Carta a la juventud rebelde e inconformista: Llamamiento a filas - ALCÁZAR


Carta a la juventud rebelde e inconformista: Llamamiento a filas

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Hay gentes que iracundas, se encaran con los jóvenes de hoy lanzando sobre ellos el dedo acusador, cargando en su cuenta los estragos de la violencia, las drogas, la pornografía, el odio, el revanchismo etc... A la hora de discriminar responsabilidades habría que preguntar si la culpa es de aquellos que, al nacer, se encontraron ya fabricada la sociedad en la que les ha tocado crecer, o si por el contrario es de aquellos que, con su egoísmo, con su culto desenfrenado a los valores económicos, con su servidumbre a lo más degradante del ser humano, crearon la sociedad de consumo a la vez que la quiebra de los valores del espíritu, el monstruo que amenaza con devorarnos a todos.

Si la juventud no fuera inconformista, rebelde, sería una juventud desmedulada. Pero la rebeldía y la inconformidad no pueden quedarse en unos gérmenes puramente negativos. Se convertirían en un esteticismo infecundo.  Como infecundo y trágico sería que la juventud de hoy o la de cualquier hora, intentara la coexistencia entre la verdad y la mentira, el amor y el odio, el honor y la infamia, el heroísmo y la felonía, porque aquel día los hombres de España habrían dimitido su condición de tales para convertirse en dóciles eunucos actos para ser uncidos al yugo de cualquier esclavitud. 




La transformación de nuestro pueblo exige la presencia viva, crítica, destemplada, de los más jóvenes. No tiréis por la borda de la evasión vuestro inconformismo. De la evasión y del torpe halago a la juventud ha hecho la Sociedad capitalista y decadente un buen negocio. No os encojáis de hombros. Tenéis que seguir abriendo caminos de honor y dignidad sociales. No os dejéis abatir ni por la insidia, ni por la estupidez circundante.

No desertéis, aplicad con hombría vuestro espíritu revolucionario, y vuestro deseo de heroísmo a los frentes que tiene planteados la Patria: La lucha contra el hambre, contra la pobreza, contra la enfermedad, la batalla de la Justicia Social, de la solidaridad humana, de la paz, del progreso; la guerra a la mentira, a la especulación, a la explotación del hombre por el hombre, el asalto a la discriminación, al encastillamiento de las castas, a los privilegiados, a los abusos de poder. La guerra total, en suma, a cuanto pervierte u obstruye las libertades fundamentales a los derechos naturales del ser humano. A esa guerra os convocamos los falangistas, que os llamamos en el nombre de España y el pueblo español.

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