Twitter y lo políticamente correcto

De todos es sabido quien dicta las normas (de obligado cumplimiento, tal cual si fueran de carácter legal) de la actual y omnipresente corrección política, y que no es otra que la izquierda, la cual, en cualquier sitio del orbe y no se sabe por que ignotas razones, se considera dotada de una superioridad moral sobre cualquier otra facción política que no sea ella misma en su mismidad.

El incumplimiento de cualquiera de estas normas produce la inmediata consecuencia para el, digamos, “infractor”, de ser calificado con la peor definición o descripción que se puede otorgar hoy en día desde la perspectiva de esa inventada moral dominante en lo que hace a la dictadura de los comportamientos y las opiniones, es decir: eres un FACHA, lo cual prácticamente te priva de derechos civiles, del derecho, por ejemplo a opinar, y, en general, te desahucia como persona humana, pasando a ser considerado un mero desecho susceptible de ser excluido de la sociedad en particular y la vida en general. 

Y esto, que puede parecer una exageración, no es más que la realidad con la que nos enfrentamos a diario y, en particular, los que nos permitimos, humildemente, opinar sobre los temas que consideramos importantes, y lo hacemos desde posturas no afines a esa dictadura social y mediática que la izquierda ha inoculado en esta sociedad del siglo XXI, aunque ya comenzó en el XX. 

Es especialmente grave que no es ajena ni se escapa a esta dictadura y hace seguidismo de ella mucha derecha y centroderecha política, acomplejada y que pasa por el aro en muchos casos de ese tipo de clichés establecidos, coadyuvando o adoptando una actitud, en expresión gramaticalmente horrenda, “equidistante”, ante la estigmatización de determinadas personas, actitudes o pensamientos, en el afán de confundirse con el paisaje y que no la tachen de carca, retrograda o, lo peor de lo peor, de FACHA. 

Tenemos múltiples y variados ejemplos en todos los ámbitos de esto de lo que hablo, pero me ceñiré a uno de los últimos: el cierre por una semana de la cuenta de Twiter del periodista y opinador político Hermann Tersch. 

Al citado periodista hace ya tiempo que se le persigue e incluso se le ha amenazado, por parte de esa izquierda en razón a sus opiniones, habitualmente discordantes con la dictadura de la corrección política, desembocando este fin de semana dicha persecución en que una red social como Twiter, donde se vierten cada segundo todo tipo de opiniones y comentarios, en muchos casos hirientes, humillantes, insultantes e incluso, en muchos casos, susceptibles de ser calificadas como delito. 

Recordemos el caso de ciertos raperos o los de Concejales del Ayuntamiento de Madrid u otros muchos. Bromas de mal gusto sobre victimas del terrorismo, amenazas de muerte, insultos irreproducibles…..todo ello se permitió, y se sigue permitiendo, por esa red social según de que lado del espectro político provenga. Si es de la izquierda todo está bien, si es de la derecha, o de posiciones simplemente discordantes con la omnipresente corrección política, hay que mirarla con lupa, cogérsela con papel de fumar, valga la expresión, y, como en este caso, castigar, o sea callar, al delincuente que osa enfrentarse a la misma. En este caso, parece que el nefasto pecado del periodista fue realizar un comentario sobre la actual Ministra de Justicia, la cual fue grabada, como todo el mundo sabe, bañándose en la cloaca judicial y policial junto con varios miembros selectos de la misma, lo que la hace, por lo visto, merecedora de todo tipo de miramientos, o eso opina Twiter. 

En mi último artículo aquí, que quizá alguien, por equivocación, haya leído, que yo titulaba “La cloaca, el Estado y la Revolución”, hablaba de esa estrategia, perfectamente diseñada por la izquierda en unión de los separatistas, para desacreditar las instituciones y dar paso a esa Revolución comunista en la que sólo los que manden tendrán el patrimonio de la verdad, que será dictada por ellos y los demás seremos delincuentes perseguibles y perseguidos. Esto ya ha comenzado y esto de Twiter no deja de ser una muestra más. O la sociedad en su conjunto reacciona ante estado de cosas o en no mucho tiempo la novela 1984 de Orwell será un cuento de niños al lado de la realidad que nos espera.

José MarÍa Ramírez Asencio

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