumplidas y a las suaves palabras engañosas, el espíritu de la nación, acorralado pero vivo y dispuesto para rehacerla. " Blas Piñar

Letra de la canción:

Hordas brutales que parecen venir,
de las peores pesadillas de los niños,
Un día de julio están llegando...
¡comienza el asedio al Alcázar!

Hombres y mujeres unidos desde la fe,
que sus héroes no las abandonarán jamás.
Lacónico mensaje, ¡NO SE CEDE!
"Sin novedad en el Alcázar"

Mantengo mi puesto, no escaparé,
y gritaré contigo:

¡ARRIBA ESPAÑA!
una bandera se alzará
existirá por siempre en mi corazón el Alcázar

¡ARRIBA ESPAÑA!
esa bandera permanecerá
porque existirá por siempre en mi corazón un Alcázar

La llamada infame es terminada por el hijo,
Voy a hacer lo que tengo que hacer
Tienes razón padre, no, no soy un cobarde
Yo moriré, pero el Alcázar no se rendirá

Mantengo mi puesto, no escaparé,
y gritaré contigo:

¡ARRIBA ESPAÑA!
una bandera se alzará
existirá por siempre en mi corazón el Alcázar

¡ARRIBA ESPAÑA!
esa bandera permanecerá

porque existirá por siempre en mi corazón un Alcázar.

Violaciones del Tratado de Utrecht

Con el Congreso de Viena de 1.815 se marcó una paz permanente entre España e Inglaterra. Sin embargo, el Reino Unido desde que se apropió fraudulentamente de Gibraltar mostró signos inequívocos de no conformarse sólo con la fortaleza descrita en el Tratado de Utrecht y muy pronto, llegaron las violaciones a lo estipulado en Utrecht. para conseguir más terreno español, utilizando como método el engaño, la fuerza y la indignidad.

  • Estos son algunos de los atropellos cometidos:

Nada más firmarse el Tratado de Utrecht, el gobernador de Gibraltar ocupó militarmente una torre llamada "Torre del Diablo" y un caserón denominado "El Molino", situados a levante y poniente respectivamente, en terreno español. En 1.730, fecha en que se inicia la construcción de la "Línea de Gibraltar" - línea compuesta por dos fuertes y una muralla a todo lo ancho del istmo- Gran Bretaña pide a España la creación de un terreno neutral en el que ambos países se abstendrían de fortificar, terreno que no dejaría, por ello, de ser español. Esta petición no es tenida en consideración aunque, de facto, después del tercer sitio quedó una franja de terreno español de 1.450 metros de longitud, a todo lo ancho del istmo, entre la fortaleza y la "Línea de Gibraltar", que España mantuvo para evitar fricciones y que fue considerado por ambas partes como "terreno neutral''.

Cuando Napoleón invadió España se produjo una alianza hispano-británica, y, cuando las tropas francesas llegaron al sur de España en el año 1.810, los ingleses deciden, con el consentimiento del General Castaños, volar la llamada "Línea de Gibraltar", y así en un solo día artificieros británicos vuelan todos los fuertes, que ya nunca más los ingleses permitirán reconstruir.


En el año 1.815 se produjo en Gibraltar una epidemia de fiebre amarilla. El gobernador de Gibraltar solicitó, a las autoridades españolas, la instalación de un campamento sanitario fuera de la plaza, en el llamado "Campo Neutral", siendo autorizada la misma, por razones humanitarias, quedando instalado el mismo en el lugar hoy ocupado por el aeropuerto. Esto fue aprovechado para continuar avanzando hacia el norte, porque una vez vencida la epidemia no sólo no fue levantado el campamento si no que, además, colocaron unos centinelas a vanguardia. Desde esta fecha, Gran Bretaña comienza a considerar "Campo Neutral'' el comprendido entre sus centinelas y los centinelas españoles que continúan a la altura de la ya inexistente "Línea de Gibraltar".

Otra epidemia en el año 1.854 sirvió de pretexto para que los ingleses volvieran a avanzar por el "Campo Neutral" construyendo nuevas chozas y barracones y haciendo lo mismo que hicieron en 1.815. A pesar de todas las protestas efectuadas por medios diplomáticos, los ingleses no se mueven.

En el año 1.865 consiguen del gobierno español una Declaración Conjunta sobre navegación en aguas del Estrecho. A partir de entonces los barcos contrabandistas se sienten protegidos por los cañones de la plaza y por la marina británica, alegando que los apresamientos españoles se producen en aguas inglesas, cuando en Utrecht no se les reconoce ninguna jurisdicción sobre las aguas que circundan el Peñón.

En el año 1.881 las autoridades españolas colocaron unos parasoles a los centinelas españoles en el límite norte del "Campo Neutral", esto produjo un cruce de notas diplomáticas, finalizando el conflicto con la autorización inglesa, aunque con la condición de que se quitasen al finalizar el verano, apresurándose, como compensación a esta "concesión", a construir obras permanentes para proteger a sus centinelas y cuando España protesta, los ingleses le recuerdan que nosotros colocamos parasoles sin pedirles permiso a ellos. Sin comentarios.

En el año 1.905 el rey Alfonso XIII realizó una visita a Inglaterra - buscaba la que más tarde seria la Reina de España - visita que aprovechó el gobierno británico para pedir que España renunciara a los derechos que le da el Tratado de Utrecht, como condición para el mantenimiento de la amistad hispano-británica. Como no lo consiguen, en el año 1.908 inician la construcción de la famosa verja que quedó terminada a finales de 1.909. Esta fue una de las decisiones más trascendentales tomadas por el Reino Unido en toda la historia del contencioso: separar físicamente no sólo lo cedido en Utrecht - castillo, ciudad, fortaleza y puerto - sino también los 850 metros del istmo, de los 1.450 que componían el llamado "Campo Neutral", apropiándose de un terreno sobre el que no tenían ningún derecho.

En el año 1.938, cuando España estaba enfrascada en la guerra civil, los ingleses aprovechan nuevamente los conflictos internos y, por tanto, la debilidad española para construir un aeródromo en terreno español asegurando que se trataba de un "Emergency Landing Ground''. Aunque desde el primer momento funcionó como un aeropuerto cívico militar, cuyas pistas se adentran en el mar ocupando fraudulentamente también parte de las aguas de la Bahía de Algeciras.

Finalmente España, en el año 1.942, en plena guerra mundial, para evitar nuevos desplazamientos de la "frontera" hacia el norte, ocupó los 600 metros que quedaban del mal llamado "Campo Neutral'', con la protesta de las autoridades británicas a pesar de que España tomaba posesión de un trozo de terreno que era español.

El 23 de mayo de 1969, entra en vigor en Gibraltar la llamada "Constitución Lansdowne" y el 30 de mayo se aprueba en referéndum un Estatuto Autónomo para Gibraltar, mediante el cual se establece un sistema político de la colonia que pasa a la consideración de dominio, en el que un ministro principal es el representante de la Corona británica, recayendo la elección en Josuah Hassan, dándose el singular caso de ser Presidente una persona de origen judio-marroquí en un territorio en el que el Art. X del Tratado prohíbe expresamente la entrada de moros y judíos.

Libros sobre la historia de los Tercios españoles


Existe una trinidad imprescindible para conocer realmente la historia de los Tercios españoles: 

En primer lugar, destaca, "El ejército de Flandes y el Camino Español" , de Geoffrey Parker. Se conoce por su gran cantidad de información en tan poquísimo espacio. 

Obra cumbre sobre la presencia militar en los Países Bajos, la guerra que empantanó y marcó gran parte de la política exterior española, desde la II mitad del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII, más de 90 años guerreando en tierras holandesas. El libro en cuestión, es una reedición publicada por RBA dentro de su colección Biblioteca de España

Parker, hace un magnífico recorrido por la trayectoria militar, e indirectamente política, de los tercios españoles de Flandes en su lucha contra los rebeldes holandeses, estudiando el famoso “ Camino Español” que conducía a los tercios desde las posesiones españolas en Italia hasta los mismos Países Bajos, y que servía de vía imprescindible de comunicación y abastecimiento a las tropas españolas en su objetivo de dominar la revuelta.

La logística, los problemas que conlleva una guerra tan alejada de España, el mantenimiento en el terreno de ese ejército, los recursos necesarios para su abastecimiento (etc…); de todo esto se hace eco Geoffrey Parker, en esta magnífica obra necesaria para entender lo que supuso esta rebelión para ls intereses de la Monarquía Hispánica en esa parte de Europa.


En segundo lugar, "De Pavía a Rocroi", libro de Julio Albi de la Cuesta, maestro de historia de los Tercios, el cuál abarca toda su historia -si es que se puede-. 

Lo primero que me ha llamado la atención sobre esta reedición —la original ya hace años que se agotó— ha sido el ligero cambio de nombre de la obra: el subtítulo original era Los Tercios de infantería española en los siglos XVI y XVII, mientras que ahora se ha recortado a un simple Los Tercios españoles. Casi dos décadas después y gracias en gran parte a De Pavía a Rocroi, el lector general de obras históricas ya sabe situar cronológicamente el periodo de tiempo en el que los Tercios sirvieron a la Monarquía Hispánica o de España. Al abrir el libro en seguida se notan mejoras y novedades respecto a la edición original. La primera es la adición de nueve mapas que ayudan al lector a situar espacialmente las acciones que se narran y a entender cuál fue el papel de los Tercios en las guerras de los Habsburgo durante los siglos XVI y XVII. Aquellos se centran mayoritariamente en el ámbito geográfico Mediterráneo y en los Países Bajos o Flandes. La cartografía es uno de los sellos de identidad de la editorial Desperta Ferro, y este libro no defrauda a sus seguidores en dicho aspecto.


Y, por último, "Los Tercios", de René Quatrefages. 

Los Tercios es una obra emprendida y realizada desde un punto de vista y con un objetivo distintos de los que normalmente utilizan y se proponen los historiadores. Pronto, en cuanto nos adentremos en su lectura, nos damos cuenta de que necesitábamos un estudio como éste para comprender cómo los Tercios españoles llegaron a ser uno de los principales fundamentos para la hegemonía española en los comienzos de la Edad Moderna europea. Este libro es el análisis minucioso de todo cuanto a los Tercios se refiere, tanto en lo interno de su organización y funcionamiento, como en la exteriorización de su existencia como conjunto militar respecto a la sociedad, española o extranjera, que les apoyaba, les abandonaba, les rodeaba o les malquería, con las influencias recíprocas que todas las relaciones humanas crean.

La pérdida de Filipinas: "La Batalla de Cavite"


En 1898, y tras no haber participado en el reparto colonial de la conferencia de Berlin. Los useños, se pusieron a construir su propio imperio colonial. Sus miras fueron puestas en la débil y convulsa España de entonces, que andaba con muchos problemas internos y que llevaba lastrando un atraso consecuencia de las guerras napoleónicas y su herencia en las 3 guerras carlistas.

En lo primero que se fijaron fue en los últimos territorios de ultramar, Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las islas del pacifico.

En 1898 el almirante Patricio Montojo solicito al gobierno central en Madrid minas, torpedos y cañones para defender Filipinas ante un posible ataque de los EEUU. El plan de Montojo era enfrentarse  en la bahía de Cavite de atacar a la escuadra naval de los EEUU, pero la falta de suministros militares y la no instalación de los cañones y minas navales disponibles en la bahía de subir lo hicieron cambiar de plan y finalmente tuvo que enfrentarse en combate en la Bahía de Cavite. 

El almirante Montojo solicito con antelación suministros al gobierno que tardó demasiado en reaccionar, también solicito a las autoridades minar y poner los cañones disponibles en la Bahía de Subic.

Cuando se presentó con su escuadra en Subic, no se habían cumplido sus órdenes, y tuvo que regresar a Cavite y fue ahí donde se produjo el 1 de mayo de 1898 el famoso desastre de Cavite.

La escuadra española luchó  y aguanto, produjo incendios a los barcos de las EEUU  e impactos de los artilleros españoles al no ver los resultados de su ataque el almirante Montojo se anticipó a los acontecimientos y dio por perdida la batalla cuando todavía podía proseguir la lucha y cuando los useños se estaban quedando sin combustible e iban a retirarse a Hong Kong, donde se habían aprovisionado para atacar a filipinas y ordeno auto hundir los Barcos, este hecho lo aprovecharon los EEUU para proclamarse vencedores y prácticamente fue un tiro al pato. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los barcos españoles fueron autihundidos por los propios españoles, el crucero Castilla y el Cristina se quemaron al ser abandonados por sus tripulaciones. 

Así comenzó, el plan de invasión de Filipinas, que a la larga fue demoledor para la herencia española en las islas, como el genocidio de 3 millones de filipinos en manos useñas, en el plan de matar a los mayores de 10 años. De haber podido llevar a cabo su plan el almirante Patricio Montejo seria hoy héroe nacional en España y la flota naval de los EEUU estaría hundida en las profundas aguas de la Bahía de Subic. 

También comentar que la flota que se mando para apoyar a filipinas fue parada con excusas por los ingleses y franceses en el canal de Suez, que también hubieran cambiado el curso de la historia.

Quería agradecer de nuevo a mi querido amigo Antonio Pérez, su colaboración en este articulo.


David López. 

Presentación del libro "Millan Astray, la leyenda de un soldado español"



La asociación cultural Raíces organiza la presentación del libro de Niko Roa “Millán Astray, la leyenda de un soldado español” El acto tendrá lugar hoy viernes 23 de noviembre a las 19:00 en el Hotel El Príncipe, calle Santiago 12 de Zaragoza

El autor del libro NiKo Roa, tras la experiencia y la satisfacción que le ofrece el haber servido en la Legión por lo que conlleva de servicio, de camaradería y de amor a la Patria, y tras la realización de un reportaje para la cadena XN "operaciones especiales" nos introduce a la vez que reivindica la figura del general Millán Astray.


Prologado por el General Rafael Dávila, Niko Roa nos ofrece unas ideas fuerza sobre la legión, con el objetivo de ofrecer una lectura rápida y sencilla que enganche al lector, dentro de una actual coyuntura que bajo el pretexto de la llamada ley de Memoria Histórica, pretendía el cambio de calle a Millán Astray en Madrid, cambio paralizado por la justicia, todo bajo el rigoroso manejo de su vida


PERFIL PROFESIONAL DE NIKO ROA

Niko Roa, nacido en 1961 en Burgos, es director de documentales y guionista. También escritor y fotógrafo, pero, ante todo, como le gusta a él mismo reconocer, viajero impenitente.

Mantiene con orgullo el haber sido Cabo Caballero Legionario en el 2º Tercio de la Legión, entre 1983 y 1985.

Ha desarrollado su carrera profesional desde diversos ámbitos; documentales históricos, antropológicos, de viajes y hasta científicos.Entre los títulos de sus documentales podemos destacar: “Ben Mizzian, el General Moro”, en el que se relata la biografía de este famoso militar franquista, “El Error de Napoleón” en el que cuenta de manera apasionante la invasión del emperador francés y las derrotas que sufrió en Portugal y España.

Otros títulos son: “Los Hijos de la Nube”, documental de carácter antropológico desarrollado en Sahara Occidental, “Al pie de los nevados”, también de contenido antropológico y arqueológico en los Andes de Perú, o “Armenia, el Jardín del Edén” en que nos muestra en todo su esplendor este remoto y exótico país del Cáucaso.

Palacio de Oriente, ciudad y vida cortesana” recreando la vida cotidiana en el Palacio Real de Madrid, o “La Costa Herida” donde se desvela la realidad del impacto ecológico del vertido del buque petrolero Prestige.

Entre sus obras literarias mencionar la novela publicada en 2016 “La Mehal-la” ambientada en el Protectorado español en Marruecos y la ocupación de Ifni en 1933, “El Aliado Persa”, un ensayo sobre geopolítica en Oriente Medio, enfatizando el poder de Irán en el tablero internacional, tema de candente actualidad

Recientemente ha sacado otro libro titulado “Siria, la Guerra Interminable” donde, como coordinador y ensayista junto con otros autores, diplomáticos, periodistas y profesores de universidad, enfoca correctamente la guerra imperialista en Siria.

Ha escrito artículos de Historia en revistas especializadas. Así mismo imparte conferencias sobre geopolítica en radio y televisión (Intereconomía, Hispan TV, RadioYa). Ha expuesto su obra fotográfica en Sierra Leona en diversas salas.

Sus trabajos han recibido premios y menciones dentro y fuera de España.   

La asociación Raíces tiene, entre otros objetivos, la reivindicación de la identidad aragonesa dentro del marco español, así como la promoción de iniciativas en defensa de la lengua castellana o el desarrollo de acciones que protejan la cultura

CAUTIVOS EN RUSIA: La gran obra sobre el cautiverio de los combatientes de la División Azul


La División Azul se ha convertido en uno de los temas históricos más punteros del momento. Por este motivo, se ha desencadenado una enorme e interesante producción bibliográfica. La editorial Actas está apostando por editar rigurosas obras de investigación de esta temática, entre ellas hoy destacamos Cautivos en Rusia, de Francisco Torres.

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Cautivos en Rusia
Y es que existe abundante bibliografía y visibilidad mediática sobre los duros episodios vividos por los españoles en los campos de concentración nazis. Esto ha hecho olvidar que existieron otros totalitarismos padecidos también por compatriotas. Es el caso de los miembros de la División Azul, republicanos y “niños de la guerra” que estuvieron bajo el férreo yugo del carcelario sistema comunista. Cautivos en Rusia, de Francisco Torres, de casi mil páginas, se ha convertido en la obra definitiva sobre el cautiverio. Incorpora un anexo de tablas biográficas de los prisioneros y casi 300 fotografías, muchas de ellas inéditas.

Y es que hubo pocos hechos tan intensos, inolvidables y emocionales en la España del Régimen como la llegada del barco Semíramis aquel 2 de abril de 1954. Todavía hoy sobrecogen las blanquinegras imágenes que transmiten los gritos desaforados de los excautivos en la cubierta de aquel buque desvencijado con nombre de reina asiria. Casi más emociona el delirio de la muchedumbre que, enfervorizada, aguardaba en el puerto de Barcelona el retorno de los héroes que habían sacrificado su vida y juventud luchando contra el comunismo y que habían vivido la más amarga de las experiencias del “terror rojo” en el infernal cautiverio soviético.

La II Guerra Mundial había terminado en 1945 y los prisioneros de guerra de las potencias beligerantes habían sido liberados. Sin embargo el contingente español, pese a no haber participado en la contienda, permaneció en el Gulag diez años más. Las gestiones para su repatriación se habían llevado en el máximo secreto. La muerte de Stalin, un año antes, había permitido llevar a buen puerto la mediación.

La nave traía a bordo a prisioneros de guerra que llegaban, pero también antiguos niños de la guerra y un grupo de republicanos. En Rusia habían dejado el hacinamiento en barracones insalubres, epidemias e infecciones, trabajos forzados, el hambre apenas aliviado por una dieta miserable y abandonado alguna novia de guerra y a los camaradas muertos. Pero lo más doloroso fue el haberse sentido olvidados y saberse prisioneros sin límite de condena.

La lista de los repatriados del Semíramis, facilitada por el Ministerio del Ejército, cambiaba la vida de casi tres centenas de familias españolas. Pero incluso sin aparecer sus nombres la esperanza seguía latiendo en todos aquellos cuyos familiares habían desaparecido en combate, dados por muertos o fallecidos a causa de las enfermedades, el frío, el hambre y las penurias del cautiverio.

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La División Azul
Pese a constituir sólo una mínima parte de los ejércitos desplegados en el terrible frente ruso, la División Azul había tenido un comportamiento muy destacado. Fue porcentualmente la más condecorada y el destacamento con más universitarios del frente. Hitler llegó a considerar a la División como una de las unidades mejores de la Wehrmacht, hecho muy significativo, porque muchos expertos bélicos califican al ejército alemán de la II Guerra Mundial como el mejor de la historia.

Su primer general, el carismático Muñoz Grandes, había sido distinguido con la Cruz de Hierro con hojas de roble, máxima condecoración, sólo concedida a otro general no alemán. Estaría a pie de puerto recibiendo a los hombres del Semíramis, en el que sólo llegaban ocho oficiales, tres capitanes: Asensi, Palacios y Oroquieta.

Desconcertados por su carácter individualista y ser tendentes a improvisar, el concepto de la superioridad aria y del orden en las tropas germanas eran serios obstáculos para su interacción con los españoles. A ello habría que sumar sus relaciones con las muchachas judías o la empatía con la población civil. Pero una vez en el frente, la División Azul deslumbraría a los alemanes por su valor, al afrontar el combate creciéndose en las situaciones más difíciles y resistiendo como leones en el invierno más frío de cuantos se habían vivido en el siglo en el frente más letal de la Segunda Guerra Mundial.


Más de 40.000 hombres sirvieron, en sucesivos reemplazos, en el frente soviético. Prácticamente la totalidad se alistaron por un intenso compromiso ideológico falangista, un asunto pendiente entre españoles y soviéticos, ya que responsabilizaban al comunismo de la guerra civil española (la demoledora arenga de Serrano Súñer no deja resquicio al error: “Rusia es culpable” y movió a un alistamiento masivo). Por tanto, no irían a Rusia a luchar a favor de Alemania, sino “contra el comunismo”. También hay que citar a otros alistados que acudieron llevados por el afán de aventura, ser soldados de fortuna o disimular un pasado republicano. Más de 5.000 muertos, 8.000 heridos y 7.800 víctimas de congelación y enfermedades. Todos pagaron un precio demasiado alto. Pero la suerte más dramática fue la que corrieron los que cayeron prisioneros.

Cautivos en Rusia analiza cómo más de 500 soldados españoles, miembros de la División Azul, que combatían como voluntarios en una unidad integrada en la Wehrmacht, cayeron prisioneros en manos del Ejército Rojo, la mayoría de ellos en la famosa batalla de Krasny Bor. Al perder Alemania la guerra, se vieron confinados en los campos de prisioneros del Gulag y, por empeño personal de Stalin, permanecieron allí mucho más tiempo que los cautivos de las demás nacionalidades, incluidos los alemanes. Así se vengaba por la humillación personal sufrida en la Guerra Civil Española, en la que había gastado recursos y puesto muchas esperanzas.Aunque el término “gulag” es el acrónimo de Glávnoie upravlenie ispravítelnotrudovyj lagueréi i koloni, es decir, Dirección General de Campos de Trabajo, es el nombre con el que pasaron a la historia los campos de trabajo para presos políticos (enemigos de la patria) en la Unión Soviética de Josef Stalin. Muchos de los divisionarios no sobrevivieron al Gulag, y los que lo hicieron quedarían marcados de por vida. La mayoría arrastraron graves secuelas físicas y psicológicas consecuencia de las condiciones infrahumanas (un sistema carcelario militarizado con durísimas condiciones de trabajo, bajísimas temperaturas, largas jornadas sin descansos, combinadas con una deficiente alimentación) que padecieron los 11 años de cautiverio.

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Sin embargo, pese a su terrible reclusión, no perdieron la esperanza y el presidio se convirtió en un ignoto combate por la libertad y la dignidad. Tanto es así que uno de sus protagonistas, el famoso capitán Palacios, calificó esta experiencia como «la batalla de los 11 años». Una batalla que continuaron luchando, porque muchos de aquellos prisioneros ni se sentían derrotados, ni asumieron nunca que su guerra contra el totalitarismo comunista hubiera terminado.


Grandes novedades en la investigación
Cautivos en Rusia se distingue de los libros memorialísticos porque está concebido como una gran obra coral y por profundizar en temas aún no investigados. El autor , Francisco Torres, ya se había hecho un hueco preferente entre la reciente bibliografía por su magna obra Soldados de Hierro, primer estudio antropológico sobre el contingente español en la Segunda Guerra Mundial. Con el mismo rigor y con una exhaustiva labor de documentación, aquí aborda lo acontecido en el infierno del Gulag. Aporta numerosos testimonios de los prisioneros, tanto directos como documentación personal y declaraciones realizadas ante las autoridades militares sobre el cautiverio.

Como gran novedad, identifica un número de prisioneros superior en un centenar al reconocido hasta hoy. Traza una horquilla entre 523 y 585, con una treintena de asesinados al ser capturados, algunos con extremada crueldad. A ellos añade unos 60, la mayor parte trabajadores en Alemania, “republicanos”, capturados en 1945 y liberados en 1948-1949. También aporta un número inferior al que suele barajarse de desertores. En el desarrollo, contextualiza el tema de los cautivos dentro del drama de los prisioneros vencidos de diferentes nacionalidades en la IIGM, tanto en manos de los aliados occidentales como soviéticas.

Torres no sólo retrata el sufrimiento moral y físico, sino también la muerte. Minuciosamente presenta de qué murieron (el tifus y el hambre acabarían con un 24-26% de los prisioneros, uno de los más altos por nacionalidades).También aborda su actitud ante la muerte, incluyendo los que escogieron esa vía para alcanzar la libertad.

Por primera vez se profundiza en responsabilidades
Otra de las novedades importantes son las investigaciones en torno al periplo de negociaciones llevadas en secreto para la liberación, y las encuadra valorando la situación geoestratégica. Y por primera vez profundiza en las responsabilidades. El autor demuestra que no fue sólo Stalin quien como venganza personal a la derrota comunista en la Guerra de España niega su liberación, sino que señala también al PCE y a Dolores Ibárruri como principales responsables. Se opusieron no sólo a la liberación de los divisionarios, que podría justificarse por razones ideológicas. Lo más sorprendente es que impidieron la salida de los “republicanos” (pilotos, marineros, niños de la guerra), que el autor incluye en el relato.

Otro punto muy interesante, poco conocido, que sale a la luz es la demostración de que, aunque la guerra civil había finalizado quince años atrás, en muy pequeña escala, pero por las misma convicciones, seguía desarrollándose a miles de kilómetros en el gélido país. Pese a la desolación moral que reinaba en los Gulags, había españoles que mantenían viva la llama del combate. De ahí el enfrentamiento entre falangistas y antifá. Los falangistas llamados “los resistentes” se rebelaban ante el sistema, por lo que a veces para minar su fuerza eran dispersados por distintos campos, y los españoles antifascistas llamados antifá eran colaboradores —a veces guardias auxiliares— que gozaban de privilegios y esperaban salir en libertad.


Asimismo, la historia no termina cuando regresan a España en el Semíramis, sino que afronta hechos cruciales como lo sucedido tras “su vuelta a la vida”: las ayudas a la reintegración, el retorno a los puestos de trabajo, condecoraciones otorgadas y la dura recuperación psicológica.

Simbiosis de rigor y emoción
A pesar de que es un trabajo académico y de investigación, es de destacar que Torres construye un sobrecogedor e impactante relato coral de historias humanas en situaciones límite. Las microhistorias y anécdotas van salpicando el texto e ilustran ampliamente sobre aquellos hombres y de los que les aguardaron durante más de una década.

Camaradas
De forma amena, a veces transmitiendo con la fluidez de una novela, logra sumergir al lector en una narración en la que las historias individuales se van enmarcando en un contexto global. Consigue articular la compleja dialéctica de lo individual con un prisma antropológico génerico que ahonda en la problemática colectiva. Hace un recorrido exhaustivo y minucioso que huye del maniqueísmo para desvelar con luces y sombras su realidad. No busca el dramatismo, sino las vivencias reales a través de los testimonios y los documentos. Habla desde abajo, desde los hombres, y rompe con la visión tradicional que se tenía de los hechos, extraída de algunas memorias.

Hay tramas dignas de novela, como los múltiples intentos de fuga, los posibles espías y el romance, porque los prisioneros tuvieron contacto con rusas y prisioneras. Existieron también en los campos “las novias de los españoles”. Anécdotas que se repiten días antes de la llegada, como las peticiones de perdón a las familias por los sufrimientos causados de los que se alistaron y se fueron casi sin despedirse (“¡Madre, prepáreme las cosas, que me voy a la guerra!”), o los inolvidables reencuentros de las madres con los hijos en los que no faltaron tirones de orejas. O el desertor por razones ideológicas, que tras luchar con los partisanos acaba en un campo de concentración como los demás. Podemos leer su carta a la Pasionaria como miembro de las JSU para que le saquen de allí. No hubo respuesta.

También queda de manifiesto la gran solidaridad entre la mayoría de los prisioneros españoles —vértebra implícita del libro— en el ejemplo del entierro de uno de los pilotos republicanos que muere en uno de los campos de prisioneros. Los presos españoles forman ante el féretro que han conseguido construir con unas maderas —los cadáveres simplemente se almacenaban congelados— y los divisionarios lo llevan.

Capitán Oriquieta al bajar del Semínaris

Cautivos en Rusia es la gran obra de investigación sobre la División Azul en el cautiverio
, pero además es una historia humana que rescata del olvido momentos de heroísmo, generosidad, compañerismo, solidaridad, sacrificio y esperanza del retorno a la patria. Pero, sobre todo, deja de manifiesto la fortaleza moral de aquellos hombres que exhibieron en las más difíciles condiciones el valor de caer y saber levantarse firme por un ideal. Valores que brotaron de la condición humana de aquellos españoles, auténticos Soldados de Hierro, no sólo en el frente sino en la más atroz y cruel adversidad.

María Fidalgo Casares
Doctora en Historia.

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