¿Qué se mueve en El Estrecho? Reflexiones marineras entorno al fenómeno VOX - ALCÁZAR


¿Qué se mueve en El Estrecho? Reflexiones marineras entorno al fenómeno VOX

Compartir

Este humilde articulo está dedicado a los candidatos-as: ¡Suerte y al toro!
Nuria de Madariaga
El Estrecho se mueve, por un lado el Campo de Gibraltar saltando hasta Tarifa, por el otro salpicando a la españolísima Ceuta aquella a la que llegara el portugués Enrique el Navegante con sus monjes negros (caballeros templarios reciclados en Portugal por mor de las facilidades de su monarca). Dos esquinas de los mismos mares, el Nostrum y el inmenso Atlántico.

Lógico que la convulsión, el seísmo ideológico, haya alcanzado ambas orillas. ¿El título de la saloma, la canción marinera? “Sin miedo. Por España”. Demasiado título y excesivo poderío, reafirmación de la identidad en una Nación que ya dábamos por languideciente a manos del relativismo moral. Donde el “todo vale” alcanzó la categoría de principio doctrinal.

“Todo vale” por supuesto, contra los mismos, porque “los otros” no se tocan. Prensa censurada con monólogo izquierdista, globalización “sí o también” ofensas a la religión y a los valores, los catalanes, esos inmensos chupópteros de la cosa pública sin ver recortados sus fondos para “embajadas” de pacotilla ni para nutrir la violencia del independentismo descontrolado… Eso es el puto relativismo. Precisamente el que ha venido a dar uno de sus más memorables tropezones en tierras del Estrecho.

Muy a pecho se lo han tomado los algecireños con el reivindicativo Antonio Gallardo que llevará con nobleza y gallardía el bastón de mando y los ceutíes, con sus discutidores candidatos, los de la Línea y los Barrios, los bravos de Tarifa con su beligerante responsable Juanlu Perez un joven con sabiduría viejuna y meridional. Por el tercio de banderillas ya nos lo sabemos: los Poderosos joden por joder. Pero cuando se estremece nuestra Iberia Vieja por el dolor de pinchazos y desaciertos, entonces hay que usar el estoque dialéctico y dejar que el levante despabile las ideas y que el poniente asiente los principios. ¿Estuvo Tartessos por un casual emplazada entre estos vientos marinos?. Tal vez. De hecho está resurgiendo al son de los tambores de Vox
adobado con el canto de la chirimía. Y nadie desafía impunemente en el tablero
del parchís a andaluces amamantados con los crepúsculos del Estrecho.

¿Y cómo es esta gente? ¿Cómo somos los de Vox? Pues vayan ustedes a saber, en Atapuerca nos parieron, luego cada cual tiró por donde le dio la real gana porque para eso somos del talante que somos. Dispares, numantinos y con la proverbial mala leche de los pueblos meridionales, esos que la sabiduría milenaria dicen que se hartan de llorar cuando, en Nochevieja, suena el “Suspiros de España” sobre todo si se oye fuera, desde lejos de la Patria, pero luego… Les entra la vena de Viriato, se hartan y arman “la de Dios es Cristo” cuando los abusos les saturan y ya no pueden más.

Y eso ha pasado en estas tierras de mares bravíos, que sus gentes se han hartado de caciquismo miedoso, del melindre que dice “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Lo malo ya no nos vale. Porque lo conocemos y estamos intoxicados de tibieza y dejaciones. Peor que “esto de ahora” no puede acontecer ¿Y quién o quienes nos han traído hasta aquí? Pues “el conocido”. Los “conocidos” con sus “cambios” que no han cambiado nada jamás sino para peor, sus pesebres, convertidos ya en parques temáticos del enchufe y la recomendación, el gasto público insostenible, el despilfarro incoherente, el más sublime mamoneo.

Tal vez es necesario que se cambien leyes. Y que las que surjan se apliquen con rigor. Que quienes gobiernen entiendan que decir “los españoles primero” no es “insolidario, contra los derechos humanos, discriminatorio y peligroso para los abrevaderos de las oenegés”. No. Es simple justicia para aquellos cuyos ancestros, generación tras generación, guerra tras guerra, hambruna tras hambruna, follón tras follón, nos trajeron hasta el día de hoy. “Si quieres matar a un árbol, córtale las raíces”. Enorme cizalla y mortífera sierra eléctrica han de emplear quienes traten de cercenar las nuestras. Y ese acero es lo que representan las gentes de Vox y decimos “cuando lleguemos al Estrecho se va a restablecer el Derecho”.

Y aquí estamos. Hombres y mujeres o mujeres y hombres, padres y madres, abuelos y abuelas, jugándonos el futuro en paz, seguridad y libertad de nuestros descendientes. Hay mucho lo que hay en juego en este tornado que aquí se tunéa en una manga marina por cada candidato ¿Arrasar? Sin duda, las conciencias, los sentimientos, los amores, los pesares, todo convulso en estas tierras en las que Vox ha salido a reconquistar la ley, el orden y la vergüenza. ¿Conceptos arcaicos? Para los encapuchados violentos que queman contenedores cuyas repulsivas organizaciones nutrientes aún no han sido ilegalizadas, indudablemente sí. Para nuestros tataranietos no. Y a ellos nos debemos, nuestra honra lo impone. Digo “honra” digo “Suspiros de España”, digo “dos millones de jóvenes excelentes españoles que han tenido que emigrar”, digo… Esta tierra, la nuestra, lo claman los candidatos y afiliados en los pequeños chiringuitos semanales, ondea la roja y gualda, porque no hay tira morada, esa se agotó de tanto limpiarnos el culo con ella, esta España del sur del sur que late tan viva, tan fuerte y con tanta esperanza asomada al Estrecho. Vamos a latir con ella. Jurado está.

Nuria de Madariaga, 
Abogada y Periodista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Diario Alcázar no se hace responsable de los comentarios vertidos por los usuarios. Modere su lenguaje y sea respetuoso. Gracias.