Yo me comprometo: libertad para la abogada iraní Nasrin Sotoudeh - ALCÁZAR


Yo me comprometo: libertad para la abogada iraní Nasrin Sotoudeh

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Nuria de Madariaga. A treinta y ocho años de prisión y 148 latigazos ha sido condenada mi compañera, la abogada iraní Nasrin Sotoubeh, por un tribunal de ese país por su defensa de los Derechos Humanos y por ser la que ha defendido a las mujeres que se quitan el velo.

Y en la trágica España que, en su vertiente de izquierdas, hiela el corazón, ningún colectivo feminista de camisetas moradas y subvención para echar los avíos al puchero, se ha pronunciado. Normal. Si Pablo Iglesias tiene su invento televisivo financiado por Irán, no va a morder la mano que le da de comer. Ni Podemos y satélites, ni las feministas radicales van a mover ni una pestaña por la víctima de una teocracia radical que machaca por sistema los derechos de las mujeres, así en su culpable y silente hipocresía “con ellas no va la cosa”. Por el contrario con “nosotras” si va. Yo soy de Vox. Ello no quiere decir que, mi partido, me apoye o no me apoye. Pero demuestra un “talante” que nos es muy propio a las hembras paridas con el gen de Atapuerca en mezcolanza con la herencia sefardita y la pincelada Ibera y ultramontana, que es así “porque sí”. Si el Presidente barbudo Hassan Rohani quiere encarcelar y dar de latigazos a una abogada que postula la libertad y es castigada cruelmente por ello, a la postre, nos está jodiendo a todas las mujeres de bien. Y eso está mal y debe tener consecuencias.¿148 latigazos? Le diremos al Embajador de Irán en España el señor Mohammad Hasan Fadaidard que nos ofrecemos 148 españolas para que venga el verdugo con el látigo, a latigazo por mujer y después el látigo nos lo pasamos por los cojones de la Iberia Vieja en nombre de nuestra Reina Isabel la Católica, en nombre de Agustina de Aragón y antes en nombre de las mujeres que alentaron a las huestes de don Pelayo, de Orovida la judía de Toledo, de las de Cádiz que cantaban al francés: ”Con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas, tirabuzones”. Le digo al señor Mohammad que traslade nuestra petición, que le haremos llegar por correo certificado y con acuse de recibo, que nos ofrecemos a recibir la pena, pero no simbólicamente sino en la realidad. Como escapen el Mohammad y el verdugo después de usar el látigo ya es otra cosa, lo mismo tan sólo con la setenta y dos horas en los calabozos por violencia de género y un tanto de alharaca al son de “Que viva España”.

Y si al diplomático iraní no le gusta Manolo Escobar ni traducido al farsi, entonces es que resulta incompatible con nuestro sistema de derechos y libertades y yo no sé que hace nuestra España teniendo relaciones diplomáticas y sin protestar, con ese tipo de fanáticos. Si nos dieran el petróleo gratis sería otra cosa, porque dice la sabiduría milenaria que “el hambre es puta y ladrona” pero esos barbudos no nos dan ni la hora. No como entonces, cuando Jaime Peñafiel visitaba en Teheran a la exquisita emperatriz Farah Dibah, portada del Hola y que con tanta clase ha lucido en múltiples ocasiones la maravillosa mantilla española de blonda negra que le regalara nuestra Reina doña Sofía. Los iraníes del exilio, los afortunados, son excelentes, los que no pudieron escaparse ahí están. Con las mujeres encarceladas por querer liberarse de la asfixia del velo, ese mismo velo que mucha islámica de por aquí se obstina en exhibir como “seña de identidad” como ejemplo de yo no sé qué, pero sí sé, sabemos las mujeres, que por compasión y solidaridad, las del velo de aquí deberían acordarse de las consecuencias de quitarse el velo allí. Pero ni un gesto. Ni una mínima señal de comprensión, ni una somera reflexión, ni una sombra de vergüenza al alardear en las manifestaciones radicales feministas al ir embozadas en pañuelos tan aparatosos que parecen las faldas de la mesa camilla “para reivindicar”.
“Reivindica” la abogada Nasrin y le cuesta 38 años de prisión, eso es valor. Eso es coherencia. Eso es ser mujer. Lo de aquí es un circo con pintadas de ignorantes analfabetas en los muros de los edificios históricos. Para dañar el patrimonio de todos. Para demostrar su desprecio hacia las que somos distintas y estamos infinitamente orgullosas de serlo.

Y al ser distintas iniciamos una campaña a favor de Nasrin Sotoubeh, la abogada y enviamos ibéricamente mierda para las bocas de las vicuñas (cabras salvajes del Perú) que la han juzgado y condenado, ya se sabe que los demonios se nutren de las lágrimas de los inocentes. ¿Conclusión? Tan sólo el chaleco antibalas de Occidente, Israel, Am Israel Jai, tiene tomada la medida a Irán y sabe los trucos básicos para darles la vuelta. El resto, la apática Unión Europea de Merkel y Macrón con sus privilegiados apalancados en el Parlamento Europeo, mis abominaciones para todos ellos por tratar de mercadear con nuestras raíces. Los estómagos agradecidos de la ONU que llegaron a declarar a Arabia Saudí como “gran defensora de los Derechos Humanos” con clara intención ofensiva hacia los valores de Occidente. Todo ese excedente de funcionarios paniaguados, tan sólo son capaces de solemnes chilleríos dialécticos carentes de contenido, a la hora de “condenar” las atrocidades de los barbudos. Puras pamplinas.

A nuestra hermana Nasrin, la abogada valiente tan sólo la puede salvar Putin, como salvaguarda de Occidente y última barrera ante nuestra programada destrucción. Ni Putin, ni los bravos países de Visegrado, se dejan torear por el globalista Soros. Ni ellos ni Israel, que, si se le mete entre ceja y ceja al Mossad, irrumpe y libera a Nasrin y se la trae para España en vuelo de primera clase. Gracias sean dadas al Dios de la Torah, existen aún guerreros y guerreras. Y luego estamos nosotras y estoy yo que tan sólo carecemos de dinero, poder e influencias de cualquier tipo y estamos aquí, sin subvencionar y pasando más fatigas que un lagarto detrás de una pita, pero eso se suple con que exudamos raza, nos sobra la raza. Por ahora estoy algo sola, vamos, que no hay nadie más, exceptuando esta ventana de nuestro Alcázar. Y todos aquellos que me quieran acompañar.

A la postre para ir a la Embajada faltan 147 la 148 soy yo.

Nuria de Madariaga
Abogada y Periodista.


Nuria de Madriaga

2 comentarios:

  1. Esto es una mujer con los cojones bien puestos!!! veremos si las feministas se vuelven un poco femeninas y se suman a esta valiente mujer de verdad.

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  2. ¡Mujer, valiente como,las primeras mujeres que vinieron a la amerAmé salvaje, trayendo su cultura y su bondad transformando esta salvaje región, en un mundo nuevo, !!!! ¡ Viva España la madre patria!!!!!!

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