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El glorioso himno al Alcázar compuesto bajo su asedio


Uno de los himnos menos conocidos del llamado "cancionero de Juventudes", y a su vez uno de los más gloriosos, es el himno del Alcázar, pues su composición tiene origen durante el asedio al Alcázar de Toledo, y sus notas sirvieron para aportar fuerza moral a todos los sitiados, militares y paisanos, mujeres y niños, que aguardaban tras los muros del Alcázar con heroica resistencia.





Cantemos del Alcázar Las glorias de la raza, Cantemos con orgullo Sus rasgos de valor A fin de que resurja Grandiosa nuestra España Con plétora de vida Y espléndida de honor. Luchemos con denuedo Y llenos de vigor Rompamos el asedio Con ímpetu y ardor. Heróicos militares, Intrépidos paisanos, Templemos los aceros Al rudo pelear. Juremos no rendirnos Diciendo a los tiranos Nosotros a la Patria Tenemos que salvar. Traidores y farsantes Que negáis la religión Y albergan vuestros pechos El rencor y la pasión. No olvidéis que En la contienda Se decide el porvenir Y por eso lucharemos Bien dispuestos a morir. Esas bombas y granadas Que nos tiran sin cesar Nunca pueden abatirnos Ni tampoco amedrentar. La victoria está cercana Y precisa combatir Demostrando a los rufianes Que podemos resistir. Valerosos defensores del Alcázar. ¡Viva España! ¡Viva!

La música corresponde al distinguido Director de la Banda militar de la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia José Martín Leal, y la letra al Comandante Alfredo Martínez Leal.

Tras 70 días brutales de resistencia, el Alcázar con sus supervivientes fue liberado el día 27 de septiembre de 1936, volviendo a escribir para la historia de España nuevas páginas gloriosas bordadas en oro, y en sangre, cuya hazaña asombró al mundo. La gesta del Alcázar se sigue estudiando en las academias militares de todas partes del orbe.

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Una gesta inimaginable: La evangelización de Filipinas

Como estamos en Navidad, voy a tratar aspectos de la historia de España, que hay muchos, sobre la evangelización de medio mundo. Una vez más, una gesta desconocida y por supuesto tapada y bien tapada, para empezar porque España evangelizo a un continente o casi medio mundo, con personas generosas y valientes, desprendidas de sí mismas y con una fe en el altísimo, que en muchos casos, les llevo a perder sus vidas con tal de llevar la palabra de Dios a lo mas lejano del territorio español. 

Una vez que Juan Sebastián Elcano realiza la proeza de dar por primera vez la vuelta al mundo, desde varios puertos de la Nueva España (México) comienzan a partir expediciones con rumbo al Poniente, pero todas naufragaban, al encontrar vientos en contra a su regreso. Fue entonces cuando el Rey Felipe II ordena una nueva expedición -con la intención de que fuera la “definitiva”- bajo el mando de Miguel López de Legazpi, quien estaría auxiliado por el fraile agustino Andrés de Urdaneta, antiguo navegante de aquellos mares. De noble cuna, excelente marino, con un prometedor futuro como hombre de armas y cortesano, Andrés de Urdaneta lo dejó todo para ingresar como fraile en un convento agustino de México. 


Sin embargo, el rey Felipe II le siguió reclamando para sus expediciones. La expedición sale del Puerto de Navidad a fines de 1564, y llega a las Filipinas a principios del siguiente año. Muy pronto se consuma la conquista de las principales islas del archipiélago. Sin embargo, quedaba pendiente la ruta de regreso… Y es que de nada servía que el archipiélago fuese conquistado, evangelizado y colonizado si no se hallaba una ruta de regreso que comunicase a las Filipinas con el resto del Mundo Hispánico. Solamente de esa manera se podría garantizar que los primeros españoles llegados hasta aquel rincón del mundo no quedasen aislados, sino que, detrás de ellos, llegasen más soldados, frailes y todo lo necesario para edificar sobre bases firmes una nueva nacionalidad. 

Legazpi, el jefe de la expedición le encomienda al Padre Urdaneta -fraile y navegante- que encuentre esa ruta de regreso a la Nueva España, actual México. Urdaneta sostenía una curiosa teoría náutica: si las corrientes de vientos cerca del Ecuador iban de Este a Oeste, en el Norte y en el Sur debería de haber otras que fuesen en sentido contrario. “El fracaso de las expediciones anteriores se había debido a que, al regresar siguiendo la misma latitud, habían navegado contra el viento. Era necesario ir más hacia el Norte y aprovechar vientos de popa” La expedición de Urdaneta parte de Cebú (capital de las Filipinas) el 1 de junio de 1565, se dirige hacia el paralelo 40 latitud norte y, tras varios meses de ver tan sólo mar y cielo, el 26 de septiembre avista las costas de la Alta California y desembarcan en Acapulco el 8 de octubre. Lo habían conseguido. 

El gran marino y hombre de Dios Andrés de Urdaneta tenía una osada teoría: para evitar los vientos en contra la expedición de tornaviaje debía realizarse considerablemente más al norte que la tradicional. El tiempo le dio la razón. “El regreso había durado más de cuatro meses, pero la hazaña estaba consumada: Sí era posible la evangelización y colonización de las Filipinas” Se había encontrado un camino duradero que durante doscientos cincuenta años uniría a Filipinas tanto con la Nueva como con la Vieja España. En lo sucesivo, estarían unidas Europa y Asia, teniendo a México como punto de contacto o escala intermedia. Muy pronto empiezan a llegar a Filipinas colonos y misioneros. 

En 1572 los agustinos habían edificado en Manila su primer convento, y cinco años después llegarían los franciscanos. En 1579 Manila se erige en sede episcopal y se nombra primer obispo al dominico Fray Domingo de Salazar. De 1575 a 1595, o sea, en veinte años, salieron de España, pasando por México, un total de 454 misioneros repartidos de la siguiente manera: 178 franciscanos, 145 dominicos, 106 agustinos y 25 jesuitas. Hubo quien propuso a Felipe II abandonar el archipiélago porque su colonización era un pésimo negocio, a lo cual respondió el monarca: “Con tal de mantener una ermita -si más no hubiese- que conservase el nombre y veneración de Jesucristo, porque aquellas islas no habrán de quedar sin que se les predique la Fe aunque no tengan ni oro ni plata” A mediados del siglo XVII había en Filipinas alrededor de dos millones de cristianos. Como antes dijimos, durante un cuarto de milenio, México y Filipinas estuvieron unidos por medio de la famosa “Nao de la China”, también llamada “Galeón de Acapulco” (una suerte de puente marítimo), la cual, además de llevar misioneros hasta el Oriente, desde el Oriente traía telas, especies y figuras de marfil. Por todo lo anterior, y como conclusión: Si Filipinas es el país que cuenta en Asia con el mayor número de católicos en gran parte se debe tanto a España como a México, pueblos que desempeñaron un papel decisivo en su evangelización, y a pesar de que los useños han hecho lo posible y lo imposible por borrar la huella española allí, no han sido capaces de romper la fe, que sigue allí prendida mas que en la propia España. 

La semilla cayó en tierra fértil, y prueba de ello es la predilección que los últimos Papas han manifestado por aquel pueblo hermano. Nota de la película 1998 LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS: Lamentablemente, hace pocos años unos españoles presentaban una película -producida por Enrique Cerezo- que se burlaba de “los últimos de Filipinas”, otro grupo de héroes que lo dieron todo por defender uno de los últimos territorios españoles en el Pacífico. Se sumaban así a la actitud de algunos contemporáneos de estos bravos soldados, quienes siguieron defendiendo el último bastión español en las islas -sin munición, comida ni agua- más de 100 días después de firmada la paz, pues no les llegó la orden de abandonar el fuerte y deponer las armas. 


A su vuelta a España, cuando por fin se convencieron de que había finalizado la guerra, fueron olvidados y despreciados, e incluso se hicieron acreedores de las burlas de parte de sus contemporáneos, que prefirieron -en vez de rendirles justo homenaje y admiración, a pesar de su derrota- “mirar a la modernidad” y a la supuesta “paz”. Muchos de ellos tuvieron que mendigar para sobrevivir. Lo cierto es que, justo tras la salida de los españoles del archipiélago, en 1898, EE. UU se anexionó el país, con la excusa de que los filipinos eran incapaces de autogobernarse y necesitaban ser cristianizados (sus instituciones funcionaban estupendamente, con gran autonomía, y el país venía siendo cristiano católico desde la entrada de los españoles, siglos atrás). Con la política de “matar a los mayores de 10”, del cual haré un articulo mas adelante, sin dejar que me ciegue mi pasión por las islas filipinas, consiguieron el genocidio de 1 millón de personas mayores de 10 años de una población de 10 millones. 

Posteriormente, Japón ocupó la isla durante la Segunda Guerra Mundial, y en 1946 por fin el país consiguió su independencia de Estados Unidos. Sin embargo, tampoco entonces fue pacífica la vida de los filipinos: dictaduras, corrupción, comunismo, inestabilidad política y económica… He aquí la “paz” y el pacifismo que buscaban y alegaban algunos de los contemporáneos de los Héroes de Filipinas. Mas adelante, también haré un reportaje sobre las películas aberrantes sobre la historia de España, que hemos visto últimamente, no ahora que es Navidad, y que aprovechó para desear a mis queridos lectores, unas felices fiestas navideñas.


David López Cerro

Ha fallecido el camarada Antonio Múñoz

Nos llega a la redacción la triste noticia del fallecimiento ayer del camarada Antonio Múñoz, a los 42 años, en un trágico accidente de tráfico cuando trabajaba con su camión. Antonio, a parte de luchador incansable, ejemplo de compromiso y militante de Falange Española de las JONS, era también seguidor de Diario Alcázar. Desde este periódico, nos sumamos al dolor de todos sus familiares, amigos y camaradas, y rogamos una oración por su alma eterna.

La muerte no es el final,

ANTONIO MÚÑOZ
¡¡PRESENTE!!



Antonio Tejero Molina: "Dentro del Congreso más que engañado, me sentí traicionado"


El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, ha concedido por primera vez desde los sucesos del 23-F, una entrevista a un medio de comunicación. Lo ha hecho con unas declaraciones absolutamente reveladoras y trascendentes concedidas al diario El Correo de Madrid, tras 37 años alejado del foco y de los medios.

"Encabecé el asalto al Congreso de los Diputados para conseguir lo que yo creía que iba a ser la solución de todos los males de la Patria" son las palabras de Antonio Tejero, el último soldado español que intentó salvar a España de su autodestrucción.

"Mi conciencia particular la tengo bien tranquila, ya que he cumplido fielmente el juramento que hice a España en la Academia General Militar, aunque no obedecí a mis jefes siempre que fueron contrarios a los intereses de la Patria, como ocurrió en varias ocasiones." responde Tejero a la pregunta del periodista de El Correo de Madrid, Javier Navascués.



"Me sentí ya dentro del Congreso más que engañado, traicionado. Fue mi compromiso con un Gobierno Militar, pensando que este ordenaría lo que había destruido Suárez que fué el principio de toda la ruina actual. Todo se concretó, en boca del genera Armada, en un gobierno de comunistas, socialistas, social demócratas, liberales etc, etc..., cosa que no acepté que aunque fuera obra del Rey y de los Capitanes Generales"

Es de recordar que el Teniente Coronel Tejero, pese haber sido quién desarrollo el papel fundamental que dio inicio a la operación del 23-F, fue también quién hizo abortarla: "Yo no he llegado hasta aquí para darle el gobierno a los comunistas", fueron las palabras de Tejero a Armada, cuando éste le mostró la lista con el nuevo ejecutivo resultante de la operación. Antonio Tejero fue condenado a prisión y expulsado de la guardia civil cuando ya había logrado alcanzar el grado de "teniente coronel".

Tejero ha reconocido eso sí, que constantemente se sintió apoyado: "En primer lugar por Carmen, mi valiente mujer y por mis hijos y yernos y nueras, que no me abandonaron un segundo, a pesar de la lejanía de las prisiones (Cartagena, el Ferrol del Caudillo y Figueras) donde estuve 8 años, algunos de ellos sólo." 

Pero para el teniente coronel Tejero: "Es un gran consuelo saber que Dios no nos abandona nunca, y a nosotros no sólo no nos abandonó sino que nos protegió". Ha tenido eso sí, duras palabras paras las altas jerarquías eclesiásticas: "La Iglesia salvo algunos obispos, pocos, y algunos sacerdotes, todos miran los toros desde la barrera, sin tener en cuenta que el Caudillo, con su victoria, paró que fuera infinito el número de mártires "

A la pregunta del entrevistador, de si se arrepiente de algo, Tejero contesta claro: "Me arrepiento de que quizás me he quedado corto en darle a Dios y a la Patria todo lo que se merecen. " Antonio Tejero también ha hablado en esta entrevista sobre la actualidad política nacional: "La caótica situación de nuestra patria es altamente preocupante y además no se ve solución para ello ni a medio ni a largo plazo"

Entrevista a Antonio Gibello, ex-director del diario El Alcázar


Antonio Gibello García, madrileño nacido en 1932. Es un periodista titulado en 1958 por la escuela oficial de periodismo. Fue redactor-jefe de la agencia Pyresa y activo colaborador de “El Español”, y de Radio Nacional y Televisión Española. Dos veces premio nacional de periodismo, redactor de “Arriba”, “Gaceta Ilustrada” y ex-director del periódico “El Alcázar”. Gibello ha publicado varias biografías sobre José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia como “José Antonio: Apuntes para una biografía polémica” y “José Antonio, ese desconocido”. Entrevista que fue realizada por el colaborador de DiarioAlcazar.com Gustavo Morales Delgado:


ENTREVISTA

Baja Antonio Gibello a recoger al reportero para guiarle por la selva de ladrillos y jardines de la Ciudad de los Periodistas. Cada trozo de su hogar es un retazo de su biografía, la de un periodista y un militante azul. Miro las paredes del despacho, pequeño y atestado de libros, donde se dan cita los diplomas académicos, con los reconocimientos sindicales, los artículos memorables y la poesía en castellano antiguo de viejos amigos. El lugar de trabajo también define al hombre. 

Pregunta: ¿Cuál fue la razón original del acto de fundación de la Comedia? 

Antonio Gibello: Evidentemente, estaba en un periodo que era electoral. Estaba el precedente de los grupos de las JONS, del Frente Español. Era la presencia activa de un grupo juvenil que no tenía encuadramiento ni en la derecha ni en la izquierda y que se movía por un afán de mejorar la situación. El propio discurso de José Antonio lo dice. Esa generación se había encontrado con una España en ruina moral, económica y la falta de valores que guardaba cierta similitud con la España actual. Estábamos en una crisis económica consecuencia del martes negro de los Estados Unidos, la gran crisis del 29. Por eso digo que guarda una cierta similitud. Naturalmente no es igual, ni las circunstancias ni la sociedad de entonces. Era la irrupción de una generación joven que no estaba conforme con la España de verbena y sarana. 



P: ¿A quién se dirigía el mensaje fundacional: jóvenes, clases medias? 

A.G: El mensaje se dirigía sobre todo a la juventud más inquieta. José Antonio era consciente al pronunciar el Discurso de la Comedia de que el apoyo que tenía por parte de la sociedad provenía de su condición de hijo del Dictador, de los que habían sido partidarios de don Miguel Primo de Rivera. Ese apoyo ya lo había tenido en las elecciones de 1931 cuando se presentó a defender la memoria de su padre. Entonces era un joven de treinta años que apenas era conocido como abogado, como el señorito andaluz aunque era de Madrid.


P: La superación de la izquierda y la derecha, ¿cómo? 

A.G: Por vía de síntesis. A la izquierda José Antonio le hace un bisección del socialismo, empezando por el reconocimiento que compartimos la mayoría, por no decir la totalidad de los falangistas actuales, que es el reconocimiento de que el nacimiento del socialismo fue justo porque fue la reacción del mundo obrero frente a las injusticias tremendas de un capitalismo cruel, injusto y despiadado que mantenía a las mujeres y a los niños en las minas de carbón de Alemania e Inglaterra sin ninguna protección de carácter social y donde no había otra salida que la rebelión frente a esa injusticia. El socialismo, por otra parte, se confundió con un socialismo más extremo a partir del Manifiesto Comunista y todos sabemos que la impiedad del sistema socialista motivó esa crítica. Como cristianos no podemos admitir el Estado ateo que incurre en las injusticias, por vía de represalia, las mismas en que ha caído el liberalismo. La crítica del liberalismo la tenemos aquí: los partidos están llenos de inmundicia, los políticos pierden la mayor parte de su tiempo en insultarse. Hacer creer a la gente que la democracia consiste en depositar una papeleta en una urna, cada cuatro años. José Antonio ha sido muy criticado por la frase “el destino de las urnas es ser rotas”. En aquellos años y en aquellas elecciones del 33, la campaña mayoritaria por parte de los sindicatos anarquistas, concretamente de la CNT y del grupo faista, en el campo andaluz y en Extremadura, en definitiva en todos los ámbitos geográficos de España, industriales y sobre todo en los campesinos, donde la injusticia también era tremenda, pues la campaña se hizo diciendo que había qe romper las urnas. De hecho se produjeron incidentes donde estos sectores políticos y sindicalistas asaltaban los colegios electorales y rompían las urnas porque no creían en ellas. No era un sistema que iba a establecer la justicia social. 



P: La tremenda evolución de José Antonio desde la defensa de su padre a “concebimos España como un gigantesco sindicato de productores” 

A.G: José Antonio, al año siguiente, en el discurso de fusión entre FE y JONS de Valladolid ya lo dice, el discurso de la Comedia fue un balbuceo. Siguiendo a Muñoz Alonso en su libro Un pensador para un pueblo dice que el discurso de la Comedia, aún siendo un balbuceo, es la simiente, el germen elemental de la doctrina falangista. Es la clave porque es la semilla que nace por primera vez y fructifica. Sin el discurso de la Comedia tampoco se entendería lo que vino después. José Antonio es una inteligencia, no porque lo digamos sus seguidores, lo dice Unamuno, una de las mentes más claras de Europa, así lo califica en su carta a Lisardo de la Torre, cuando ya José Antonio estaba condenado a muerte. Es lógico que evolucionase. En primer lugar, algo importante fue el fenómeno de la fusión con las JONS, un movimiento de una raíz y de una pasión revolucionaria superior a FE como grupo. La fusión fue algo que transformó ya a José Antonio porque le puso en contacto con una mayor radicalidad política y social, la de las JONS, la de Ramiro, Onésimo, Juan Aparicio y Sotomayor y todo el grupo que procedía de La Conquista del Estado. José Antonio evoluciona porque se enfrenta con la realidad nacional, recorriendo toda España, con la realidad de los pueblos miserables. En un pueblo, creo que de la provincia de Toledo, le reciben los campesinos hostilmente y le gritan: Salud y revolución, José Antonio cuando se dirige a ellos les dice: Salud, de cuerpo y de alma. Recoge ese latido que había en el pueblo español desengañado por la política liberal y también por la política del bienio socialista, donde se habían producida las rebeliones sindicalistas, como Casas Viejas. Un hombre inteligente, culto, sensible, extraordinariamente sensible, reacciona ante todo esto inclinándose a favor de un cambio radical, de una regeneración de España y del pueblo español y de una política vigente. 



P: Los pocos miles de falangistas antes de la Guerra, que menciona Mercedes Sanz Bachiller, se convirtieron en cientos de miles durante y después de la misma, ¿por qué este vertiginoso crecimiento cuando estaban en la cárcel o habían sido asesinados los principales dirigentes? 

A.G: Hay una realidad cierta. Hay un periodo del 34 al 35. Así como existe el fenómeno de la radicalidad de José Antonio y de los dirigentes regionales bajo sus órdenes, con esa radicalización se produce una crisis de afiliados. Los grupos que se habían acercado inicialmente a raíz del discurso de la Comedia, una derecha que encontraba mejor cauce a través de la JAP y de la CEDA. Entonces Gil Robles era más propicio al fascismo, no hay que olvidar que estuvo en el Congreso de Nüremberg. Esos grupos derechistas y monárquicos que se habían afiliado a Falange como Ansaldo y el conde de los Andes, se retiran. Eso no va con ellos. José Antonio entonces se quita ese lastre de encima. Ansaldo organiza entonces un atentado contra el propio José Antonio y trata de sublevar a los sindicalistas de la CONS. Hay un incidente en la calle Marqués de Riscal, en el local de la Falange, donde José Antonio se enfrenta con los que le están criticando y les dice que puede salir muerto pero le van a escuchar. Entonces vienen los discursos del 35, de mayo y de noviembre, que se ha calificado como “De la revolución española” donde José Antonio ya tiene una clara idea de una organización que aspira a dominar el Estado, a la conquista del Estado y a la fundación de un Estado nacionalsindicalista que es, a la par, anticapitalista y anticomunista. Habla de un orden nuevo que hemos de implantar primero en España y luego en Euroa y en el mundo. 

P: ¿Existió ese Estado nacionalsindicalista? 

A.G: Existió el proyecto, las líneas maestras. José Antonio no tuvo tiempo. Fue jefe de FE de las JONS desde marzo de 1934 a febrero de 1936, cuando es detenido. Elabora la doctrina en discursos y artículos, se recorre toda la geografía nacional. Es decir, no hay tiempo cronológicamente. Es asombroso que este hombre, a esa edad y con poco tiempo, fuera capaz de proyectar unas ideas tan claras y una anticipación de acontecimientos y de fenómenos que iban a producirse con posterioridad. Hay afirmaciones de la Mater et magistra y de las encíclicas papales que están previamente en José Antonio. Era un católico, no del tipo beato de la derecha, en su conducta y en sus ideas. Por eso pone al hombre como portador de valores eternos y a favor de ese hombre es como se tiene que articular toda la política en todos los sentidos, para servir al hombre y para servir a esas células primarias de la sociedad que nacen a partir del hombre y de la mujer como núcleo de la familia y pasan a la sociedad a los núcleos de asociación natural del hombre: el municipio y el sindicato, una forma de asociación laboral pero que son entidades naturales, así las denomina José Antonio, que pueden articularse frente a los partidos políticos que no tienen más intereses que los propios como lo estamos viendo y viviendo en España, aquí lo que importa es el partido. No les importa lo que pase en España. 



P: ¿Me puedes mencionar a pensadores falangistas a partir de 1939? Sánchez Dragó dijo que era imposible entender la literatura y el periodismo español de 1939 a 1970 sin hablar de los falangistas. 

A.G: Hay periódicos que tuvieron una influencia definitiva en la legislación socioeconómica del Estado franquista. Esa influencia falangista la han querido enclaustrar en una burbuja sorda, insonorizada, como si no hubiera existido. En el mundo del periodismo hay personalidades como Ismael Herráinz, Aparicio, Emiliano Aguado… gentes que como intelectuales ya eran importantes en los años 30, antes de la Guerra. En el terreno de la política toda la reforma agrícola que hizo Franco de los regadíos, de la concentración parcelaria, de la repoblación forestal, todo eso procede de la doctrina falangista. Fue llevado a cabo por ministros falangistas. El Instituo Nacional del Trigo, que fue una de las grandes ideas que propiciaron en las regiones liberadas, durante la guerra no faltaron los alimentos. Hubo esa previsión. En el primer gobierno de Franco el primer ministro de Agricultura fue Raimundo Fernández Cuesta que tenía a un hombre con él que fue clave, el que ideo todo, un viejo jonsista seguidor de Onésimo Redondo: Dionisio Martín Sanz. Los siguientes ministros de Agricultura fueron Rey Segura, también falangista; en otro Ministerio un hombre importante fue Pedro González Bueno que intervino en la redacción del Fuero del Trabajo. Una obra hecha durante la guerra, cuando enfrente estaba el gobierno filocomunista de Negrín. Fue revolucionario el Fuero. En la zona roja, donde yo viví dado que pasé la guerra en Madrid, no había un documento de carácter estatal que tuviera una precisión jurídica tan concreta de los derechos de los trabajadores. Desafío a cualquier investigador que presente en la legislación republicana un texto equiparable. Durante la República se hicieron dos reformas agrarias, un tremendo fracaso, una tercera reforma la lleva a cabo el director general Enrique Castro Delgado, fundador del 5º Regimiento comunista, arrepentido cuando después conoció la Unión Soviética. Esa reforma agraria también fue un fracaso. Se acercó un poquito a esa reforma, un poquito, en Aragón lo programado por los anarquistas de la CNT. Aunque muy de lejos y sin estructura jurídica estatal ni proyección de futuro como tuvo el Fuero del Trabajo. En el momento que entra José Antonio Girón como ministro de Trabajo la revolución es total. ¡Si estamos viviendo de la legislación franquista! Toda la Seguridad Social, toda la red hospitalaria y ambulatoria es creación de Franco. También la legislación laboral, los derechos de los trabajadores, la salarial, la representación de los trabajadores en las Cortes, que tuvo una importancia revolucionaria, etc. Ahora, ¿dónde están los sindicatos? En el siglo XIX con las reivindicaciones, la huelga y la calle. Así no se hace una revolución social. La revolución se hace con el Boletín Oficial del Estado. Con el BOE la hicieron las Cortes franquistas donde estaban los trabajadores, mejor o peor, representados aunque el sistema electoral también tenía sus defectillos. Lo cierto es que los sindicatos estaban representados en las Cortes españolas y su influencia fue decisiva en los tres planes de desarrollo luego propiciados por los tecnócratas del equipo de López Rodó. En una lucha interna tremenda entre las familias políticas, concretamente entre los grupos sindicalistas que eran básicamente falangistas frente al neocapitalismo que defendían los tecnócratas encapsulados en los equipos de López Rodó y que ocupaban prácticamente toda la administración pública española. ¿Quiénes legislan en torno a los temas económicos y sociales? Hoy los partidos políticos, pero como los hay de toda naturaleza y básicamente son liberales o están en otro mundo, no atienden. La prueba es que a lo más que llegan es a reunir a una comisión de los sindicatos, otra de los empresarios y una comisión del Gobierno para pactar. ¿Qué pactan? A la hora de la verdad a lo largo de las últimas décadas la Historia nos muestra que ha sido un fracaso de legislación. Lo único que ha pervivido es la legislación de Girón, de Romeo Gorría, de Sanz Orrio, de Licino de la Fuente. Los hogares de los jubilados y todo eso se iniciaron y realizaron en tiempos de Licinio de la Fuente. Las universidades laborales fueron creación de Girón, seguidas después por los ministros que he citado, especialmente Romeo Gorría y Licinio de la Fuente. 



P: ¿En los equipos que hicieron todo eso, los azules no tuvieron reparos en incorporar generosamente a antiguos enemigos? 

A.G: Girón crea la escuela de capacitación social de trabajadores, estaba en la calle Azcona. Nombra director a un profesor universitario, Ovejero Bustamante, de filiación socialista. Como hubiera nombrado a don Julián Besteiro de no haber sido porque murió de tuberculosis, lamentablemente encarcelado a pesar de que hubo gestiones falangistas para sacarle de la cárcel de Carmona que, en realidad, no era otra cosa que un cuartel de la Guardia Civil, no una prisión como la de Carabanchel. De su tuberculosis no tenía la culpa nadie, la tenía mucho antes de ser presidente de las Cortes. Besteiro encaja perfectamente en la capacidad de absorción, en esa superación del enfrentamiento a través de la síntesis de izquierda y derecha. Ahora se habla mucho de que hay que reformar el mercado laboral. ¿Qué es eso del mercado laboral? ¿Es que ponen a los trabajadores al nivel de las lechugas, las patatas y del carbón y del acero? Materializan al hombre y lo quieren reducir a un elemento de un mercado. Lo que hay que reformar es el concepto de la empresa. Las primeras peticiones, ensayos directos y presión política a favor de la reforma de la empresa se hacen justamente por parte de los ministros de trabajo y delegados de sindicatos del régimen de Franco frente al liberalismo de los tecnócratas. Los periódicos estaban llenos de artículos sobre la reforma de la empresa. José Antonio Girón, dio un discurso el 4 de mayo (sic) de 1972 en Valladolid, que fue un discurso tan radical como en los mejores tiempos de su Ministerio, tanto que Trcuato Fernández Miranda escribió en sus memorias que con aquel discurso Girón se puso en el filo de la navaja de ir a la cárcel. Defendí entonces en un artículo, publicado en una selección de artículos de 1972 seleccionada por Gabriel Elorriaga, donde yo proponía una banca sindical, ya se había propuesto junto a la reforma de la empresa en los consejos de trabajadores provinciales y nacional de los sindicatos. Tengo la documentación de una propuesta de Muñoz Alonso, que era uno de los mandos sindicales con Solís, que era ministro secretario general del Movimiento y delegado de Sindicatos, por la que se producen una serie de conversaciones entre los sindicatos: Muñoz Alonso, Emilio Romero y algunos otros dirigentes en diálogo con la UGT y con la CNT del interior, que eran clandestinas. Se reunieron y alcanzaron un acuerdo: en las elecciones sindicales que se producen salen elegidos una serie de procuradores sindicales procedentes de la UGT y de la CNT, subsumidos dentro del sindicalismo porque incluso ellos encontraban en esa representación sindical una vía de representación y participación en la elaboración de la legislación, en la creación de leyes de un estado jurídico que permita y consolide las avances justos de los trabajadores dentro del mundo de la organización económico-social. Chozas Bermúdez estuvo entre esos grandes sindicalistas. Los sindicatos dieron un contenido social a los planes de desarrollo cuya génesis era exclusivamente económica. Se les dio un contenido riguroso favorable a las tesis sociales y sindicalistas. Gracias a esa presencia de los sindicatos en las Cortes y como los planes de desarrollo se debatían en las Cortes. Por ello, hubo enfrentamientos muy duros con otros. En las memorias del señor López Rodó, ministro del Desarrollo, recoge un artículo mío muy duro contestándole cuando preguntó “¿qué era eso de la empresa nacionalsindicalista?”. Critiqué al entonces ministro de Industria, que controlaba el INI. En Barcelona se le plantea la necesidad de ir a una reforma de la empresa, que debía ensayarse en empresas del Estado. Le plantean la necesidad de formar empresas nacionalsindicalistas y él responde que es una entelequia, que nadie sabe lo que es. Mi argumento fue que había miles de millones de pesetas de las mutualidades laborales, de las cuotas sindicales, cuyas cifras estaban publicadas en la memoria del año. Pregunté por qué esos miles de millones los tenía que manejar la banca privada. Si los liberales se oponen a la nacionalización de la banca, hemos de crear una banca sindical con los fondos que son propios de los trabajadores y de los empresarios para que de ahí salgan los créditos. Los que decía José Antonio con la nacionalización del crédito. 



P: ¿El sindicalismo hoy? 

A. G: En el parlamento actual no ocurre esto y los sindicatos se benefician de los despidos de los trabajadores a través del ERE y se financian de eso; son la caricatura del sindicalismo porque es un sindicalismo del siglo XIX. 




P: La opción de José Antonio por una España alegre y faldicorta

A.G: Hay cosas de José Antonio que la gente cree que son sólo frases afortunadas. Frente al pesimismo histórico, responde. Cuando José Antonio dice que ser español es una de las pocas cosas serias que se pueden ser en este mundo no es un exceso de patriotismo está contestando al señor Cánovas del Castillo que, tras el desastre del 98, dice que es español el que no puede ser otra cosa. Frente a ese pesimismo histórico, José Antonio responde. Frente al pesimismo histórico de la derecha en los años 30, la España alegre y faldicorta es una consigna de optimismo que supera la España negra y triste que no ve horizonte. Queremos una España juvenil en definitiva.
P: Me has dado muchas respuestas que me han llenado de más preguntas. Otra vez será. 


Sobre la mesa descansa, vigente y envidiada, un ejemplar en cuero de sus Apuntes de una biografía polémica.


por Gustavo Morales Delgado.





Entrevista al vicealmirante Luis Carrero Blanco, hijo del almirante Carrero Blanco


Gustavo Morales. Llega el periodista a la vivienda de uno de los hijos del almirante Luis Carrero Blanco, el mismo que comparte nombre de pila con su padre. La entrevista es relajada y tiene lugar en los claroscuros de su despacho, atestado de libros, cuadros y recuerdos de toda una vida al servicio de la Armada española. 

Pregunta: El almirante Carrero Blanco era un hombre independiente, no pertenecía a ningún grupo ni familia política del régimen; carecía de ambición política y no se preocupaba de su imagen pública. El Almirante le había ofrecido su renuncia a Franco en dos ocasiones. Sus tres principales realizaciones fueron: El Memorandum, aconsejando la no intervención de España en la II Guerra Mundial. Los Planes de Estabilización de la economía y de Desarrollo: López Rodó era de su equipo y, por último, el nombramiento de Juan Carlos de Borbón como Príncipe de España y heredero a título de Rey. Victoria Prego ha escrito que la elección de Juan Carlos como sucesor de Franco fue muy influida por el Almirante. Otras familias del régimen preferían a Alfonso de Borbón o a la rama carlista. 

Luis Carrero Blanco: Hay un momento, con Franco, que fue en la guerra del norte de África. Mi padre, alférez de navío, era segundo comandante de un barco que llevaba a remolque a una unidad de la Legión que mandaba el comandante Franco. Se conocieron aquella noche. En los barcos de la Marina era típico tomarse una sopa de ajo a medianoche, cuando iba a haber bulla. Mi padre se dirigió a Franco y le dijo: “Mi comandante, ¿quiere usted una sopa de ajo?” Y Franco le contestó: “No, yo siempre entro en combate con el estómago vacío” Ya había sido herido. Después de esto, mi padre hizo un curso de Estado Mayor, ya siendo capitán de corbeta, en Francia. Alguien debió decir que estaba allí. Franco le pidió que le mandara unas informaciones del Ejército francés. Mi padre se las mandó. Otro contacto. Después, la Guerra Civil, le pilló a mi padre aquí (en Madrid). Pudo salir por la Embajada de Francia. Mi padre tenía un amigo francés, el almirante Castes, muy famoso entonces a quien había conocido en el curso de Estado Mayor. Estando mi padre en la guerra, tomó unas decisiones en su barco y se hicieron más amigos Franco y él. Después hizo el informe del que hemos hablado antes y el Generalísimo dijo: “que este señor venga a trabajar conmigo”. A partir de ahí, mi padre lo único que le pidió al Generalísimo es que no dejara su carrera. Durante una temporada estaba en la Presidencia y estaba en la Escuela de Guerra Naval de profesor. Tuvo contactos continuamente pero hubo un momento en que ya no pudo más. El Generalísimo tuvo el detalle romántico de permitirle que siguiera ascendiendo. Cuando el compañero más moderno ascendía, mi padre ascendía también. Por eso llegó a almirante. Hacía mucho tiempo que mi padre no había pisado un barco. 

P: Ha salido un libro que usted conocerá que se llama “Todos quieren matar a Carrero”. El autor ofrece unas veinte pistas de las distintas conspiraciones que conducen al asesinato del presidente del Gobierno. ¿Lo ha leído? 

L. C: No lo he terminado pero lo acabaré. El título del libro no me convence. Se lo dije al autor. Un hombre simpático, estuvimos charlando. De entrada eso de que “todos quieren matar a Carrero” me parece una exageración. El autor me explicó que eso es algo que le había impuesto la editorial para vender el libro. 

P: En aquel entonces, la Policía era bastante eficaz. Tenía infiltrados en ETA. Entonces dicen que por distintas vías, recibieron información de que iba a ser asesinada una gran personalidad dentro del régimen, aún no sabían quién era pero pocos días antes parece ser que sí se supo que esa personalidad era el presidente del Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco. 

L. C: Me parece tan absurdo, tan poco lógico que al presidente de un gobierno se le pueda matar con esa facilidad. Un terrorista loco que le lanza a lo kamikaze, bueno. Pero todo ese tinglado, mes o mes y medio agujereando una calle, subiendo y bajando, la cercanía de la Embajada americana, una serie de circunstancias y no pase nada. Que retiren a los guardias civiles que estaban vigilando la víspera del atentado, unos de vacaciones de Navidad y otros, al cuartel. Son cosas que no acabo de entender. Hay otra cosa. Dicen que el Almirante rechazó la seguridad. No es cierto. El Almirante nunca pidió una protección pero admitió todo lo que se le dio. El que diga que rechazó la seguridad miente como un bellaco. Al principio iba a la Presidencia andando, le gustaba andar. Un día le dijeron que eso no podía ser. Primero iba a buscarle un coche con chófer. Después con el chófer iba un policía. Al cabo del tiempo iba con un coche detrás. Mi padre jamás pidió nada pero jamás negó nada. Lo se por las veces que hemos hablado con mi padre de esas cosas. El trayecto que hacía mi padre era casa, iglesia, casa, Presidencia. Eso, en el mapa de Madrid, lo he hecho yo, con cuatro policías está vigilado. Además, que estuvieran los veinte minutos de ida y los veinte de vuelta. Luego se podían retirar. Era elemental. Cuando nosotros estábamos destinados en Cádiz, mi padre iba a vernos y, al principio, iba en el tren. Hasta que le dijeron que no podía ir en el tren. A partir de entonces, iba en el coche con un policía. 

P: Su padre había creado los servicios secretos de Presidencia, el SECED. ¿Qué responsabilidad por dejadez o complicidad tienen esos servicios en el atentado? 

L. C: Creo que la ineficacia no puede llegar a esos niveles. Una organización dedicada a proteger a determinadas personas no puede permitir que le metan el gol más gordo o casi más gordo que le puedan meter. Admito el kamikaze. Pero todo ese tinglado que montaron, que veía todo el mundo que pasaba por la calle, esa obra gordísima, con ruidos, ¿a nadie le extraño aquello? 

P: Parece ser que hubo denuncias, parece ser que la Embajada de Estados Unidos tenía grabados a esos dos hombres que estaban toda la mañana esperando en la parada de un autobús y se iban sin cogerlo. Henry Kissinger, en aquel entonces, estaba en la Embajada. En sus memorias manifiesta poca simpatía por el presidente del Gobierno español. 

L.C: Sólo sé que hubo un encuentro. Kissinger le trajo a mi padre como regalo un trozo de Luna. Una bolita negra, en una panoplia colocada. Con un letrero que decía del pueblo norteamericano al pueblo español y la fecha del viaje de la misión Apolo. Estaba en su despacho de la Presidencia, cuando murió, su secretario, Luis Acevedo, un hombre que había estado con mi padre toda su vida, trajo sus cosas y entre ellas estaba aquello dado que interpretó que era un regalo a mi padre y estuvo ahí (señala un rincón de la biblioteca) un tiempo, bastante. Tengo cuatro hijos y una chica, la chica que es periodista, hace cinco o seis años me dijo: “Oye, padre, aquí pone del pueblo norteamericano al pueblo español. Nosotros somos parte del pueblo español pero no todo. Eso no es nuestro”. Le dije: pues tienes razón. Y ahora está en el Museo Naval. Tengo relación con él, soy presidente de la Asociación. Me dijeron cuando lo entregué que eso vale un disparate. El hecho es que entonces pensaba que tendría tiempo para hablar con mi padre de cosas de política. No sabíamos que iba a terminar así. Le voy a decir a usted una cosa. Mi padre tenía una lealtad total al Generalísimo. Creía en él, le respetaba mucho. Yo he tenido la oportunidad de estar con el Generalísimo varias veces en mi vida. Cuando ingresé en la Escuela Naval que mi padre me llevó a presentarme al Caudillo. Otra, una Navidad que nos invitó a comer a nivel familiar. Entonces era guardamarina también. Luego, cuando la muerte de mi padre. En la misa a mi me impresionó mucho ver al Caudillo, ya muy mayor, llorando en público. Dos o tres días después nos invitó a mi madre y a mis hermanos a su despacho. Estaba afectado, no cabe duda. Mi padre se entendía muy bien con el Generalísimo. Era muy leal y cuando en un momento dado tuvo que plantarse, se plantó. Una vez presentó la dimisión: “Yo con este señor no trabajo”. Iba hacia Comillas a pasar la Navidad con mis suegros, pasé a ver a mi padre por El Escorial, los ministros descansaban allí. Mi padre se levantaba muy temprano, yo también. Desayunamos juntos y lo vi muy serio. Le dije: “Padre, ¿qué te pasa?”. Me dijo: “Mira, acabo de escribir esta carta porque yo no puedo seguir en un Gobierno donde hay determinada persona. Como no voy a decir que se vaya, me voy yo”. Hubo cosas que a mi padre no le gustaron. Hay un detalle curioso de esa persona, cuando el asesinato de mi padre, esa persona que era embajador en Londres (Manuel Fraga), le preguntaron: ¿Qué hizo usted cuando asesinaron al presidente del Gobierno? Y contestó: Nada, fui al despacho como un día cualquiera. 

P: Hay teorías. Una dice que hubo gente que pensaba que iban a mejorar gracias al atentado. Hacerse con un poder que con el Almirante no hubieran podido. Aunque su padre le dijo al entonces príncipe Juan Carlos que tendría su dimisión a la muerte de Franco en cuanto él quisiera.

L. C: Eso es así. 

P: Dentro del régimen hubo gente que pensó que ese crimen podía acelerar sus propias carreras políticas y los designios que tenían. Pero hay otra teoría que dice que no sólo se alegraron sino que, además, participaron: fueron ciegos, sordos y mudos. Los propios miembros de ETA, Argala entre ellos, felizmente ejecutado, dijo que él se entrevistó con una persona en el Hotel Mindanao que le dio la ruta del almirante Luis Carrero Blanco. ¿Quién podía conocer esa ruta? 

L.C: A la vista de lo que ha pasado… 

P: Hace casi cuarenta años ETA ejecuta el atentado y el PCE pone la logística, la mujer de Alfonso Sastre. ¿Quién informó de la ruta habitual? ¿Quién impidió el registro el piso franco en Campamento? 

L.C: Eso es tan extraño como que den vacaciones a los guardias civiles la víspera del atentado. La escolta es retirada. 

P: ¿Cómo se sintieron cuando Adolfo Suárez, en 1977, da una amnistía y libera a los asesinos del comando de ETA?

L.C: Para mí ha sido lo más duro que he vivido en mis 81 años. Es algo que no puedo entender. Un señor que, durante una época de su vida, está pendiente del almirante Carrero, dispuesto a tirarse en paracaídas si el Almirante se lo decía. Ese señor, asesinan al presidente de su gobierno y a los asesinos no sólo los perdona sino que, además, los indulta. “Aquí no ha pasado nada, ustedes son niños de primera comunión. Se han cargado a mi jefe pero aquí no ha pasado nada.” No lo puedo entender. No fusilaría a esos asesinos, porque no me gusta lo de fusilar, pero no les habría soltado nunca. Que hubieran cumplido sus penas, treinta años o veinticinco. Pues no, a la calle. 

P: ¿Usted qué pensó cuando supo que Argala fue ejecutado años después, en 1978, casi el mismo día que asesinó al almirante Carrero? Según declaraciones en el diario El Mundo, que recoge Antonio Rubio, varios oficiales españoles bastante enfadados… 

L.C: Ya caigo. Había un chico, amigo mío y compañero, que le llamaban “el marino”… 

P: Luis, “el marino”. 

L.C: No se llamaba Luis. Fue uno de ellos por un concepto de “esto no puede quedar así”. Yo no sé si lo hubiera hecho, pero a este hombre le tenía mucho cariño. Éramos muy amigos. Su padre murió en la Guerra. Fusilado en Cartagena. Mi padre le ayudó. Fuimos compañeros de promoción. Era excelente, sensacional, como ser humano y le echó sus narices, no cabe duda. Le mandaron destinado a Canarias. Tenía que esconderse por la posible venganza. Nosotros, sus compañeros, lo sabíamos. Éramos promociones de 28, de 30 miembros. Murió de enfermedad. No le digo su nombre porque si se lo digo a usted, usted lo tiene que decir. Sale ahí, en la foto de mi promoción. Ahí tenemos 22 ó 23 años. 

Nos levantamos para ver la foto, señala "al marino" en la imagen. Nos entretenemos en otras que se apoyan en los libros, muchos de ellos escritos por el almirante Luis Carrero Blanco. “Ninguno de mis hijos sirve en la Armada, aunque han hecho el servicio militar en la Marina”. Sobre la pared, las fotos de los diversos buques en que ha servido mi anfitrión. 

Explica por qué se hizo marino: “Desde pequeñito, mi padre nos habló de la Marina, de lo que es. Contaba muchas historias. Me enganché, yo y mis dos hermanos varones. Los tres fuimos marinos. He tenido mucha suerte en mi carrera. He llegado a vicealmirante que no es ser Dios pero le ronda (ríe). Somos muy pocos, las promociones son pequeñas. He disfrutado mucho con mi carrera. He trabajado mucho. He llevado en todos mis barcos ese cuadrito de ahí arriba que es una Virgen del Carmen que pintó mi padre”. Comienza a señalar otros cuadros pintados por su padre. El tema es la mar o la fe. “Este cuadro, que es un barco que yo mandé, lo pintó mi padre; aquel, también. Y aquel y ese otro. He tenido muchas más buenos ratos que malos”. Le pido que me cuente alguna anécdota de la Marina y me contesta: “Pues mire, le voy a hacer un regalo. Es un libro que escribí yo. Tiene erratas porque me lo hicieron mis hijos en una impresora de unos amiguetes suyos. Yo les contaba a mis hijos historias. Les gustaban mucho. Uno de mis hijos me dijo que las escribiera porque sería una pena que se olvidaran. Entonces las escribí en uno de esos cuadernos que había con un alambrito. Un día, hará como tres años, en mi cumpleaños, me regalaron una caja de cartón llena de estos libritos. También tiene dibujos hechos por mí. Son historias verídicas, anécdotas, vividas por mí, contadas por mi padre o por mis compañeros. Ahora mis amigos de la Asociación del Museo han dicho que van a hacer una tirada”. 

Se despide del periodista: “Cuento las cosas como las he vivido. Si no quiero contarlas es porque me duelen. La historia del fin de mi padre es de éstas. Él se hubiera retirado encantado de la vida, se hubiera dedicado a sus libros, escribió un montón, casi todos profesionales: Marina, Historia… Podía haber vivido unos cuantos años más. 
Cuando mi padre tuvo una cierta importancia se ocupó mucho de la gente de Santoña. Allí nació mi padre porque mi abuelo, militar de Tierra, estaba destacado allí. Hizo lo que pudo por ellos. Un día recibió una visita del alcalde y unos concejales. Le ofrecieron una casa para pasar los veranos. Ya tenían el dinero reunido. Mi padre se negó. Ellos dijeron que no podían devolver el dinero. Mi padre les dijo: “Haganme un favor. En Santoña hay un problema, los hombres pescan y las mujeres hacen latas de conservas. Los niños están en la calle todos los días solos. Gasten ese dinero en hacer un colegio, una guardería, para recoger a los niños”. Eso hicieron. Y le pidieron que fuera a inaugurar el centro al que habían puesto su nombre. Mi padre les dijo que no, que se llamara Camilo Carrero, el nombre de mi abuelo. Todavía sigue allí esa escuela. Una virtud de mi padre era la honradez, pero no me refiero exclusivamente a la del dinero, jamás mintió a nadie. Cuando no ha podido decir algo, no lo ha dicho. Así nos enseñó: cómo pensar y actuar, tratar a los demás, ser justo, el sentido del deber, de la bondad de ayudar a los demás… Lo que yo pueda tener de bueno es siembra de mi padre”.






Por nuestro colaborador Gustavo Morales, para Diario Alcázar.

¿Planeó Felipe II una invasión de China?


Sabemos que hoy en día, China es una de las potencias mundiales, siempre se ha dicho que era el dragón dormido, que ya ha despertado. Ahora os pido a mis queridos lectores semanales, que imaginemos al país mas importante de Asia y uno de los mas importantes del mundo, hablando la lengua de Cervantes, y que sus habitantes sean herederos de la cultura hispana. 

Parece realmente imposible, pero si hubieran llegado a prosperar los planes de invasión ideados durante el reinado de Felipe II, la Historia de la Humanidad habría cambiado sustancialmente. Inevitablemente cuando evocamos el imperio de Felipe II se nos viene a la cabeza la famosa frase “el Imperio donde nunca se ponía el sol”. Esta afirmación se puede dar por cierta, ya que los dominios del Rey Prudente abarcaban territorios de los cinco continentes, teniendo una presencia hegemónica en Europa y América, sumado a estas posesiones hay que destacar los enclaves existentes en las costas africanas y en el Pacífico. Estos territorios crecerán aún más con la incorporación de Portugal a la corona castellana en 1580, acontecimiento clave en los hechos que nos disponemos a describir.  

Para comprender todo el proceso hay que remontarse a los primeros años del reinado de Felipe II, cuando se consigue la mayor victoria militar de este reinado en la batalla de Lepanto, acaecida en octubre de 1571. Con esta victoria naval sobre el Imperio Otomano en el Mediterráneo Oriental, comienza una etapa de euforia militar en la Corte del Rey Católico, que en cierto modo posibilita las ansias expansionistas de la Corona.


Estatua de Miguel López de Legazpi en Filipinas


Por esta razón se autoriza la exploración de las costas chinas, muy próximas al archipiélago de las Filipinas, recientemente incorporadas a los dominios españoles. Para llevar a cabo la misión se ordena en 1572 al Virrey de Nueva España, que tenía jurisdicción sobre las Filipinas, que envié una pequeña flota de exploración, a cargo de Juan de la Isla, a las Filipinas para después dirigirse a China. El objetivo principal de esta expedición era recabar información sobre una posible conquista del territorio en el futuro. Pieza clave de esta empresa debía ser Miguel López de Legazpi, conquistador y primer gobernador de las Filipinas, pero su repentina muerte en el verano de 1572 da al traste con la expedición antes de abandonar Manila. El sucesor de Legazpi, Guido de Lavezares, intentará llevar adelante la exploración de China, aunque no exento de dificultades. 

Apartir de 1574 comienzan a llegar a la Corte memoriales que plantean una invasión de China totalmente irrealizable, como el propuesto por Juan Pablo Carrión que pretendía armar una pequeña flota de 4 buques a su costa e iniciar la invasión inmediatamente, pidiendo solo a cambio el título de “Almirante del Mar del Sur y de la costa de China”. A pesar de estas sugerencias poco razonables, la idea empieza a cuajar en la Corte, produciendo una ambición desmesurada. Hay que decir que la información que se tenía de China por aquellos años era poco fidedigna y muy tergiversada, lo que alimentaba esta ambición.
Mapa China



Los primeros contactos diplomáticos con China se iniciaron en 1574, cuando las autoridades de la provincia de Fuijan ofrecieron establecer relaciones comerciales a los españoles a cambio de la capturadel pirata Ling Feng, que se ocultaba en el archipiélago filipino. Peroeste pirata escapó en repetidas ocasiones de las fuerzas españolas, enojando a las autoridades chinas. A pesar de este fracaso, el gobernador Lavezares pudo enviar una embajada a Fuijan. Su objetivo primordial era conseguir el permiso para establecer un enclave comercial en la región, propósito que no alcanzaron. Después de este fracaso, el sucesor de Lavezares, Francisco de Sande, impulsó aún más los planes de una invasión militar de China. En una carta enviada al Consejo de Indias en 1576, Sande afirmaba que podía conquistar la región con 6.000 hombres, reclutados en los dominios americanos de la Monarquía Hispánica. En este memorándum se alerta de la presencia de los portugueses, que en esos momentos estaban suministrando armas a los chinos. Además de las fuerzas españolas, Sande pretendía contar con el apoyo de piratas filipinos y chinos, así como con fuerzas japonesas. Sande prometía fabulosas riquezas de aquellas tierras a un coste muy bajo, ya que tildaba a los nativos como cobardes e incapaces de defenderse de forma organizada. Pero finalmente Felipe II desestimó el plan por falta de información de la región.
 Felipe II
La situación dio un vuelco cuando Felipe II accedió al trono portugués en 1580, ya que en ese momento la Monarquía Hispánica cuenta con un enclave en las mismas costas de China, que servirá como punto de inicio de la invasión, nos referimos al territorio portugués de Macao. Desde el principio las autoridades españolas de Manila comprendieron que necesitaban a los portugueses de Macao para llevar a cabo la invasión, por lo que se envió una embajada para lograr la sumisión de la ciudad a la autoridad de Felipe II, a pesar de la oposición de las autoridades chinas a la presencia de españoles en Macao. Tras los continuos fracasos diplomáticos ante las autoridades chinas, la idea de una conquista militar como única vía de penetración en el país asiático toma cada vez más relevancia. Los planes de invasión por estos años hablan de la necesidad de enviar unos 10.000 hombres para someter a todo imperio chino. Pero antes de recurrir a la fuerza armada, se decide enviar una embajada ante el emperador Wanli, gracias a la mediación de los jesuitas asentados en China. Finalmente, cuando parecía que la embajada conseguiría sus propósitos, la intervención de los portugueses de Macao, hace fracasar la vía diplomática. En este momento la opción militar cobra más fuerza que nunca, elaborándose planes de invasión más factibles, que cifraban la intervención armada en 15.000 hombres. El plan de ataque tendría dos frentes, uno a través de las Filipinas para llegar a las costas chinas, y otro contando con el apoyo de los portugueses de Macao, avanzando hacia el interior del país. A parte de los 15.000 españoles, se contaba con 6.000 filipinos y otros tantos japoneses. La expedición comenzó a prepararse sin contar con la aprobación de Felipe II, reuniendo los pertrechos militares necesarios. Además de forma inesperada se contó con el apoyo de un grupo de nobles y comerciantes japoneses que querían contribuir a la expedición con 6.000 hombres.



La Armada Invencible, cuadro de Hendrick CorneliszVroom de 1601

El elegido para viajar a España y exponer el plan a Felipe II fue el jesuita Alonso Sánchez, que, a pesar de la oposición de sus superiores, sobre todo del famoso José de Acosta, logró entregar secretamente el memorando titulado “De la entrada de China en particular” al mismísimo Felipe II. Pero Sánchez no podía llegar en peor momento, ya que se estaba ultimando la preparación de la Armada Invencible, que tenía como objetivo conquistar Inglaterra. Con el fracaso de la Invencible se dio carpetazo definitivo a las aspiraciones españolas en China, ya que sería una operación demasiado compleja para tener éxito. Tras ese último intento, nunca más se planteó de forma seria una operación de conquista militar de China, el sueño de la Monarquía Universal de Felipe II se había desvanecido en las costas de Inglaterra.

David López Cerro. 

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