Ya no nos dejaremos matar - ALCÁZAR


Ya no nos dejaremos matar

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Nuria de Madriaga
Así hemos estado hasta ahora los españoles: castrados y sometidos a unas leyes que, en algunos casos, llegan a constreñir derechos tan naturales como es el de defenderse. Se han mutilado instintos básicos del ser humano como el de defensa ante el ataque. Un brindis a la moralina medrosa de los años setenta y ochenta, donde se nos conminaba, por parte de la izquierda, a ser “hijos de las flores” con retraso.

Y eso que, en España, no hubo un Vietnam, ni nuestros jóvenes fueron llevados a las selvas a partirse el alma y dejar las tripas en los arrozales. A nosotros nos tocó el pacifismo baboso mantenido a ultranza “porque sí”. Recuerdo cuando los izquierdosos campaban por su respetos en las aulas y se conminaba a los niños a entregar sus juguetes “de guerra” (las pistolas de plástico de toda la vida para jugar a “indios y vaqueros”) para cambiar esos peligrosos y violentos instrumentos por balones de fútbol.

Temor y resquemor ante el Ejército, la oprobiosa dictadura desencadenó una epidemia de hemofilia política donde, las heridas, nunca dejaron de sangrar. Y así siguen unos muchos, cuando la mayoría absoluta decidimos pasar página y olvidar sangrientos desmanes en aras a una reconciliación y a una Transición tranquila. Por lo general el pueblo no quiere follones sino estar tranquilos y seguros y tener trabajo en una alternancia izquierda-derecha. Que nunca se autodenominó “derecha” sino centro con todos los matices y toda la hipocresía de quienes, sin querer proclamarse jamás “de derechas” buscaban el voto, el sillón y el cargo en los caladeros conservadores y tradicionales. Porque desde Alianza Popular hasta la fallida Coalición Democrática, desembocando en el actual Partido Popular, nunca quisieron denominarse simplemente “de derechas”. Les daba susto. Hasta hoy, que ya no nos da susto y, como diría el derechoso Matteo Salvini, al que no le guste “vafanculo” y como diría el icono Belén Esteban “¡Ya está bien!”.


Ustedes dirán ¿Y qué tiene que ver tanta cháchara con el derecho inalienable a defender la vida?. Pues todo. Porque nos fueron minando moralmente con las simplezas pontificadoras de la izquierda y su redentorismo compulsivo. “Las armas son malas” “no a la violencia” “el Ejército es malo” “no a la guerra”. Maravilloso en un mundo feliz. Pero es que, el mundo, por desgracia, no es tan feliz, ni tan bucólico y pastoril. En efecto, las armas son malas en manos de los malos (que son quienes las tienen porque les importa un carajo lo de la “tenencia ilícita” de nuestro extraño Código Penal). La violencia es mala, pero cuando atacan los malos no se les puede neutralizar a fuerza de besos de tornillo, velas y peluchines. El Ejército es tan malo como la insulina para un diabético, nadie quiere medicamentos, pero son imprescindibles para la supervivencia del enfermo. Denostado Ejército Español, ninguneado las más de las veces y con mucho acento en las “labores humanitarias” como si nuestros heroicos militares, amamantados con la leche de mil guerras, sirvieran hoy tan solo para repartir yogures entre “los más necesitados” y no para estar dispuestos a neutralizar a los malos para defender a los buenos. Como es su deber. Como su Honor les exige. Y nadie quiere guerras. Pero existen desde que el primer cromañón descalabró con una piedra al primer neandertal para arrebatarle la caverna y la pitanza.

La vida es así y la Humanidad lo mismo genera sabios y santos que perversos y agresivos cabrones. Y para neutralizar a los cabrones se necesitan guerreros y para parir guerreros mujeres aguerridas.

Que se desengañe la izquierda sorista y destructiva: siempre ha habido un orden-desorden mundial y hemos ido tirando. Pero el Nuevo Orden Mundial con el que amamantan y nutren ideologías izquierdosas con sus incontables oenegés y chiringuitos, pretendidamente pacifistas y humanitarias, falsamente igualitarias, declaradamente antisemitas y anticristianas para hacer desaparecer, en efecto, las raíces judeocristianas de Occidente, mientras existamos, eso no va a pasar. Jurado está. Y encima jurado por la gran puta de Babilonia que es juramento de raíz bíblica y muy adecuado para la ocasión para quienes Jerusalén, es y será siempre la capital eterna de Israel. Am Israel Jai.

Nos han intoxicado o eso al menos han pretendido, nos han tratado de adoctrinar en la resignación y la sumisión más absoluta. Tenemos una prensa férreamente censurada desde poderes internacionales, mundialistas y muy generosos con los dineros. Y no me digan “conspiranoica” para conspiranoicos los locos que escribieron “Los protocolos de los Sabios de Sión” y cobraron sus emolumentos en el cementerio de Praga (Umberto Eco, mi maestro, dixit) que digo yo que ojalá les hubiera acechado el Golem y destripado sobre el terreno por falsarios y majarones. ¿No se han dado cuenta de las mil triquiñuelas que urden para tenernos abducidos y desinformados? ¿No se han dado cuenta de que cuando son españoles de origen los que delinquen abren los telediarios y se les persigue con las cámaras por tierra mar y aire? ¿No ven que cuando los delincuentes son extranjeros silencian, como putas, sus nacionalidades?. Pues eso ya no va a pasar a partir de ahora, cuando vayamos a las urnas.

Porque ¿Quién nos ha querido atemorizar ante las armas, aún sabiendo que los delincuentes suelen ir armados y tras las guerras de los Balcanes, Europa se llenó de “kalashnikoses” y armas cortas de todo tipo para uso y disfrute de los criminales? ¿Qué tipo de moral atienden quienes impiden que ciudadanos honrados puedan manejar un arma para repeler ataques aún sabiendo que existen arsenales en manos de bandas? ¿Qué justicia ampara al ciudadano normal que no sea la de dejarse matar y violar a la espera de que acuda en su momento el 092? Se nos exige sumisión. Y respeto a las leyes pergueñadas por los Poderosos. Y yo digo que el respeto no se impone por miedo a las condenas, el respeto “se merece” y aquella ley que no merezca respeto por su ejemplaridad en pos del bien común y la defensa de los indefensos, aquella norma jurídica que tan solo se acata (sin respetarla y con un sentimiento de asco y de rechazo) y que se cumple por miedo, entonces esa ley hay que cambiarla y combatir contra cuarenta años de adoctrinamiento en conceptos erróneos, en falsos principios que son, a las postre, antiprincipios, todos ellos conformados por virtudes lacrimosas de muchos “gestos” y “manos blancas” escasamente eficaces.

De ahí que España, con su famosa restricción de las armas de fuego y sus férreas leyes contra la legítima defensa, sea Eldorado de la delincuencia internacional. El español no es de entrar en casa habitada con violencia, esa especialidad es importada porque saben que se encontrarán con seres indefensos y para más inri, si la víctima lastima al delincuente y repele la agresión encima le tiene que indemnizar. Por ahora. En Italia ya existe ley de legítima defensa de mano de la derecha identitaria de Salvini, en Rusia y EEUU también e indagaré, les prometo en todas la defensas legítimas que en el mundo han sido para fundamentar la acusación de mezquindad de nuestra Jurisprudencia que pone tantos requisitos que hay que hacer una oposición para aprenderlos y todo ello adobado con el ali oli pasado de fecha del “rechazo a la venganza”. Si te han medio matado y violado a tu familia no persigas a los criminales porque eso es aún peor “es venganza” y eso es terrible, nocivo y punible. Permanece castrado, trata de parar la hemorragia de tus niñas y llama al 112. O huye “¡escápate!” nada del mecanismo natural de nuestro cerebro en plena descarga de cortisol, de “lucha o huída”. Lucha jamás. Castraditos estáis y así vais a quedaros. Por el momento. Hasta que cambien las cosas y que no peroren en plan mesiánico con “el cambio” aquellos cuyos Gobiernos tuvieron ocasión de hacer tanto e hicieron tan poco. Ya no sirve el parcheo, se requieren mucha tetosterona y muy pocos melindres, menos noticias amañadas e inexistentes abrevaderos de las ideologías del sillón y de la pensión vitalicia, menos velas y pancartas y más moral del krav magá. Todo tiene su tiempo. El tiempo de ellos ya ha pasado con sus caducas pamplinas y sus estupideces consustanciales. Y aunque tengamos que tomar sobredosis de hormonas sin costear por la Seguridad Social no van a seguir castrándonos, a menos que nos metamos a castratis y nos den contrato fijo en una coral, que no es el caso.

Ya no nos vamos a dejar matar.
Jurado por la gran puta de Babilonia está.

Nuria de Madariaga
Abogada y periodista.

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1 comentario:

  1. Fantástico artículo, la cruda realidad que debería entender todo el mundo pero los poderosos embusteros tratan de impedir que llegue con nitidez a la gente llana, sus tergiversaciones los llevan a convertirlos en sumisas ovejas, pero esa gentuza se ha encontrado un zapato a su medida, se llama Vox y no se deja embaucar y además se está haciendo gigante y podrá impartir justicia y legislar con sentido común. Vox tiene la fuerza de la razón, eso es invencible.

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