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domingo, 18 de noviembre de 2018

ALEMANES Y ESPAÑOLES. Por José López López, héroe divisionario

Rememorando hechos y circunstancias, vividas hace 60 años, por aquellas tierras rusas, bálticas y alemanas, vienen a mi mente recuerdos de aquellas unidades militares españolas, encuadradas en aquel Ejército alemán que funcionaba casi a la perfección. Este es uno de ellos. A últimos de diciembre de 1943, desde el sector de Mga. En el frente de Leningrado, sale un grupo de componentes de la Legión Azul, al mando de un Capitán (no recuerdo de que Bandera) en dirección a Hof, en Alemania, con objeto de disfrutar de unos pocos días de asueto en Alemania (vaya suerte, ¿verdad?) y al mismo tiempo trasladar la Representación de la Legión Azul, que dejaba de estar en Hof para establecerse en Königsberg. Formaba parte del grupo. Emprendimos el viaje llenos de ilusión, pues no era moco de pavo, pasar aunque solo fuera 8 días fuera de los “bunkers” del frente y tomarse unas cervezas en la limpia y aseada retaguardia alemana. 


Por lo que a mi respecta, el “refrán” que dice que el hombre propone y Dios dispone, se hizo patente, pues al llegar a Luga tuve el primer aviso de que no llegaría hasta Hof. Empecé a sentir el tembleque del paludismo que había adquirido en Marruecos. Así que, con mi tembleque, llegué hasta Tauroggen, en donde todo el mundo tenía que pasar por la ducha y ser desinfectado. Con cerca de 42 grados de temperatura, mi aspecto me delataba, así que el Capitán que mandaba el grupo me dijo: 
- Procura camuflarte detrás de alguna de las duchas que hay en el local vecino, y cuando terminemos las duchas y la desinfección, procuraremos que te incorpores al grupo. 

Si; ¡y un jamón con chorreras! Al poco de acurrucarme detrás de una gigantesca estufa, aparecieron dos Gendarmes y me preguntaron que hacia allí. Al no contestarle, uno de ellos dijo “Kranker” (Enfermo) y, poniéndome una mano en la frente, “diagnosticó” “Fill Fivar” (así me sonó). Seguidamente, me condujeron a las duchas y allí dos forzudas enfermeras alemanas me ducharon a conciencia y a continuación me llevaron a un hospitalillo adyacente, donde me dejaron a las 3 de la madrugada. A las 8 se presentó un Capitán Médico, acompañado de varios sanitarios. Me hicieron infinidad de preguntas, a las que di la callada por respuesta, en unas por no entenderlas y en otras por conveniencia de “hacerme el tonto”. Ya que se me había escapado el viaje a Alemania, me dije, procuraré estar el mayor tiempo posible. 

Al ver el oficial que no contestaba a sus preguntas, recabó un mapa de España y por gestos me indicó que señalara mi provincia de origen en España. Le indiqué Lugo y dijo “”Jawohl”.
Dos horas más tarde regresó acompañado de una enfermera (por cierto, guapísima) y ella empezó a preguntarme en un correcto portugués y, como es lógico, le contesté a todo lo que me preguntó, pues un gallego (como yo) y un portugués se entienden perfectamente (la enfermera había residido mucho tiempo en Brasil). Así que finalmente el Capitán Médico se enteró que yo procedía del Ejército español en Marruecos y dedujo que lo que yo padecía era paludismo. “Malarie”, dijo. Al poco rato vino una enfermera y me plantó una inyección. Y adiós “Malarie” para siempre. No he vuelto a repetir el dichoso paludismo. 

Infinidad de veces, en los 60 años transcurridos desde entonces, he rememorado aquellos hechos, con mi admiración hacia aquella organización, casi perfecta, de los para nosotros “cabezas cuadradas”. Pero esta admiración llega casi a lo absoluto por lo siguiente. Yo regresé con la Legión Azul, a finales de abril de 1944. Pues bien, hasta diciembre de ese año, y sin fallar ni un solo mes. Del uno al cinco de cada mes, tenía en Correos el importe de mi sueldo del Ejército alemán. Yo entonces ya me preguntaba, y aún hoy en día lo hago, que clase de organización tenía Alemania, para no fallar en algo tan nimio como mi sueldo... ¡con lo que estaba cayendo sobre Alemania en aquel año 1944! En contraste con lo antes expuesto, de admiración hacia el Ejército alemán, y con cargo al Ejército español, he de manifestar lo siguiente. 

Cuando marché a Rusia pertenecía a un Grupo de Regulares en Marruecos. Pero mi esposa y nuestros dos hijos estaban residiendo en Asturias así que, pensando en que podía fallecer en Rusia, y a mi esposa le resultaría más fácil solucionar el papeleo si pertenecía a un Regimiento de guarnición en aquella provincia, solicité el traslado a uno de los Regimientos establecidos en Asturias, al cual fui destinado durante mi permanencia en Rusia. Al incorporarme a ese Regimiento, a i regreso de Rusia, todo felicitaciones y parabienes, por haber regresado “entero”, pero no me indicaron (¿olvido acaso?) que tenía dos meses de plazo para solicitar los beneficios de “avance en la Escala” por los servicios de campaña, prestados a partir del 1 de Abril de 1939 (yo tengo 22 meses, contados los de Rusia y otros). Así que ese “olvido” me costó permanecer 10 años más en el empleo de Sargento. 


Pasado más de un año de mi regreso, y al comprobar como se le concedías esos beneficios a un Capitán, que había formado parte como yo de la Legión Azul, solicité esos beneficios fuera de plazo, alegando que nadie me había advertido pertinentemente del plazo que tenía para hacerlo y la contestación fue: “desestimada la petición por fuera de plazo”. Cuando se publicó la disposición sobre esos beneficios (el 28-III-1944) yo estaba en Estonia y, por consiguiente, no pude leer el Diario Oficial del Ministerio del Ejército. Siempre me he preguntado, ¿me hubiese ocurrido lo mismo perteneciendo al Ejército alemán? Estoy convencido de que no, pues seguro que me hubiesen aplicado esos beneficios sin solicitarlos siquiera, o sea, de oficio. Defraudado, acabé dejando el Ejército –que para mi lo era todo, después de mi familia-, con el empleo de Brigada, y pasando a Destinos Civiles.

1 comentario:

  1. El acto de homenaje de don José lo realizó la Agrupación Capitán Urbano de la Asociación División Azul de Reconstrucción Histórica, ADARH, que fue la que hizo entrega de la medalla conmemorativa y el diploma. Las fotos realizadas también son de ADARH. Gracias por difundirlo.

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