Una pica en Flandes... O tal vez los Tercios - ALCÁZAR


Una pica en Flandes... O tal vez los Tercios

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Nuria de Madariaga
En la noche de las elecciones, mientras mis compañeros de Vox de Algeciras reunidos en torno a Antonio Gallardo (gurú y coordinador del invento) se quedaban sencillamente estupefactos, ante los extraños resultados de las elecciones, esta escribidora, que sin ser conspiranoica ya vaticinaba algún chanchullo (y más cuando la primera visita oficiosa a Pedro Sánchez a la Moncloa fue, en su día, la del siniestro Soros), esta humilde escribidora exclamaba exultante “¡Albricias! ¡Hemos puesto una pica en Flandes!”.

El caso era visibilizar a la auténtica derecha. La no vergonzante. Y aposentar sus posaderas patrias en el Parlamento en la peculiar hazaña que conlleva el haber hecho una campaña electoral auténticamente “artesanal” vetados por los medios de comunicación y acaparando ataques a diestra y a siniestra, en plan “¡Que viene el Coco!” Uuuhhhhh…

Largo y tendido ha de hablarse aún de los “recuentos” y de los miles y miles de papeletas “nulas” y del voto por correo y de la empresa encargada del recuento electrónico. ¿El primero en mosquearse más que un pavo oyendo una pandereta? Santiago Abascal. Hemos sido los primeros en pedir un nuevo recuento, luego va el PP también presuntamente perjudicado por la extraña movida electoral en la que, los resultados, ya estaban listos cuando en las mesas seguían contando papeletas. En resumen: a estas alturas no sabemos si hemos puesto una pica en Flandes o tenemos enteros a los Tercios. Que todo se sabrá y más aún si se pide ayuda al Mossad. Am Israel Jai. Que cuenta con los mejores expertos informáticos del mundo y que jamás dudaría en acudir a un requerimiento de las gentes de su amada Sefarad. Para desfacer el entuerto se va a requerir auxilio de profesionales de buen criterio. Y los hay.

Pero lo más excepcional ha sido el despertar del “voto cautivo” de la que, hasta ahora, ha venido siendo “la derecha vergonzante” de la que se ha nutrido el oscilante Partido Popular. Continuos vaivenes al centro. Creyéndose sin duda muy hábiles por considerar que al centro le votaban todos ya que no había otra cosa, acumulaban así a unos votantes desprotegidos, de derechas sin adjetivos, que no tenían a quién votar.

Recuerdo aún una muy antigua entrevista al desagradable José María Aznar que proclamaba con solemnidad que el PP era el centro derecha (todo para él) y al preguntarle su interlocutor que quién había a su derecha, Aznar respondía con voz cavernosa “Nadie”. Y no era afirmación sino sentencia definitiva. “Nadie se atrevía” a autoproclamarse de derechas, como lo fuera Calvo-Sotelo, no existían opciones fuera de su ideario lleno de extremos comunes y de conceptos sobados. Todo lo tuvieron en sus manos, pero no modificaron la injusta Ley Electoral, todo lo pudieron conseguir, pero los bancos siempre estuvieron por delante de sus víctimas, en todo pudieron triunfar pero no endurecieron las leyes para que, España, dejara de ser Eldorado de las mafias extranjeras. Distanciamiento, prepotencia y “hay que colocar a Ana Mato” amén de permitir que, el independentismo se convirtiera en un monstruo hambriento e insaciable, cebado con la impunidad de tantos y que, ahíto de complacencia acabó mordiéndoles esas débiles manos que le dieron de comer. Así la gestión del 155 fue un desastre, nuestros excepcionales Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado continuaron con chalecos antibalas harapientos y los Poderosos desparramando con magnanimidad en cooperación internacional, el pan de nuestros jubilados y de nuestros parados.

Y como colofón la torpe jugada de Mariano Rajoy que puso en manos de Pedro Sánchez el Gobierno y sus infinitos recursos. Que la Historia se lo demande, que Dios ya lo hará.
¿Y nos va a extrañar a estas alturas chanchullo o faranduleo en unas elecciones en las electrónicas manos de oscuras empresas? En absoluto. Aunque venga el incordio de tener que enmendarlo y lo mismo repetir cita electoral ya con las ideas claras: Pablo Casado ha renegado del que siempre ha sido su electorado y su cantera de votos, la derecha. Gesto hostil e innecesario que ha dado clara idea de su carencia de criterios concretos y de líneas firmes. A última hora no se cambia de posición “mantenella y no
enmendalla” hay que saber ganar y perder con dignidad. Nosotros sí lo sabemos y a Dios sean dadas las gracias, a nuestras buenas gentes no se les ocurre salir a quemar contenedores y romper escaparates (acciones impunes hasta ahora pero que ya no lo serán) por un disgusto de papeletas mal contadas que hiede a amañamiento. Nada de eso. Retranca tenemos para dar y regalar. E infinita gramática parda. A nosotros no nos votan “subvencionados” colocados y recolocados, carecemos de la cantera de aquellos que se están jugando los avíos del puchero caso de ganar el contrario. Vamos desnudos de equipaje como los hijos de la mar y liberados de compromisos adquiridos. A nosotros nunca nos visitaría Soros “para consultas” como a otros, por muchos billones que se tejemanejen, el globalismo para el traidor que lo admita y la lealtad para con España y los españoles. Y la lealtades de China para “los chinos primero” que se ve muy normal o de Arabia Saudí para “los sauditas primero” que, lo que en otros países es de cajón, en esta desgarrada España nuestra, de manos de la izquierda se toma por xenofobia o desvarío. Hasta este punto ha llegado el mamoneo. Así bien ¿Están en el Congreso la famosa pica de Flandes o enteros los Tercios? Tras el nuevo recuento con otros medios electrónicos y observadores de la Unión Europea se sabrá. Pero yo apuesto por los del Duque de Alba, la Historia me puede. Y como a ustedes, nuestra Historia me conmueve.

Nuria de Madariaga,
Abogada y periodista.

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